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miércoles, 31 de agosto de 2011

la verdad de la milanesa en materia de gas. Bolivia no produce lo suficiente y no puede atender a JINDAL ni a las cementeras. apenas cubre con exportaciones pactadas y el 50% del consumo nacional. Humberto Vacaflor



Un informe de Maria das Graças Foster, directora de energía de Petrobrás, en este momento Brasil cuenta con la provisión segura de 106 millones m3/d de gas natural aunque solamente consume 96 millones.
Argentina no se queda atrás. Consume 125 millones m3/d pero tiene asegurada la provisión de 145 millones provenientes incluso de Bolivia.

En Argentina y Chile, las plantas de regasificación de GNL tienen una capacidad conjunta para importar 45 millones m3/d.
Lejos de aquí, Rusia tiene reservas de gas para atender su propia demanda y los compromisos de exportación durante 65 años.

Parece que algunos países tienen la suerte de contar con gobiernos que tomen previsiones para que no se presenten situaciones como la que vive ahora Bolivia, con un déficit de 5 millones m3/d de gas natural.

Por el momento, el déficit boliviano no puede sino afectar al consumo interno, como se comprueba con la decepción que vive la empresa Jindal Bolivia, que ha entendido el mensaje del gobierno: no hay gas para la siderurgia.

Un mensaje similar recibieron las empresas cementeras, que deben ahora importar los insumos que no pueden producir por falta de energía.

Con un arrebato de honestidad, el gobierno desmanteló la Empresa Boliviana de Industrialización de Hidrocarburos (EBIH), porque sencillamente no hay gas para industrializar.

Las cifras son preocupantes. La demanda interna de gas es de 10 millones m3/d. Y si el déficit es de 5 millones quiere decir que el mercado interno recibirá sólo la mitad del gas que necesita.

Con la noticia que da ahora la señora Forbes en Brasil, se podría hacer la prueba de pedir a ese país que ceda a los bolivianos la mitad de su superávit de gas. Por favor.

Y para el futuro sería bien que los bolivianos elijan a gobernantes que sean capaces de pensar en algo más que en conspiraciones contra todos los que se atreven a contradecirle. O por lo menos con un dedo de frente.

domingo, 28 de agosto de 2011

Carlos Mesa analiza el tema del TIPNIS y asegura que cualquiera sea la solución es "una causa perdida" prueba de fuego para un régimen que se presentó con la careta de ecologista y defensor de los originarios a quienes decepciona totalmente


La mayor prueba de consistencia del proceso político vigente se está viviendo en este momento. Una vez más, la tercera en los últimos 20 años, los indígenas de los llanos confrontan al Estado. Las primeras dos veces lo hicieron ante gobiernos de la democracia (Jaime Paz y Jorge Quiroga) cuyo pilar fundamental era la Constitución de 1967. Ahora lo hacen ante un Gobierno presidido por un indígena cuyo pilar fundamental es la Constitución de 2009.
En 1990 abrieron el debate sobre la ciudadanía de quienes habían sido “bárbaros” hasta 1952, y lograron que en 1996 (Gonzalo Sánchez de L.) se aprobara la Ley INRA, uno de los mecanismos más avanzados en la concepción de reconocimiento de los derechos ancestrales de quienes tenían una presencia milenaria en nuestra nación, se crearan las Tierras Comunitarias de Origen, se reconocieran las Comunidades en los Andes, la función económica y social de la tierra y los impuestos a las tierras de gran extensión.
En 2002, fueron los primeros en proponer, en su segunda gran caminata, la realización de una Asamblea Constituyente para renovar un pacto social que se había quebrado, pero sobre todo para visibilizar la importancia del reconocimiento de los derechos indígenas todavía implícitos en la CPE. Como resultado de esa demanda, en 2005 nuestro Gobierno convocó a la elección de una Asamblea Constituyente que fue elegida en 2006.
La tercera marcha es una paradoja y una ironía. Los marchistas le exigen al primer Gobierno indígena de la historia ¡qué cumpla la ley que promulgó! Su cumplimiento determina automáticamente la imposibilidad de construir la carretera cortando o pasando dentro del Territorio Indígena Parque Nacional Isiboro Sécure.
El Gobierno ya ha perdido la batalla como se ha dicho más de una vez en los últimos días. Si impone su arbitrario designio demostrará palpablemente que su Constitución es papel mojado y que el discurso “pachamamista” es simplemente una carga de retórica demagógica. Si acaba –forzado-- por entrar en razón y construye la carretera bordeando el parque con estudios adecuados de impacto ambiental y su mitigación, habrá demostrado que carecía de una verdadera convicción de armonía hombre-naturaleza que de acuerdo al portavoz conceptual de esa idea David Choquehuanca, es lo que diferencia esa visión de la occidental. Pero además se habrá comprobado que igual que los movimientos sociales que agobian al Estado cada vez que quieren imponen un interés particular por sobre la ley, es el propio Gobierno el primero en vulnerar las disposiciones explícitamente favorables a los indígenas empezando por la más radical de la Constitución cuyo Art. 2 dice: “Dada la existencia precolonial de las naciones y pueblos indígena originario campesinos y su dominio ancestral sobre sus territorios, se garantiza su libre determinación en el marco de la unidad del Estado, su derecho a la autonomía, al autogobierno, al reconocimiento de sus instituciones y a la consolidación de sus entidades territoriales”.
Nótese el penoso equilibrio de los apologistas del Gobierno y, lo que es más lamentable, de funcionario de mediano y alto rango que son parte del Órgano Ejecutivo, que cuando estaban en las ONG que promovieron el ascenso de Morales eran opositores radicales a los gobiernos del periodo democrático anterior por antiindígenas, apoyaron y/o redactaron el texto de una Constitución a todas luces maximalista tanto en el tema indígena como en otros muchos. Hoy, sin rubor, esos funcionarios cambian de lado y se convierten en entusiastas defensores del desarrollismo más trasnochado, disfrazan la presión gigantesca sobre el Gobierno de los verdaderos agentes del poder que lo sustenta, las organizaciones de colonizadores (llamémoslos por su verdadero nombre) del área andina, ávidos de tierras y molestos por las “inmensas extensiones” de las TCO indígenas y, por supuesto, las seis poderosas federaciones de productores de coca, verdaderos árbitros del poder indígena actual.
Si quienes miran o juzgan lo que está ocurriendo son intelectualmente honestos, podrán dar fe de que este Gobierno no ha pasado esta prueba de consistencia. No olvidemos además que la propuesta vino de quienes administran el Estado. No es que alguien de fuera propusiera una carretera que de construirse destruiría una de nuestras reservas naturales más valiosas. Los argumentos para proponerla e intentar imponerla tienen el tufillo más “neoliberal” del mundo. Digan lo que digan quienes tratan desde las columnas oficialistas de defender lo indefendible y explicar lo inexplicable, esa carretera tiene un objetivo básico, la habilitación de tierras para su otorgación a los colonizadores andinos. Propiciará además la depredación del parque, generará asentamientos humanos que desbalancearán un área intangible y, finalmente, abrirá la frontera de la coca a un nuevo escenario ya bastante asediado desde hace varios años por los cocaleros.
Ningún proceso de cambio puede funcionar prisionero de un secuestro, el de quienes se sienten con derechos espurios para preservar y ampliar sus intereses en desmedro de la filosofía propugnada en el papel. El Gobierno ya ha perdido esta batalla. 
 
El autor fue Presidente de la República

miércoles, 24 de agosto de 2011

el gobierno tiene miedo afirma un texto de Bolpress y por ello "criminaliza la marcha por el TIPNIS". el "hermano Evo desprecia al indígena rebelde" porque conspira con el capitalismo. Valiente formulación del portal.


El 15 de agosto partieron de la ciudad de Trinidad, capital de Beni, al menos 500 marchistas con rumbo a la ciudad de La Paz para conminar al Presidente Evo Morales a que cumpla las leyes y respete los derechos indígenas reconocidos por la Constitución Política del Estado Plurinacional y los tratados internacionales.
Los pueblos originarios denuncian que el “primer presidente indígena” de Bolivia ha decidido construir la carretera Villa Tunari - San Ignacio de Moxos a través del corazón del TIPNIS, poniendo en serio riesgo ese valioso Parque natural, y sin pedir permiso a sus dueños legítimos.
Los indígenas del TIPNIS y decenas de especialistas e investigadores independientes advirtieron que la carretera alentará la explotación indiscriminada de recursos naturales. El propio ministro de Hidrocarburos José Luis Gutiérrez reconoció que se proyecta realizar trabajos de exploración petrolera en el TIPNIS.
Lo que más preocupa es el grave impacto social de la vía. Las 64 comunidades indígenas que habitan el TIPNIS ya sufren invasiones y agresiones permanentes de parte de colonizadores cocaleros, y todo indica que el nuevo camino facilitará la expansión colonizadora y la “relocalización” forzosa de miles de originarios que se verán obligados a mendigar en las ciudades.
El Estado Plurinacional difama a los indígenas
En la primera semana de movilización, los marchistas sufrieron principalmente por la falta de provisiones y por las inclemencias del “surazo” que cala sus huesos. Además, tuvieron que soportar una descomunal campaña de desprestigio orquestada por el gobierno y sus acólitos.
El Presidente Evo Morales timonea el matonaje mediático pródigo en calumnias, difamaciones e insultos. Hasta ahora, el “jefe indio” en persona denostó a sus “hermanos” que supuestamente venden tierras, trafican con madera, “chantajean” a las petroleras y hasta conspiran “contra el proceso de cambio” en contubernio con la Embajada de Estados Unidos.
El Poder Ejecutivo nuevamente movilizó a sus huestes para que intimiden y amedrenten a los indígenas rebeldes. La semana pasada los campesinos y otros gremios fieles al MAS aprobaron varios pronunciamientos en apoyo a la carretera del TIPNIS, y no descartaron asumir acciones de hecho para frenar la movilización indígena.
“Estamos en estado de emergencia y vigilia permanente y vamos a convocar a nivel nacional para que organizaciones apoyen con medidas similares… Hemos determinado invocar a los pueblos indígenas que protagonizan una marcha a solidarizarse con esta demanda histórica (la construcción de la vía) y exhortarles a deponer actitudes de enfrentamiento”, instó la presidenta del bloque de organizaciones sociales oficialistas de Cochabamba Leonilda Zurita.
“El gobierno se está rogando por el diálogo, los Ministros han ido a San Ignacio de Moxos y los marchistas no aceptan el diálogo. ¿Qué quieren? ¿Qué pretenden?, no entendemos”, arengó la dirigente cocalera.
Algunas organizaciones políticas pro masistas también intervinieron en el conflicto del TIPNIS. Por ejemplo, el Partido Humanista Internacional de Bolivia condenó la “asquerosa manipulación mediática” y la “asquerosa postura del ecologismo fanático de algunos ‘activistas’ que ponen por encima de las necesidades de todos los seres humanos que habitamos este país y esta región, las necesidades de tucanes, monos y algún hongo alucinógeno…”.
Según el Partido Humanista, “es asquerosamente manipuladora y de lo peor la actitud de algunas ONGs que dicen trabajar ‘abnegadamente’ por los pueblos originarios, e imponen su punto de vista nacido de teorías fuera de contexto de realidad… (sic)”.
Como parte de esta campaña intimidatoria, el pasado viernes alrededor de 150 personas armadas con palos bloquearon la VIII Marcha Indígena en la localidad de San Ignacio de Moxos, y rompieron el parabrisas de la camioneta de la Subcentral indígena del TIPNIS. Los bloqueadores, en su mayoría campesinos oficialistas, defendieron el proyecto carretero del gobierno y advirtieron que no permitirían que los indígenas reanuden la marcha mientras no dialoguen con los ministros enviados por el Presidente.
Los marchistas tuvieron que quedarse en San Ignacio todo el fin de semana, hostigados por los activistas del MAS y sin poder proveerse de alimentos. Todos los centros de expendio de comida de la localidad cerraron sus puertas, supuestamente por “órdenes superiores”.
El domingo, el Presidente Morales arremetió nuevamente contra los marchistas y sus dirigentes, sin referirse al daño que ocasionará la construcción de la vía por medio del TIPNIS. Los medios del Estado transmitieron en cadena el nuevo ataque a los indígenas “irracionales” que obstaculizan el “desarrollo” nacional y “conspiran” con el imperialismo norteamericano.
Al mostrar un listado de llamadas telefónicas como supuesta prueba de la vinculación de algunos dirigentes de la VIII marcha con funcionarios de la Embajada de Estados Unidos, el Primer Mandatario “indígena” confesó que su gobierno espía a sus propios “hermanos” originarios, insinuando que son un peligro para la “seguridad” del Estado.
“Es el típico modus operandi de los gobiernos tradicionales y de las dictaduras; lamentablemente han comenzado a hacer una persecución política de todos quienes realmente le pueden hacer sombra en este proceso de cambio. Nunca imaginamos que el Presidente perseguiría a sus propios compañeros, a sus propios hermanos, por el sólo hecho de defender los derechos de los pueblos indígenas”, dijo consternado el diputado indígena del MAS Pedro Nuni.
“Cuando el señor Evo Morales asumió el mando de nuestro país, los indígenas que vivimos en las tierras bajas teníamos una gran expectativa, creíamos que efectivamente se podría dar el deseado proceso del cambio, pensábamos que iba a mejorar la situación económico, social y, principalmente, que se iban a respetar los derechos de los pueblos, pero nada de eso hay; estamos decepcionados”, lamentó el dirigente de la Asamblea del Pueblo Guaraní (APG) Celso Padilla (AINI).
El martes, el ministro de la Presidencia Carlos Romero acusó a los indígenas de traficar con tierras al interior de Territorios Comunitarios de Origen (TCO) por sumas que oscilan entre 5 mil y 200 mil dólares, y reveló que algunos dirigentes mantienen negocios turbios con empresas madereras, ganaderas y otros concesionarios privados que no cumplen una función económica y social. “Los propios dirigentes indígenas han avalado a las empresas para que sus tierras no sean revertidas al Estado”, dijo.
Según Romero, una de las 16 demandas de la CIDOB es que el Estado le ceda el control de bosques y tierras del TIPNIS, pero “no se puede permitir que el control de estas tareas esté en poder de grupos que negocian con los madereros”. Aseveró que la marcha indígena “es un paraguas para justificar actividades ilegales como la extracción y tráfico ilegal de madera” (ABI).
Si el gobierno está tan seguro de sus denuncias, tiene que dar nombres de quienes venden tierras y madera, o reciben supuestos financiamientos de Estados Unidos, planteó el secretario de Cambio Climático de la CIDOB Aniceto Ayala. Los guaraníes de Chuquisaca no chantajeamos a las petroleras; lo único que hacemos es exigir que se cumpla con la consulta previa, un derecho reconocido por la Constitución aprobada por el propio gobierno de Evo, exclamó Celestino Rojas del Consejo de Capitanes Guaraníes de Chuquisaca (CCCH).
“Todo lo que ha pasado en nuestro país en los últimos años es fruto de nuestro movimiento que abrió las puertas al actual proceso de cambio; eso lo sabe muy bien el Presidente, por eso no entendemos esa actitud que tiene en contra de nosotros, acusándonos de todo”, se quejó Padilla.
Con todas sus calumnias, lo único que demuestra el Presidente es que su gobierno discrimina a todos los pueblos indígenas y sus respectivas organizaciones, retrucaron indignados los marchistas el fin de semana en San Ignacio de Moxos. Algunos niños que marchan con sus padres confesaron que antes querían ser como el Presidente, pero ahora ya no porque Evo los está haciendo sufrir, relató una periodista de Radio Deseo de La Paz.
Y es que el Presidente Morales, con sus acusaciones, “ha atemorizado al país y a la gente solidaria que estaba pronunciándose (a favor de) esta manifestación”, y por su culpa se ha bloqueado toda la ayuda humanitaria a la marcha, denunció el dirigente del Comité Político de la CIDOB Lázaro Taco en una entrevista con la Agencia de Noticias Indígenas de Erbol.
La comida comenzó a escasear y las enfermedades atacan a cada vez más niños, al punto que cerca de 50 personas decidieron abandonar la marcha el fin de semana, y este martes desertaron otros cien ayoreos de las provincias Germán Busch y Chiquitos del departamento de Santa Cruz. “La marcha estaba carente de logística, alimentación, medicamentos, atención a los niños y mujeres que no tenían abrigo, además de que algunas estaban embarazadas”, justificó el dirigente ayoreo Paul Nuñez (ABI).
Sin embargo, “si el presidente cree que con sus provocaciones verbales va a desmoralizar o parar la marcha de los pueblos indígenas, está totalmente equivocado; nosotros vamos a seguir adelante con nuestra lucha”, advirtió Celso Padilla. En realidad, las agresiones del oficialismo enardecieron aún más a las comunidades indígenas y despertaron la solidaridad de un creciente movimiento ciudadano que ya se moviliza en las principales ciudades del país en apoyo a sus "hermanos" indígenas.
Iniciaron la VIII Marcha Indígena algo más de 500 indígenas, pero cientos de manifestantes se sumaron en el trayecto, y el lunes arribaron a Puerto San Borja más de 1.300 marchistas de tierras altas y bajas. Después de seis días de caminata, los marchistas descansan desde el lunes en el Territorio Indígena Multiétnico (TIM), uno de los primeros territorios de pueblos originarios reconocidos luego de la histórica marcha indígena por la Dignidad y el Territorio de 1990.
El gobierno tiene miedo
En principio, el Poder Ejecutivo fusiló a las ONGs con sus misiles verbales, culpándolas del levantamiento indígena “conspirador”, y luego arremetió contra algunos dirigentes “títeres” del imperialismo norteamericano. Pero la guerra sucia ha sido inútil, por lo que el oficialismo decidió frenar la movilización con el uso de la fuerza bruta. Lo que pasa es que “el gobierno está desesperado porque hay más gente en la marcha”, explicó el presidente de la Subcentral TIPNIS Fernando Vargas (Fundación Tierra).
El propio Evo Morales ha confesado que ya no gobierna “obedeciendo al pueblo”, sino espiando y reprimiendo protestas sociales pacíficas, como si se trataran de acciones criminales que ponen en riesgo la seguridad del Estado. “Estamos ante la legalización del espionaje o pinchaje telefónico de dirigentes sociales y políticos que no comulgan con las políticas gubernamentales, y no sé sobre qué procedimientos se basa (el gobierno) para hacer esto”, opinó el diputado del Movimiento sin Miedo (MSM) Fabian Yacsik.
El ministro de Gobierno Sacha Llorenti aclaró que el Ejecutivo no intervino los teléfonos de los líderes indígenas sino que obtuvo un registro de llamadas telefónicas mediante una orden fiscal. “Eso no tiene nada que ver con pinchazos telefónicos, ni con la morbosa y paranoica intención de algunos opositores de complicar al país con un supuesto escándalo de escuchas telefónicas”, recalcó el ministro de Obras Públicas y Vivienda Walter Delgadillo.
El gobierno habría solicitado el registro de llamadas al fiscal Félix Peralta, pero éste no recuerda en qué fecha emitió los requerimientos. “No tengo en mente en qué fecha hago específicamente un requerimiento, pero está ahí en el documento presentado, existen cargos”, explicó Peralta el lunes, y el martes solicitó su baja de la Fiscalía paceña de forma sorpresiva, alegando problemas personales.
Los artículos 21 y 25 de la Constitución precautelan el derecho ciudadano a la intimidad, a la privacidad y a la inviolabilidad de las comunicaciones en todas sus formas, pero ese derecho no es absoluto, precisó el defensor del Pueblo Rolando Villena (Erbol).
La nueva Ley de Telecomunicaciones dispone que los operadores y proveedores de telecomunicaciones y tecnologías de información están obligados a cooperar y poner a disposición de las autoridades –no necesariamente un juez y sin necesidad de orden judicial– la información que les sea requerida, incluidos registros de llamadas telefónicas o comunicaciones electrónicas “en casos de peligro para la seguridad del Estado, amenaza externa, conmoción interna o desastres” (Artículo 111).
Es razonable que el Estado haga un seguimiento a las llamadas telefónicas de un ciudadano o ciudadana cuando sus acciones pongan en riesgo la seguridad del Estado o provoquen una conmoción nacional, pero ese no es el caso de la VIII Marcha indígena. “Nosotros hemos hecho una lectura de la marcha, la calificamos de pacífica y no (vemos) elementos como para sustentar que atenta a la seguridad del Estado”, aseveró el Defensor del Pueblo.
Pero el gobierno insiste en que el “imperialismo” urde una nueva “conspiración” contra el “proceso de cambio”, y por ello ha decidido criminalizar la protesta indígena y perseguir a sus “cómplices”. Su próximo paso será investigar a 22 organizaciones ONGs para “conocer cuál es su misión, cuál es su visión y qué hacen”, anunció el diputado y jefe de bancada del MAS Edwin Tupa.
Simultáneamente, el Ejecutivo convoca a reuniones de emergencia a campesinos y cocaleros para planificar el contraataque. El oficialismo acostumbra movilizar a sus bases para saldar cuentas con sus circunstanciales enemigos: en el pasado los cooperativistas del MAS lucharon a muerte con los mineros de Comibol por un yacimiento en Huanuni; luego la federación de padres de familia oficialistas reprimieron a maestros en huelga; y en 2010 campesinos y cocaleros masistas desafiaron a los indígenas que protagonizaron la VII Marcha por la autonomía.
Ahora los “revolucionarios” del MAS reclutan nuevamente a sus huestes para que se enfrenten a la VIII Marcha Indígena. Las Juventudes del MAS convocaron a una movilización en La Paz para este jueves, y la próxima semana el propio Evo dirigirá una asamblea de las seis federaciones cocaleras del trópico de Cochabamba, en la cual se organizaría una contramarcha.
El “primer presidente indígena” de Bolivia decía que los pueblos originarios eran la “reserva moral del proceso de cambio” y el germen del futuro “socialismo comunitario” alternativo al “capitalismo depredador”. Pero ahora el “hermano” Evo desprecia a las “minorías” indígenas porque “chantajean” a sus nuevos socios (petroleras, mineras y burguesía nativa), “trafican” con tierras y madera, “conspiran” con el imperialismo y “obstaculizan” el desarrollo nacional.
El Presidente “defensor mundial de la Madre Tierra” solía predicar que los “derechos de la Pachamama son más importantes que los derechos humanos”; pero ahora, en nombre del “desarrollo” y la “prosperidad” capitalista, legaliza los transgénicos, quiere cercenar las TCO y privatizar la tierra, y construye una carretera que destruirá un santuario ecológico que ni los gobiernos neoliberales se atrevieron a profanar.

domingo, 21 de agosto de 2011

realmente lo de Chávez y su s.s.21, no fue otra cosa que una aventura que se acerca al ocaso. cualquiera sea la suerte del caudillo, su "revolución bolivariana" ya no será la misma. se caerá y vendrán otros por el efecto "dominó" Brillante Marcelo Ostria.


En las aventuras, como en todo lo que emprenden las personas, se alcanzan éxitos o se sufren fracasos. Y mientras no haya desenlace, es difícil saber si el quebranto se debió a circunstancias imprevisibles, a errores culpables o a la voluntad ciudadana, que no es fácil de medir cuando es manipulada y deformada.
En cualquier caso, lo inesperado suele determinar la transformación o la aceleración del fin los proyectos y de las aventuras. Son las sorpresas –ajenas a la voluntad individual o colectiva– que marcan a las personas y a los grupos que comparten ideas, proyectos, luchas, y hasta tropelías. Muchos son los ingenuos que defienden las aventuras, y muchos los insatisfechos que las objetan. Entre los primeros están los que concuerdan en un deseo: “Me da igual que mis sueños no se hagan realidad. Lo que quiero es que no me despierten...” (Pascual Candel Palazón, poeta español).
Quizá, lo anterior sirve para introducirnos en un drama político: el ocaso de la aventura del presidente venezolano Hugo Chávez Frías que enfrenta un final inesperado: le han diagnosticado una grave enfermedad y ahora está sometido a un tratamiento penoso. Cuando vienen estas caídas impensadas, ya nada es igual para un caudillo, ni para los que le rodean. El movimiento “bolivariano” ya no es –ni será aun si se recupera Chávez– el mismo de hace pocos meses. Todo indica –cualquiera sea el fin de la enfermedad del caudillo– que habrá cambios perceptibles en la aventura emprendida hace doce años.
Hay –y esto es natural que suceda en quien soporta lo inadvertido– un notorio escapismo de la realidad; y, entonces, se apela lo que los angloparlantes llaman “wishful thinking”, es decir a la expresión de deseos y de esperanzas. Hugo Chávez, conoce la realidad de su estado de salud –que ciertamente le impedirá seguir por mucho más tiempo con su aventura autoritaria– y, quizá por ello, ha caído en una nueva vorágine de excesos, los que pueden conducir a que él despierte de sus sueños, y que los venezolanos se libren de una larga pesadilla.
Hugo Chávez, sumido en una confusión existencial, aún pretende desafiar al destino, y sus seguidores ya están sumidos en la incertidumbre que produce la quiebra física del caudillo. Probablemente ya piensan en las futuras pugnas por la sucesión. Es que ya no hay lugar para la duda: el fin de la aventura política se acerca. Y los venezolanos están expectantes de cómo bajará el telón del drama “bolivariano” y cómo Hugo Chávez hará “mutis por el foro”.
Mientras tanto, el irrefrenable hábito de pendencia del caudillo, lo llevará, no a un “grand finale”, sino a la retirada, porque ya no le alcanzarán las arengas ni los audaces desafíos revolucionarios del “socialismo del siglo XXI”, cuyo ideólogo, Heinz Dieterich Steffan, públicamente lo ha abandonarlo. Desde su perspectiva, el teórico alemán afirmó: “Hoy día, la gran oportunidad de Chávez de construir el primer Socialismo científico y democrático del Siglo XXI, se ha perdido para siempre. Y la estructura presentada como tal, efectivamente, no pasa a ser más ‘que una humilde choza, levantada sobre los cimientos de un rascacielos’ que construyeron Marx y Engels”.
En sus “manotazos” finales, luego de años de estatizaciones, Hugo Chávez acaba de anunciar que nacionalizará la explotación del oro de Venezuela.
Quizá, en medio de sus ya menguadas pretensiones imperiales, está repitiendo “Après moi, le déluge” (“Después de mi, el diluvio”). Sí: el diluvio que puede desencadenar un “efecto dominó”, pues otros estarán esperando en línea la marejada de la caída.


viernes, 12 de agosto de 2011

Aeromental.com publica la siguiente crónica "sobre tener blog tan difícil como tener hijos" interesante la comparación...


Conversando con mi amigo @la100rra sobre lo que es tener un blog versus 16 blogsadministrados por una persona, llegué a imaginarme que en verdad los blogs son como los hijos según este punto de vista y situación.
Pondré entre paréntesis lo que sería en el mundo de los blogs en cada punto que mencione sobre los hijos:
  • Hay ventajas y desventajas de tener muchos hijos (blogs), hay menos riesgos pero mucho más trabajo. Si uno se va de la casa para no volver, digamos fue extraditado del país (es baneado de Google), tienes a los demás para seguir adelante y no te afecta tanto. En cambio si tu único hijo se va, te quedaste solo sin nada.
  • Si tienes muchos hijos, digamos 16 (una red de blogs temáticos), no te alcanzará el tiempo de cuidarlos a todos y enseñarles lo que sabes (de postear cada día en todos), o de corregir que no hablen malcriadeces (moderar comentarios), es más tampoco les podrás educar bien (postear noticias últimas y relevantes) y ni que hablar sobre pagarles a todos sus estudios (pagarles el hosting).
  • El que llegue a graduarse de bachiller (tener PR5), será de pura suerte y con esfuerzos ajenos a ti (te linkearon en menéame o FayerWayer gracias a un tweet de un ajeno que llegó por casualidad).
  • Seguro sortearás a ver a quien de tus 16 hijos se le podrá pagar estudios universitarios. En cambio con un sólo hijo, de entrada le darás de todo, un automóvil deportivo a sus 15 años (Servidor Dedicado Quadcore con 6GB de RAM), le educarás en todo (miles de posts originales), que sepa muchos temas (Categorías y tags relevantes) y lea varios libros de calidad (una lista de feeds RSS para mejorar tus contenidos). Y una educación de primera, seguro le pagas todo, Universidad hasta que sea Doctor Ph.D. en algo (PR7 y AdSense Premium). Y de ropa ni que hablar, todo de última moda (un buen diseño en CSS3, HTML5 y AJAX).
  • Si tienes un blog seguro en algún momento le pagas para que sepa otros idiomas (sacastu blog en versión ingles o francés). Pero si tienes varios hijos, a duras penas les enseñas algo de inglés sentándolos por horas a que vean películas con subtítulos (posteas a las patadas con el traductor de Google sin corregir la traducción final).
  • Con varios hijos, a algunos los envías a que visiten toda la tarde a tus vecinos o a sus compañeros del colegio para ver si en otra casa aprenden algo (haces copy-paste a los posts de otros blogs esperando que de suerte algo salga rankeado en Google).
  • A un hijo le das muchos gustos, celular, gadgets, laptop, linea privada de teléfono(cuenta de twitter, App para el iPhone, widgets, plugins, Fan Page en Facebook y Google Plus).
  • Con varios hijos, cuando cumplen años, les toca heredar la ropa del hermano mayor (cada nuevo blog que vas creando en tu red heredará el PR de los anteriores), y si quieren verse diferentes, ni modo a buscar algo bonito pero barato en la ropa usada (les pones un template gratuito sin modificar ni el logo).
  • De tus 16 hijos, si uno llega a ser profesional y consigue trabajo, le pedirás que done gran parte de su sueldo para que puedas mantener a sus hermanos (si a uno le va bien en AdSense, el dinero será para poder pagar los gastos de los demás blogs).
  • Claro que todo cambia si tienes mucho dinero (inversión) porque podrás pagar a 32 tutores (escritores de contenido y moderadores), 2 por cabeza, para que enseñen con clases privadas a tus 16 hijos (pagas para que posteen contenido original en tu red de blogs, y los moderen). Pero deben ser tutores muy capacitados y conscientes, que les enseñen a ser hombres de bien (deben escribir sin errores ortográficos ni temas ilegales como la piratería).
  • Al final tener 16 hijos, si bien son una alegría (cada vez que creas un blog te ilusionas), te exige que les des 16 veces más de tu tiempo y esfuerzo que con uno solo.
  • Igual, nunca se sabe, a veces nacen hijos con estrella y otros estrellados.

miércoles, 3 de agosto de 2011

Marcelo Ostria nos remite su artículo en que se sorprende gratamente por el cambio de HUMALA que está dando muestras de moderación en el manejo del Estado peruano. hace honor a la promesa de que habló Vargas Llosa

Hasta ahora, parece que Mario Vargas Llosa tuvo razón al afirmar, con mucha pasión, que Ollanta Humala había cambiado, que no intentaría imponer en Perú lo que el escritor llama una “democracia payasa”.
Ya en la campaña electoral fue perceptible que Humala intentaba borrar su imagen de ‘chavista’. Esa conversión se habría debido a dos factores: el primero, la comprobación de que el populismo, especialmente el que se sigue en Venezuela y sus aliados, se encamina irremediablemente al fracaso, contrariamente al éxito de la gestión del ex presidente Lula da Silva, que continuó el moderado modelo de su antecesor, el ex presidente de Brasil Fernando Henrique Cardoso. El segundo factor, menos ‘principista’, fue que el candidato veía que la mayoría de los peruanos rechazaría a un émulo de Hugo Chávez.
El ahora presidente de Perú acertó. Su conversión le rindió frutos: ganó en la contienda electoral. Es que, pese a que Perú ha alcanzado, con el Gobierno del presidente Alan García Pérez, las más altas tasas de crecimiento en el continente, todavía, como sucede en muchos países de la región, un grueso sector de los peruanos vive debajo de la llamada línea de la pobreza. En estas circunstancias valen mucho los eslóganes que aluden a la inclusión social, necesaria por cierto, y la retahíla de defender los recursos naturales y a los desposeídos.
Ollanta Humala, en su posesión presidencial, prometió, bajo juramento, que defenderá “la soberanía nacional, el orden constitucional y la integridad física y moral de la República, y sus instituciones democráticas, honrando el espíritu, los principios y los valores de la Constitución de 1979…”, es decir, los de la antigua Constitución peruana, y no de la vigente de 1993. Esto podría ocasionar un debate jurídico sobre la validez de la posesión. Sin embargo, lo que debe preocupar más es que se trata de una actitud política sectaria que no lleva la sensatez que pretendía el candidato cuando se esforzaba en convencer que la tolerancia y la moderación lo distinguirían como primer mandatario.
Uno de los pilares de la democracia es el respeto a la ley por gobernantes y gobernados. De eso dependen las libertades democráticas. Es impensable que alguien, encumbrado o no, escoja la ley que mejor le cuadre. Por supuesto que es admisible que se propongan cambios, que se busquen nuevos senderos, escuchando, para ello, el clamor ciudadano; pero negarse a sujetarse a una norma vigente, especialmente la constitucional, simplemente porque fue aprobada en otra época, es algo propio de arbitrarios.
Habrá que rescatar que el flamante presidente reiteró su propósito de moderación: “Nuestra voluntad no es la de copiar modelos, (sino) construir un camino propio, un modelo peruano de crecimiento con estabilidad, democracia e inclusión social. Tomaremos como ejemplo lo bueno de otras experiencias”. Y garantizó que su Gobierno consolidará el “crecimiento sano de la economía” y que respetará “las reglas fiscales”. Añadió: “Quiero que vean en mí a un verdadero soldado de la República, un celoso guardián del Estado de Derecho y un defensor de los derechos humanos y la libertad de prensa”.
Consolidando el ritmo de crecimiento de la economía como proceso iniciado por otro Gobierno, respetando las reglas establecidas, defendiendo los derechos humanos y la libertad de prensa, Humala se diferenciará de quienes siguen populismos autoritarios.

Si ese es el verdadero perfil de Ollanta Humala, a Perú le seguirá yendo bien. Lo deseamos fervientemente.