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lunes, 30 de enero de 2012

Es Castro un superhombre? Porqué tiene que eternizarse en el poder? Atenido a la fuerza bruta de las armas hace que Cuba soporte 50 años de subordinación. Inaceptable. (Marcelo Ostria)


Los países que surgieron de las guerras de la independencia, sin excepción, adoptaron desde su inicio el sistema republicano que se caracteriza por elecciones periódicas, libres y transparentes de sus gobernantes y por el respeto a las libertades y derechos de los ciudadanos que deben ser protegidos por una administración idónea y transparente de la justicia. No hubo legalización de dinastías, propias de los regímenes monárquicos.
Es verdad, hubo largas dictaduras, pero nunca se abandonó el ideal de la república democrática en la que rija la alternancia en el poder, puesto que no hay mayorías ni minorías permanentes. Siempre se consideró una anomalía política la continuidad indefinida de los caudillos en el poder.
En la mayoría de los países americanos, las constituciones prohibían la reelección inmediata de los presidentes. Esto, por supuesto, no se aplicó en las dictaduras, como la de Cuba, en la que, desde 1959, no hubo término ni limitación para el caudillo, quien solo se retiró del gobierno aquejado por una enfermedad, dejando el poder en manos de un heredero: su hermano.
Con este ejemplo, el presidente de Venezuela, forzó la modificación constitucional de su país para el intento de perpetuación en el gobierno; lo que fue, hasta ahora, conseguido con métodos poco democráticos, como fue asegurar una mayoría congresal, aun perdiendo en la votación popular.
A esto siguió la reforma constitucional ecuatoriana, que también apunta a la continuidad de Rafael Correa como presidente, y la reciente reelección forzada e ilegal del nicaragüense Ortega.
En Bolivia se apunta a lo mismo. Se sabe de esfuerzos por convencer de que el actual es el primer período del presidente y que, por ello, estaría habilitado para intentar un nuevo mandato en 2014, que lo mantendría en el poder por más de una docena de años.
En la Argentina hubo un precedente: la imposición de la candidatura a la vicepresidencia –ciertamente de segura elección– de la segunda esposa del presidente Juan Domingo Perón, lo que repitió luego Néstor Kirchner, a quien su muerte le impidió “suceder a su sucesora”: su esposa Cristina Fernández.
Ahora, la señora, que tuvo un resonante triunfo para su reelección, ya tiene partidarios que están en la tarea de estudiar reformas constitucionales que aseguren la posibilidad de postular a la presidente por un tercer período –o más–que, sumado a los dos desempeñados por su fallecido esposo, se llegaría al record de cinco mandatos continuos del kirchnerismo.
El diario La Nación de Buenos Aires (28.01.2012), registra la declaración del diputado oficialista José María Díaz Bancalari “que admitió hoy que ‘hay muchos que están trabajando en una reforma de la Constitución’ lo que ‘habilitaría la reelección indefinida, pero advirtió que ‘primero hay que ver qué opina la presidenta Cristina Kirchner’”. Francamente, hacer depender de la opinión de la interesada el cambio de un precepto constitucional, linda en la sumisión política.
Otra crónica de mismo diario: “El clamor por habilitar otro mandato de Cristina Kirchner por medio de una modificación de la Constitución Nacional emergió anteayer en una cumbre de intendentes bonaerenses y legisladores convocada por el ex ministro de Economía (el actual Vicepresidente), en el restaurante marplatense La Bita. La propuesta surgió de La Cámpora, la agrupación juvenil que conduce el hijo de la Presidenta y que no deja de ganar espacio en la nueva etapa”.
El kirchnerismo ya tiene heredero, para consolidar la dinastía: Máximo Kirchner.

domingo, 29 de enero de 2012

Ley MQSC, "no es retroactiva. mejor lo es en cierto casos" articulista de LT analiza las contradicciones en el caso Santos Ramírez. muy acertado!


Con todo esto los corruptos están de fiesta, porque se confirma que la Ley Nº 4 no es retroactiva; y por tanto, lo que es bueno para Santos es bueno para todos ellos. Esto sí que es irretroactividad para los que estudian la nueva justicia y las flamantes leyes en este país
25 de enero de 2009. Domingo. Una grey de azules personajes concurrieron a aprobar en masa la nueva Constitución Política del Estado (CPE), entre ellos Santos Ramírez; también para ratificar el Artículo 123 que ahora ordena: “La ley sólo dispone para lo venidero y no debe tener efecto retroactivo, excepto ... en materia de corrupción, para investigar, procesar y sancionar los delitos cometidos por servidores públicos contra los intereses del Estado ...”
27 de enero de 2009. Martes. Se materializaba el asesinato del empresario Jorge O’Connor D’Arlach Taborga, ocurrido en el zaguán de la casa número 601, de tres pisos, sobre la avenida Tejada Sorzano de la ciudad de La Paz, detonando el primer “mega escándalo” de corrupción masista y el primer hecho de sangre que remojó la nueva CPE.
7 de febrero de 2009. Sábado. Se promulgó la nueva Carta Magna y el entonces viceministro de Coordinación con los Movimientos Sociales, Sacha Llorenti, convertido en un pedagogo del constitucionalismo azul decía que: “La nueva Constitución, primero, tiene un carácter retroactivo en su aplicación, segundo señala que los crímenes que atenten al patrimonio público son de carácter imprescriptible”. Se suponía que Santos Ramírez ya estaba condenado por su propio entorno.
1º de abril de 2010. Jueves. El mejor amigo de Santos, Evo Morales, promulgó la Ley Nº 4 de Lucha Contra la Corrupción, Enriquecimiento Ilícito e Investigación de Fortunas denominada Marcelo Quiroga Santa Cruz, de aplicación retroactiva para los delitos de corrupción, por lo menos para los de enriquecimiento ilícito. Los estudiosos del Derecho tildaron a esta ley de inconstitucional.
El día jueves de esta semana. Luego de un tortuoso proceso penal Santos Ramírez fue condenado a 12 años de cárcel, por los delitos de contratos lesivos al Estado, incumplimiento de deberes, incumplimiento de contrato, asociación delictuosa, uso indebido de influencias, conducta antieconómica, cohecho activo y pasivo, pero extrañamente no le juzgaron por los delitos de enriquecimiento ilícito.
Hoy. Todos estamos aún perplejos con la declaración de la Ministra de Lucha contra la Corrupción, Nardi Suxo, que indica que la sentencia contra el exmasista Ramírez ha sido justa porque los delitos fueron cometidos antes de la promulgación de la Ley Nº 4, “de lo contrario pudo haber recibido una condena mayor”, con el advertido que sólo se recuperaron 9.445.800 dólares de los 16.500.000 dólares pagados por Ramírez a esa red corrupta integrada por la empresa Catler Uniservice y otros sujetos.
Mañana. Alguien nos tiene que aclarar ¿Quién se enriqueció con los 7 millones faltantes? ¿Acaso la ministra Nardi no acusó a Santos Ramírez por el delito de enriquecimiento ilícito? ¿Qué tipo de retroactividad discriminatoria usa el Gobierno y sus jueces para sancionar a los masistas que cometen delitos de corrupción? ¿Cuán “mayor” debió haber sido la condena para Ramírez si se le hubiera aplicado retroactivamente la Ley Nº 4? ¿Qué dice Sacha sobre la retroactividad de la ley? Con todo esto los corruptos están de fiesta, porque se confirma que la Ley Nº 4 no es retroactiva; y por tanto, lo que es bueno para Santos es bueno para todos ellos. Esto sí que es irretroactividad para los que estudian la nueva justicia y las flamantes leyes en este país.

El autor es abogado tributarista
fojascero@gmail.com

miércoles, 25 de enero de 2012

MÀS de lo mismo, le parece a José Gramunt lo del discurso, lo del gabinete aunque con un ligero cambio a positivo que está por verse si será verdad. trabajar juntos evitando discriminar.


Sin duda que el Sr. Presidente mantiene una reconocida capacidad de sorprendernos. En la víspera del tercer aniversario de la Constitución de la Calancha, Don Evo Morales nos sorprendió con unas palabras dignas de un patriarca y no de un jefe sindical, como nos tenía acostumbrados. Me explico. Todos creíamos que el sábado pasado se iba a repetir en las históricas ruinas de Tiahuanacu la ceremonia seudo-religioso-política de la consagración de Don Evo Morales como guía espiritual de todos los pueblos originarios. Pues no señor: la fiesta consistió en la inauguración de una cancha deportiva alfombrada con césped sintético. Con todo, los amautas aimaras sacrificaron una llama cuya sangre regó la tierra y soplaron olorosas humaredas al viento. Por cierto, las ruinas tiahuanacotas se encuentran en estado lamentable, abandonadas y cubiertas de moho. Vergüenza para quienes dicen ser los salvadores de los valores ancestrales.
Pues también en aquel escenario tan diverso, el Sr. Presidente sorprendió con un discurso totalmente opuesto a las soflamas proindigenistas recalcitrantes que suele endilgar cada vez que se deja llevar por su oratoria populista. Por primera vez se le oyó hablar de la necesidad de “evitar los actos de discriminación”, y de que “es posible trabajar conjuntamente entre indígenas y ‘blancos’”. ¡Sorprendente! ¿Es que Don Evo Morales Ayma ha descubierto que la paz es más valiosa que la guerra; que la fraternidad vale más que la confrontación? Preferiría que fuera así. Y que dure. Que la conversión a la gran fraternidad sea definitiva. Que no tengamos que volver a escuchar más arengas hostiles y odiadoras.
¿O se tratará tan sólo de una maniobra táctica para recuperar la confianza ciudadana perdida en los últimos años de mandato presidencial, como opinan algunos observadores, que no creen en las frágiles promesas del político? Pronto lo sabremos.
Vengamos ahora al mensaje presidencial del pasado domingo, fecha que Don Evo ha elegido para exaltar la fundación del Estado plurinacional, socialista y otros etcéteras. Se ha dicho que el discurso fue muy largo, retrospectivo, y no propositivo (como se dice ahora). Se ganó la silbatina de una multitud que apenas llenaba la Plaza Murillo, bajo el tórrido sol del Altiplano, sin haber almorzado y que esperaba ver el desfile militar. La verdad es que el informe del Sr. Presidente era la copia hablada de los papeles que cada ministerio le pasó. No podía ser una pieza oratoria de un Demóstenes, de un Cicerón o de un Tamayo.
Lo que importa ahora, cuando Evo Morales ha cumplido seis años en el sillón presidencial es saber cómo va a seguir gobernando el país. El interrogante fue despejado cuando el Jefe del Estado recompuso el gabinete ministerial. No habrá novedad. Con el retorno de Juan Ramón Quintana al ministerio de la Presidencia ¿se impondrá la conciliación frente al encono y la malquerencia, de las que dio pruebas suficientes en sus diversos puestos de mando? Habría que preguntárselo a Leopoldo Fernández, encarcelado sin sentencia, hace tres años y cuatro meses.

jueves, 19 de enero de 2012

Juan León Cornejo hace ver que alguno con diábolico esfuerzo busca llegar a SEEM a "un callejón sin salida" o tratarse sólo de ineptitud e incapacidad

Cuesta creer que el Gobierno encuentre tantas piedras en su camino sólo por su propia incapacidad. Y sin embargo, no hay más opción que atribuir esos problemas a un nivel poco común de ineptitud, a menos que exista interés premeditado o sabotaje interno de no se sabe quién ni para qué. Parece descabellado, pese a nuestra historia de intrigas palaciegas y traiciones. Suponer también, con buena voluntad, que el desbarajuste se debe a un plan perfecto de ingeniería política de alto vuelo con final feliz sería ingenuidad perruna y cuncunija. El asunto es que el desbarajuste adquirió dimensión de grosería en los últimos meses. Del impacto negativo para los planes de gobernabilidad y reelección tendrían que preocuparse el Gobierno y el Presidente. A ellos compete el tema. Lo que importa al resto es más importante y trascedente que los proyectos coyunturales. Es el costo para todos de tanto desatino, y no sólo económico. ¿Cuánto le costará al país, por ejemplo, salir del callejón en que lo metió el “gasolinazo”? Se decretó un aumento sin análisis previo de consecuencias y se derogó por el susto que provocó una reacción natural. Se pudo hacer todo en forma gradual pero se hizo todo de manera radical y la medicina para “el cáncer económico” tardará pues debe transitar un camino cuesta arriba. El tema TIPNIS es lapidario. Por imponer un proyecto incomprensible se ignoró leyes (la consulta previa), y se atropelló derechos en casa ajena. Se insulta la inteligencia al calificar “inconstitucional” una ley que promulgó el Presidente. Pero organizar otra marcha para anular todo es ya estupidez política total por el apoyo que recibió la protesta indígena. ¿Habrá plan alternativo para el papelón político en camino? Se supone que se evaluó el costo de cambiar esa ley, si se puede. O el de fracasar, porque por angas o mangas, tendrá costo político. Lo que interesa a todos, además de preservar valores y principios, es cuánto le cuestan al país marchas y contramarchas. Es el perjuicio para esa gente y el proceso de cambio que provocó suponer que se le podía meter nomás. Eso ocurre con la protesta de los discapacitados. El Gobierno perdió ya, atienda o no su demanda. Pero pierden también el país y el proceso porque pese al sacrificio de esa gente, no se mide a todos con el mismo rasero. Se les da a unos con preferencia sin que importen costo político o económico. Las preferencias son odiosas y crean precedente. Se entiende así lo que pasa en La Asunta, en los Yungas, tan lejos del Chapare. Como los costos políticos perjudican sólo a los gobiernos, allá ellos con su problema. El nuestro es que nadie asume el costo de los daños que provocan la ineptitud e ineficiencia de gestión porque los fracasos son siempre huérfanos y todos miran al costado con cara de “yo no fui”, como en Yucumo o Yapacaní.

domingo, 15 de enero de 2012

Manfredo Kemp puntualiza el dilema de nuestras FFAA sujetas a contradicciones y actuando políticamente subordinadas a SEEM con el lema castrista de "Patria o Muerte"

Los miembros de las Fuerzas Armadas –desde el general hasta al subteniente– son personas que tienen las mismas necesidades que el resto de sus compatriotas, que solidariamente deben correr su misma suerte, y que seguramente deben adoptar similares providencias para sobrevivir. Si en Bolivia se ha producido un cambio traumático en la política como sucede actualmente, si el gobierno ha sido ganado masivamente por quienes promueven una revolución en el país, a las FFAA no les queda otra salida que acatar al nuevo régimen en su calidad de ciudadanos respetuosos de la ley y de lo que exige su ordenamiento disciplinario. Eso es digno de encomio.

Pero alguna diferencia existe entre el ciudadano común –es decir el civil o el político– y el militar. Es que todas las constituciones –esta misma Constitución sacada de los pelos– dicen que las FFAA están para defender el honor y la soberanía de la Patria, garantizando la estabilidad del gobierno legalmente constituido. Y la Carta Magna –ésta, la de La Calancha– dice además que los militares no deliberan y no realizan “acción política”. Es ahí donde se desploma todo el andamiaje de lo que deberían ser unas FFAA actuando constitucionalmente.

Las FFAA se están desempeñando políticamente desde que asumió el poder el Movimiento al Socialismo (MAS). Tal vez se pueda objetar alegando que todas las instituciones nacionales tienen “su” política. Eso es verdad. Pero la Constitución dice que las FFAA no deben realizar “acción política”, es decir, a nuestro entender, que no deben realizar labores partidistas. Y no cabe la menor duda de que algunos militares la están haciendo desde el primer día de esta administración.

En plena democracia están actuando políticamente como lo hicieron en Pando, ocupando el departamento y deponiendo a su Gobernador. Esa labor, si había que hacerla siendo ilegal de todos modos, no le correspondía a las FFAA sino a otras instancias gubernamentales. Ni les correspondía ocupar dicha Gobernación, aunque se alegue que eso recayó en un jefe militar a título personal. Porque a título personal hemos visto también generales con cargos de favor en los consulados, embajadas, aduanas, y hasta en la llamada Asamblea Legislativa Plurinacional.

Desde los lamentables acontecimientos de octubre del 2003, los militares quedaron en una situación tan desastrosa como los partidos políticos. A los partidos políticos – y a sus jefes – se los estigmatizó y luego se los acosó judicialmente hasta hacerlos huir del país. Eso también sucedió con algunos jefes militares de aquel fatídico año, cuando tuvieron que cumplir las órdenes que les impartieron. Fueron procesados y sentenciados. A raíz de aquello se produjo un complejo de culpa dentro de los cuarteles como no había sucedido nunca, ni después de las dictaduras.

Es por estas circunstancias que las FFAA dan una apariencia de subordinación al Poder Ejecutivo. No de la obediente disciplina, que corresponde, sino de subordinación pura y simple. Además existe temor ante cualquier acusación que se le pueda hacer a un soldado sobre un comportamiento indebido. Los militares prefieren mantenerse dentro de su ámbito y obedecer. Al extremo de que se les impone aquello de “¡Patria o Muerte!” o uniformes con nuevos distintivos o estandartes como la wiphala o paradas militares populares. Pero en fin, eso se puede modificar después.

Lo grave está en la politización. En la “acción política” que prohíbe la Carta Magna. Que algunos generales digan que su Ejército es socialista, comunitario y antiimperialista, debe causar intenso placer a S.E., le debe gustar mucho, pero es incorrecto. Eso es hacer política. Además, está muy mal que en una entrevista pública el nuevo Comandante en Jefe de las FFAA afirme que “tenemos que ser anticolonialistas, antiimperialistas, anticapitalistas…” y además que se adhiera a la filosofía masista de “vivir bien” y la interprete tal como lo hacen los yatiris del oficialismo.

¿Cuál es la consecuencia? Pues nada menos que las FFAA, por tratar de abanderar el “cambio”, por mejorar su imagen, pierdan el respeto de todo el mundo, su confianza, y que suceda, como ejemplo, lo que a la Fuerza de Tarea Conjunta, en la región cocalera de La Asunta, donde sus efectivos que erradicaban plantaciones de coca fueron cercados, maltratados y expulsados de la zona, abandonando hasta su material. Eso no se debe repetir.

Mucho peor la respuesta del Comandante en Jefe, expresando que: “Por ahora, La Asunta queda en “stand by”, queda paralizada hasta que se solucione el (problema) y hayan garantías”. ¿En “stand by” las operaciones de erradicación? ¿Por falta de garantías? ¿Garantías de quienes? ¿De la Policía? ¿De los propios cocaleros? ¿Pero cómo las FFAA pueden estar pidiendo garantías en pleno territorio nacional?

Si es así, amables lectores, ¿a quién o a quienes pediremos garantías los ciudadanos en nuestro país?

jueves, 12 de enero de 2012

Karen Aráuz hace como Evo culpa de todo lo que sucede a los "chambones estadounidenses" y entre broma y en serio dice muchas verdades



Impensable que la ineficiencia de los norteamericanos se esté develando en variados flancos y en tan breve lapso. Hugo Chávez opinó sobre el cáncer de tiroides de su colega Cristina Fernández, sembrando con impactante lucidez la sospecha que tantas enfermedades del mismo nominativo en varios presidentes sudamericanos es muy, muy extraño. Lo que no imaginó es que la supuesta tecnología americana para inocular la enfermedad pudiese fallar tan groseramente.

Porque resulta que la biopsia a la que sometieron a la Sra. Kirchner que dio como resultado la urgencia de una cirugía para extirpar la glándula maligna, tiene como consecuencia un afortunado, digamos, diagnóstico erróneo. Pues a menos de una semana que La Cámpora entre otros seguidores organizara una conmovedora vigilia en los predios del centro médico y se provocara en el pueblo gran solidaridad, oficialmente se admite que la supuesta enfermedad nunca existió.

No me gustaría bajo ningún concepto estar en los zapatos de los galenos argentinos por la divulgación de un diagnóstico tan conmovedor como inexacto.

Pero como la política es tan dinámica y las grandes medidas se deben tomar anteponiendo el gran amor a la patria (como cuando acá se lanzó el gasolinazo en ausencia propicia de SE) impactantes normas se lanzaron aunque relegadas como es lógico, de los titulares a las páginas secundarias.

Para nadie es un secreto que Cristina Fernández comparte con varios de sus colegas progresistas, una marcada aversión por los medios de prensa que no controla, siendo La Nación y El Clarín los más personalizados antagonistas de su gobierno así como fueron en la administración de su difunto predecesor y esposo.

La solidaridad y la sensibilidad popular, logró que pase desapercibido el ilegal allanamiento gubernamental a la privada Cablevisión además de la evacuación de la norma que declara de interés público, la producción y distribución de papel de diario en claro hostigamiento e intención de controlar a los dos medios escritos más críticos y grandes de la Argentina apoyándose en la funcional justicia para atropellar los derechos de personas y empresas. (¿Suena familiar?) Pero los errores de los gringos no se quedan en la fracasada implantación de la temida enfermedad. ¿En qué están pensando? Portaaviones norteamericanos andan bravuconeando en el Estrecho de Ormuz para demostrar que los iraníes no podrán cerrar el paso de crudo de toda la zona hacia el mundo libre. Tienen a todo el mundo con la piel de gallina mientras tanto Ahmadineyad muy sonriente se da el lujo de dar una vuelta de popularidad latinoamericana. Es probable que éste piense que la diplomacia de los pueblos pregonada por los socialistas del siglo XXI, es más impactante que los juegos de guerra. Sus cuatro grandes cuates sudamericanos, detentan ahora el dudoso honor de ser considerados sus mejores amigos y como tales lo reciben y lo esperan.

Son tan machos que la posibilidad de ser catalogados en breve como terroristas ellos mismos por su afinidad con Ahmadineyad, los tiene sin cuidado mientras las cadenas internacionales -sobre todo la aborrecida CNN- les brinden toda la cobertura que se merecen. Una basecita en las costas venezolanas o ecuatorianas le vendría muy bien para tener con qué ponerse pendenciero en la vecindad y mandar el mensaje de “si ustedes van hacia allá, yo vengo hacia acá”. Como dos de los presidentes –algo petroleros también- son muy mediáticos y fotogénicos, las imágenes de tantos honores militares que recibe en las indias, le son muy útiles al persa para remontar su imagen interna y espantar el fantasma de la revolución de los jazmines -que sin ser árabes precisamente- está empezando a aromatizar el horizonte.

Para finalizar con este recuento de la alarmante ineficiencia norteamericana que nos afecta empezando el 2012, me parece un verdadero papelón que un organismo no gubernamental llamado National Endowment for Democracy, que ladinamente por muchos años colaboró con diversas instituciones para el fortalecimiento de la democracia, se haga pescar con Juan Ramón Quintana invirtiendo en desestabilizar un gobierno (el nuestro) con miserables treinta y seis mil dólares americanos anuales.

Su operador por supuesto, no podría ser otro que la Asociación Nacional de la Prensa de Bolivia. Si cuatro lucas son suficientes para causar la aparición desquiciada de Quintana y denunciar la subvención norteamericana a tan diabólico plan periodístico de dar fin a la estabilidad de un gobierno de tan reconocida vocación democrática, ya estamos muy devaluados.

Creo que nos están ninguneando. Morales goza de extraordinaria salud. El terrorista iraní no llega a Bolivia. El precio de un auto chuto es suficiente para causar pánico y voltear a nuestro gobierno. Parece que nuestros problemas van más allá de nuestra bajísima autoestima.

domingo, 8 de enero de 2012

Ricardo Anaya nació hace 112 años. es uno de los paladines de la historia política contemporánea. discípulo suyo en la Uniiversidad, más tarde su suegro y amigo Edwin Tapia le dedica un sentido recuerdo.

El valor de las personas, casi siempre, tiene doble dimensión: lo que la gente cree de ellas y lo que realmente son. Ricardo Anaya, vale por los libros que ha escrito, por las enseñanzas que ha difundido, por la dimensión de sus actos, por el sentido humano de su lucha. Lo quieren y admiran quienes conocen las razones por las que hizo todo lo que forma parte de su historia, muchas veces conflictiva y dolorosa.
En lo esencial, su vida fue una entrega a las exigencias de la razón y de la justicia. Escogió como actividad fundamental y permanente la cátedra pero, no de cualquier materia, sino de la ciencia política. De la conducta del ser humano respecto de sus semejantes, del conflicto que transforma y crea.
El Dr. Anaya, decía que no es posible establecer un orden armónico y equilibrado sin intentar conocer, con la mayor profundidad posible, las causas que influyen en el pensamiento y en la conducta realizadora de las personas. Hay mucho de nosotros mismos en lo que hacemos pero, siendo seres sociales también nos debemos al tiempo y al lugar donde vivimos. Como individuos y simultáneamente como parte inseparable de la comunidad, no tenemos más alternativa que cumplir nuestro destino comprendiendo que no es posible ser felices, sin que esa plenitud venga de los demás y al mismo tiempo sea común a todos.
Pasar clases con Ricardo Anaya era un placer generado por la verdad y la belleza. Hay quienes dicen discursos con muchos datos, con pruebas abundantes, con documentos diversos sin cuidar la sencillez, la armonía, la aproximación tierna, mediante el lenguaje. No faltan los que sacrifican el fondo por la forma. El maestro difundía la exactitud de la ciencia con la belleza de la palabra seleccionada para socializar el conocimiento como medio de liberación, de plenitud. Enseñar para que la gente conozca la naturaleza y la sociedad, para que se conozca a sí misma y a partir de esa evidencia venza el miedo, la inseguridad, la humillación, como dice Gastón Pol, es un acto supremo de amor.
No era condescendiente ni adulador, no compraba el apoyo de los jóvenes fomentando sus debilidades ni sus insuficiencias. Su identidad con las nuevas generaciones fue solidaria y al mismo tiempo difícil y exigente. Sabía que regalar títulos o calificaciones, era y es, la forma más sutil, pero terrible, de perpetuar la indignidad y el atraso.
Los estudiantes que, a pesar de todo lo que el sistema hace para encumbrar la mediocridad, para aplaudir la ignorancia encubierta por una generosidad simple, apenas instintiva, en el nivel más bello de las expectativas humanas, obedeciendo el impulso inicial de su espíritu rebelde, lo proclamaron Maestro de la Juventud. Levantaron como testimonio incuestionable los textos que utilizaba para enseñar Teoría del Estado y Economía Política, las conferencias que dictaba en varios centros superiores del pensamiento latinoamericano, las propuestas y debates que libraba en el Parlamento nacional. Quedó como Maestro de la Juventud porque siempre hay algo que aprender en lo mucho que  escribió.
Fue uno de los primeros en desarrollar una teoría completa acera de la reivindicación de los recursos naturales para el pueblo, como un hecho político pero, al mismo tiempo económico y tecnológico. En su libro Nacionalización de las Minas, lo esencial no es tomar los yacimientos de minerales sino, la instalación de hornos de fundición, de la metalurgia y de la siderurgia. Ricardo Anaya decía que los pueblos ejercen su derecho propietario sobre los recursos naturales cuando los industrializan, cuando en un vasto proceso de transformación, hacen de estos medios, instrumentos de evolución. No se trata de una posesión conservadora y egoísta de las cosas, sino de una administración inteligente de los minerales, de los hidrocarburos, del agua y del aire para las necesidades y a partir de la satisfacción de las necesidades para la libertad, no  como una conquista meramente cuantitativa, sino como un grado de evolución, en el que las personas, libres de las impurezas de su pasado instintivo, son capaces de amar.
En relación con los militantes del Partido de la Izquierda Revolucionaria que en algunas circunstancias asumían ciertos cargos públicos, el jefe del partido, señalaba con firmeza “no son lugares de privilegio, sino puesto de trabajo y de lucha. Nadie que no viva como el pueblo puede ser representante del pueblo”. En los años que Ricardo Anaya dirigió el Congreso, las dietas de senadores y diputados eran apenas de quinientos dólares y los suplentes ganaban, sólo cuando sustituían a los titulares.
La tesis Arica Trinacional consagra, otra vez, la dimensión internacional de Ricardo Anaya. El libre acceso de Bolivia al mar dentro de un sistema de paz, integración y desarrollo que comprenda a los tres países que protagonizaron el conflicto bélico de 1879 y que contemporáneamente están en la obligación de participar en la solución de las cuestiones pendientes, conlleva tres principios esenciales que alcanzan validez continental. En primer lugar, constituye un modelo cualitativamente superior a todas las fórmulas hasta ahora planteadas, representa un esquema de solidaridad que resuelve el problema de Bolivia contemporizando, con las expectativas peruanas y chilenas. En segundo lugar, abre la posibilidad de nuevas formas de cooperación internacional mediante empresas trinacionales que podrían generar expresiones políticas y sociales correspondientes, mejorando la naturaleza y mecánica operativa de los Estados participantes. Finalmente, a diferencia de los diversos acuerdos de integración regional o subregional que se han suscrito en los últimos cincuenta años, la propuesta del Dr. Ricardo Anaya reúne condiciones fundamentales para superar obstáculos y barreras que durante mucho tiempo han impedido que los países de América Latina se vinculen en la perspectiva de una nueva categoría histórica continental. Esta tesis ha sido varias veces repetida con ciertas innovaciones plausibles o con deformaciones y retrocesos vergonzosos. Que la gente repita lo que algunos filósofos innovaron, es prueba de la validez de dichas innovaciones, que lo hagan sin citar al autor, simulando ser sus creadores, es una prueba lamentable del nivel moral de quienes incurren en esas apropiaciones despreciables.
A los ciento doce años del nacimiento de Ricardo Anaya, recordamos con cariño y respeto su personalidad vigorosa y atrayente. Releemos sus libros con satisfacción. Erigimos en nuestras conciencias la imagen señera y eterna del maestro.
Los pueblos construyen su personalidad reivindicando el pensamiento y la obra de sus miembros. No hay grupo humano que no tenga nada de qué sentirse orgulloso, la vida misma es un destino excelso, llena de expresiones gloriosas y al mismo tiempo difíciles y  amargas. Es cierto que la dificultad consiste en el compromiso tácito que supone el reconocimiento de que hablamos, dificultad que se supera con la honestidad de la valoración y la valentía de su presentación pública. Los méritos y la capacidad de Ricardo Anaya surgen en la dinámica del análisis más exigente, por sí mismos dan fuerza a su presentación abierta en los niveles estables de la historia.

domingo, 1 de enero de 2012

Carloso Mesa transforma el verbo "obedeciendo" por "desobedeciendo" y resulta enjundioso el texto referido a la conducta de SEEM que marcha a trompicones


El presidente Morales sigue gobernando a trompicones. El Poder Ejecutivo, la Asamblea Legislativa y el Tribunal Supremo Electoral se burlan del país y lo hacen desafiantes. Posesionarán al nuevo Poder Judicial ¿Y qué? “Gobernar desobedeciendo al pueblo” es la frase que mejor le cuadra a esta autocracia
El Gobierno reconoce no sólo en la Constitución –que como referencia basta y sobra-- sino en sus discursos de casi todos los días, que Bolivia es una sociedad democrática. La democracia, lo sabemos todos, tiene uno de sus pilares fundamentales en el voto popular. El voto es la expresión máxima de la soberanía del pueblo, el instrumento que ratifica que es éste el que decide, el que escoge su destino, eligiendo o rechazando a sus mandantes.
El próximo 3 de enero se posesionará el nuevo Poder Judicial. Será una de las acciones más antidemocráticas de las muchas que este Gobierno ha llevado a cabo en casi seis años de mandato.
Será una bofetada a la voluntad de los bolivianos, una demostración de que el ejercicio democrático más importante del ciudadano se mete en un saco y se tira a la basura.
Nunca en la historia del voto en Bolivia y quizás nunca en la historia del voto en América Latina, se había producido un resultado tan sorpresivo y contundente para expresar una opinión y tomar una decisión al mismo tiempo. ¿Qué dijimos? Que la elección directa por cuatro instancias del Poder Judicial era en sí misma un error, quizás un error de fondo que obliga a revisar las disposiciones constitucionales sobre el particular. Que el Gobierno a través de la Asamblea Legislativa envileció la elección, al hacer una preselección de candidatos totalmente sesgada en favor de postulantes que en su gran mayoría son militantes o simpatizantes del MAS. Que además, esa preselección fue en detrimento de la calidad profesional e idoneidad de quienes aspiraban a los cargos más importantes de la justicia boliviana.
Esto generó dos tipos de voto. El abrumadoramente mayoritario, el voto nulo, que llegó al 42 por ciento; un rechazo aplastante al proceso electoral en sí mismo. El significativo voto blanco que llegó al 18 por ciento, que dijo que, más allá de la elección, no creía que ninguno del más de medio centenar de candidatos mereciera confianza alguna. Al frente estuvo el esmirriado 40 por ciento de votos válidos y el aún más esmirriado porcentaje obtenido por los candidatos, con un promedio penoso que fluctuó en rangos de entre el 2 por ciento y el 7 por ciento, con media docena de excepciones que apenas superaban esas cifras marginales.
Un Tribunal Supremo Electoral (TSE) –cuarto Poder del Estado con todo lo que ello implica– con una genuina vocación democrática, debió, más allá de la letra muerta de la ley, plantear al país y al Poder Ejecutivo la necesidad de anular la elección. Es que la ley no contempla un caso así, dijo. Es que no había precedentes históricos, y cuando no los hay los precedentes se sientan y se convierten en jurisprudencia. Pero este TSE ni es genuinamente independiente ni tiene la capacidad de tomar la iniciativa que el mandato del pueblo exige.
El Gobierno, por supuesto, ni siquiera pestañeó ¿Por qué iba a hacerlo?
Después del desastre del fallido gasolinazo, el invento más neoliberal que los responsables del área económica, el Vicepresidente y el Presidente pretendieron imponerle al pueblo, el equipo de comunicación gubernamental ensayó una respuesta de emergencia; un nuevo slogan salió de la galera: “Gobernar obedeciendo al pueblo”. Pero era muy difícil que el mandatario más autoritario de la democracia hiciese tal cosa. Dar órdenes es lo suyo y así fue durante todo el 2012. Gobernar obedeciendo, sirviendo al pueblo, era mucho pedir.
El Tipnis fue un mandato desde las calles, desde los movimientos indígenas, sociales y de la clase media. La respuesta está en pleno desarrollo. Tras firmar de mal talante la ley que protege al Parque, movilizó a sus huestes para revertir ese mandato de su propio puño.
Las elecciones judiciales fueron a su vez un mandato sagrado e inapelable en democracia. La respuesta: la próxima semana posesionarán a las autoridades judiciales ilegítimas y conceptualmente ilegales, dado que la ley específica no podía contemplar un giro copernicano de tal magnitud en la decisión de los votantes.
Nada que no supiéramos. ¿Alguien tenía la esperanza de que el 60 por ciento de votos nulos y blancos modificara la voluntad de poder de quienes nos gobiernan? No. Son tantas las muestras desde que en 2006, burlando la ley y su compromiso, el Gobierno forzó la aprobación de los artículos de la nueva Constitución por mayoría absoluta en vez de hacerlo por dos tercios, que había muy poco margen para esperar otra cosa esta vez.
El presidente Morales sigue gobernando a trompicones. El Poder Ejecutivo, la Asamblea Legislativa y el Tribunal Supremo Electoral se burlan del país y lo hacen desafiantes. Posesionarán al nuevo Poder Judicial ¿Y qué?
“Gobernar desobedeciendo al pueblo” es la frase que mejor le cuadra a esta autocracia, que no se da cuenta de que teje la tela de araña que acabará por atraparla irremisiblemente.  
 
El autor fue Presidente de la República
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