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domingo, 30 de marzo de 2008

inédito informe de IAR-Noticias que pone de relieve que el mundo no está en revolución. que las luchas por el cambio son teóricas. no hay acción.

Malas noticias
Lamentamos informarle a la izquierda que el mundo no está en "revolución"
En el actual contexto del sistema capitalista a escala global los únicos que parecen que no se enteraron del fin de las luchas revolucionarias por el cambio de sistema son los teóricos y dirigentes de la "nueva izquierda".
Y la conclusión es simple: No hay luchas revolucionarias sencillamente porque no hay pensamiento ni acción organizada revolucionaria orientada a sustituir (a cambiar) al capitalismo por otro sistema.
Todo lo que existe como lucha de "cambio social" es meramente reivindicativa ("reformista") dentro de los marcos del sistema capitalista y los objetivos que se buscan ya no son colectivos (transformar de raíz a las sociedades y al mundo) sino individualistas y sectoriales, y no avanzan más allá de querer "humanizar" al capitalismo, hacerlo más digerible y menos injusto (ecología, "derechos humanos", "calidad de vida", etc).
Es más: Ya no hay rebeldía ni revolución porque el "orden" y el "desorden" (paz y conflicto) están pensados dentro de las reglas de integración al sistema sin que exista ninguna idea o intención de cambiarlo por otro.
En resumen, "izquierda" y "derecha" son conceptos ideológicos antitéticos solo en términos de mayor o menor "progresismo" dentro del mismo sistema, pero ninguna de las dos opciones busca terminar de raíz con el capitalismo al que se lo presenta como el "único sistema posible" siguiendo el "orden natural" de las cosas.
Y aunque el orden "natural de las cosas" esté controlado y pensado en función de la propiedad privada, de la explotación del hombre por el hombre, y del interés de los grupos capitalistas que han convertido el planeta en un "gran mercado" para hacer negocios y reciclar dinero y riqueza concentrada a expensas de la pobreza y sufrimiento de las mayorías, ya nadie pelea para cambiar este sistema, sino por "humanizarlo" lo más posible.
En el mundo ya no hay revolución ni pensamientos revolucionarios, entre otras cosas, porque lo que hoy se llama "izquierda" ya no lucha (ni plantea una ideología de cambio y de toma del poder) contra el sistema, sino que pelea contra la "derecha" como expresión de la "injusticia" a la cual hay que combatir para que haya justicia para todos.
La izquierda (asimilada a la filosofía del "único mundo posible") ya no piensa el mundo en función de la guerra a muerte para terminar con el sistema capitalista (el dueño del mundo), sino en función de terminar con la "derecha" dentro del marco del mismo sistema.
Y el asunto desembocó en que lo que debería desembocar: La izquierda (sin vocación de cambiar el sistema) se volvió potable y "políticamente correcta" para conformar una "alternativa de gobierno" a la "derecha neoliberal" dentro de las coordenadas de poder implantadas por las trasnacionales y el sionismo financiero que controlan el planeta desde la Reserva Federal y los bancos centrales, con el Pentágono como garantía suprema de "orden".
Y así se inventó la moda de gobiernos que hablan con la ideología de la "derecha" o de la "izquierda" en términos del discurso formal, pero desde el punto de vista práctico ejecutan un solo programa: El capitalismo. Y sus agregados funcionales de explotación y concentración de riquezas: La sociedad de consumo y la conquista de mercados.
De esta manera, y sin ninguna contradicción, Chávez puede decir que está realizando la "revolución socialista" en Venezuela, mientras ese país reviste la categoría de principal "socio comercial" de EEUU en la región y se configura dentro de una estructura económico productiva capitalista dominada por la sociedad de consumo.
En términos estadísticos y verificables, el sistema capitalista ha subvertido el significado histórico y funcional de la palabra "revolución": Hacer la revolución ya no es cambiar el sistema, sino cambiar el discurso.
Izquierda y derecha son complementarias y se articulan como una "alternativa" dentro de los mismo. Por lo tanto, la única diferencia existente entre un "gobierno de izquierda" como el de Chávez, y otro de "derecha" como el de Uribe, es el discurso.
El sistema económico productivo y la sociedad de consumo de Colombia son los mismos que rigen en Venezuela, y, en general, los bancos y transnacionales capitalistas, que los controlan, salvo excepciones, son los mismos en ambos países.
Con la "izquierda revolucionaria" en los gobiernos, América Latina continúa teniendo 200 millones de pobres e indigentes, mientras las economías del "modelo" crecen en la misma proporción que las fortunas personales y los activos empresariales.
Con suerte variada, la izquierda está integrada dentro de las reglas de "competencia" político-electoral burguesa orientada a controlar el Estado capitalista con una mayor dosis de "revolución discursiva" pero sin alterar el "orden natural" del sistema controlado por los bancos y corporaciones del capitalismo trasnacional.
Por lo tanto, y con una izquierda que ya no diferencia entre "gobierno" (eventual y transitorio) y sistema de dominación capitalista (real y permanente), la "revolución" se ha convertido en marketing discursivo para conquistar corazones y mentes ansiosas de aventuras turísticas con "justicia social".
Con el mundo sin revolucionarios ni pensamientos revolucionarios, el sistema sacó a la palabra revolución del ostracismo (de la marginalidad y la ilegalidad) y la convirtió en agregado complementario del sistema de dominación, así como convirtió al Che Guevara en una remera y a Cuba en santuario turístico de la "revolución".
Hoy la revolución ya no es un objetivo a conquistar por medio de la lucha y la organización clandestina para cambiar el sistema, sino una escala de prestigio social buscada para integrar el sistema desde la percepción de lo "diferente".
Ser de izquierda" o "revolucionario" hoy no significa vivir en la ilegalidad y en la lucha armada para cambiar el sistema, sino vivir en la legalidad aceptada convertida en "pensamiento alternativo" pero sin transformación posible del orden capitalista que controla el planeta.
Hoy la izquierda "revolucionaria" solo pelea contra la "derecha" política y económica, pero no pelea contra el sistema capitalista que genera alternativamente a la derecha y la izquierda como alternativas de "gobernabilidad".
La izquierda, en general, y como durante la Guerra Fría, sigue peleando contra la derecha y los militares, sin visualizar que las estrategias del control político y social del Imperio capitalista ya no se ejecutan con represión militar y dictaduras, sino con sistema "democrático", gobiernos constitucionales y medios de comunicación como los nuevos gendarmes de la represión.
Al no pelear contra los nuevos agentes estratégicos activos de la dominación capitalista (el sistema "democrático", los medios de comunicación y la "sociedad de consumo") la izquierda sobreviviente de la Guerra Fría se convierte en potable para generar "alternativas de gobernabilidad" dentro del mismo sistema.
Hoy la "izquierda" (con Chávez a la cabeza) pelea contra el "Imperio" y contra el "dólar" USA, pero no pelea contra el sistema de poder capitalista que controla el mundo con la "democracia", los medios de comunicación y la sociedad de consumo como formadora de los valores del individuo masa solo destinado a votar y a consumir productos.
Lamentamos informarle a la izquierda que el mundo no está en revolución, simplemente porque las economías, los gobiernos y los programas y sistemas operativos cerebrales a escala masiva (salvo excepciones) están controlados por las estrategias funcionales del sistema capitalista globalizado a través del sistema democrático, los medios de comunicación y la sociedad de consumo.
Los grupos sionistas de la Reserva Federal y los bancos centrales (salvo contadas excepciones) ya no dominan con tanques y soldados de la "derecha", sino con entretenimiento, cultura, moda y música fashion, deportes, e información incorporada por microchip cerebral, en donde la única "revolución" posible la protagoniza la tecnología del sistema de poder imperial.
Lamentamos darles esta "mala noticia": El sistema no se cae, solo entra en crisis y se auto-regenera, y la "revolución" solo es un entretenimiento de la Guerra Fría jugando en la cabeza de la izquierda asimilada al sistema.
Para que surja otra posibilidad (una alternativa revolucionaria real), hay que dejar la "ideología" y empezar a utilizar el cerebro en tiempo completo.
Informes recomendados: La crisis global y el mito del "final de la era del dólar" El dominio "democrático" y la lógica "antiterrorista" en América Latina Para qué le sirve la izquierda a Washington en América Latina
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miércoles, 26 de marzo de 2008

Thierry Meyssan analiza a la luz de los hechos, algunos totalmente desconocidos para la generalidad, los cinco años de una guerra sin sentido

La prensa internacional dedica sus ediciones del 19 y del 20 de marzo al balance de la guerra en Irak, al cumplirse 5 años del comienzo de la invasión anglosajona. Desgraciadamente, no se trata de un balance político sino únicamente de una prolongación de la campaña electoral estadounidense tendiente a responder a la pregunta del día: ¿Hay que retirar los soldados estadounidenses? Dos argumentos igualmente cínicos se oponen. Por un lado, los republicanos siguen afirmando que «¡La escalada (surge) funciona!», o sea que tarde o temprano acabarán por aplastar la rebelión y dominar el país. Por el otro lado, los demócratas agitan el último libro de Joseph Stiglitz, La Guerra de 3 billones de dólares, reclamando mejoras en vez de cañones. Ninguno de los dos bandos ofrece la menor perspectiva, ni para la región que Estados Unidos ha devastado ni para el Imperio que se encuentra al borde del abismo.
Lo cierto es que para hacer un balance político de la guerra en Irak habría que empezar por analizar sus móviles y los medios empleados para alcanzarlos. Pero ni la prensa atlantista ni los candidatos a la Casa Blanca pueden aventurarse en ese terreno ya que ninguno de ellos ha dado el más mínimo paso para reconocer sus propios errores de análisis y revisar su doctrina.
No es posible hacer un balance sin revisar las causas
Resulta imposible entender la guerra de Irak si se ignoran –o se finge ignorar– una parte de los intereses económicos ligados al conflicto, los planes sionistas y la coalición de esas dos fuerzas. Es imposible entender cómo fue que la administración Bush lanzó Estados Unidos a la guerra si se persiste en la mentira del 11 de septiembre y en el cuento de la «guerra contra el terrorismo».
Permítanme recordar aquí cómo fue que la prensa atlantista rechazó las pruebas para seguir insistiendo en su error. Poco después de los atentados de Nueva York y de Washington, publiqué una obra de ciencias políticas, L’Effroyable imposture, destinada al gran público. En ella, luego de demostrar la nulidad de la versión de los hechos que ofrecía la administración Bush, estudiaba yo en detalle las consecuencias políticas. Me convertí así en el primero en anunciar la guerra contra Irak, guerra que nadie había previsto en aquel entonces y que efectivamente estalló al año siguiente.
Buscando un argumento rápido para desacreditar mi trabajo, el diario «de referencia» (sic) Le Monde aseguraba en un vitriólico editorial que las consecuencias de mi propia versión sobre el 11 de septiembre eran tan grotescas que desmentían por sí mismas lo que yo afirmaba. Edwy Plenel escribía entonces, de forma sarcástica: «si el ataque vino de adentro, y no de afuera, fue el resultado de un complot urdido por los elementos más extremistas del ejército americano, que querían obtener la aprobación del presidente para lanzarse al asalto de Afganistán y, dentro de poco, de Irak» [1]. Y los dirigentes de Le Monde, precipitándose a los estudios de televisión al grito de « ¡Todos somos americanos!», se reían mientras sugerían que yo tenía 11 años de atraso, ya que el ataque contra Irak había sido 1991.
Uniéndose a las diatribas, la publicación mensual Le Monde diplomatique publicaba una crónica sobre mi libro. En ella, Serge Halimi centraba su juicio en una frase de la obra que, según él, ilustraba mi total incompetencia: «La realidad deja mal parada otra hipótesis presentada como elemento probatorio. Nos dicen así (en la página 69) que “Henry Kissinger es la figura tutelar, el inspirador de los halcones” a la raíz del golpe de Estado. Eso es no conocer la historia americana» [2]. El problema es que el papel del señor Kissinger en la preparación de la guerra contra Irak fue después ampliamente probado por Bob Woodward y el «querido Henry» impuso como gobernador de Irak a su protegido y socio, L. Paul Bremer III.
Permítaseme observar que si los sesudos se equivocaron, fue porque partían de bases falsas. Por consiguiente, no serán capaces de entender la guerra contra el terrorismo mientras no se tomen el trabajo de revisar su visión del 11 de septiembre.
A los que me contradicen, les recuerdo que aquella divergencia inicial nos condujo a interpretaciones opuestas de cada etapa de la guerra en Irak. A pesar de los informes de los inspectores de la ONU dirigidos por Hans Blix, la prensa atlantista se tragó la acusación anglosajona de que Sadam Husein disponía de armas de destrucción masiva y de misiles capaces de golpear Gran Bretaña en 45 minutos y Miami en unas pocas horas. Después, se dejó hipnotizar por el show de Colin Powell en el Consejo de Seguridad acusando al Irak laico de estar apoyando a los extremistas religiosos de Al-Qaeda.
Esa misma prensa tampoco dudó ni un instante que los misiles cruceros que caían sobre Bagdad fueran capaces de matar exclusivamente a los dirigentes del partido Baas sin afectar a la población civil. Nos inundó de imágenes sobre la liberación de París en las que los franceses llenos de regocijo aplaudían a los soldados estadounidenses condicionándonos así para «vivir en vivo y en directo la liberación de Bagdad», y se entusiasmó con el derribo de una estatua de Sadam Husein por un grupo de comparsas [3].
También ocultó que la Autoridad Provisional de la coalición era en realidad una empresa privada diseñada según el modelo británico de la Compañía de Indias y destinada a saquear el país [4]. Por el contrario, esa misma prensa les hizo creer a sus lectores y telespectadores que se trataba de un organismo público comparable a los que reconstruyeron Alemania y Japón al término de la Segunda Guerra Mundial.
Pongamos fin en este punto a esta penosa enumeración para plantear la problemática central: la prensa atlantista y los candidatos a la Casa Blanca persisten en afirmar que se trataba de una guerra justa. Como acaba subrayar el presidente Bush, el único debate es «sobre la cuestión de saber si valió la pena hacer la guerra por eso, si vale la pena proseguir la lucha y si podemos ganarla» [5]. Se trata en realidad de una anacrónica empresa de colonización cuyo objetivo es satisfacer a la vez los intereses del lobby de la energía, del complejo militaro-industrial y de la colonia sionista de Palestina.
Ya que estamos, aprovechemos la ocasión para liquidar algunos de los numerosos clichés que recubren las páginas de los diarios de esta semana. Es de buen tono decir que la guerra fue un brillante éxito y que la cosa cambió después de la caída del tirano. ¿Podía acaso ser de otra manera? El ejército iraquí estaba sometido a un embargo desde su derrota de 1991. En otras palabras, estaba desarmado. Pero de todas formas, la coalición desplegó medios desmesurados para vencerlo, como quien utiliza un yunque para aplastar una mosca. Resulta evidente que el problema no era la victoria sino lo que iba a suceder durante el período post-Sadam Husein.
Por otro lado, la prensa atlantista atribuye retrospectivamente la responsabilidad del fracaso de ese período a la decisión de Paul Bremer de disolver el ejército iraquí afirmando que los soldados desmovilizados se transformaron inmediatamente en insurrectos. Eso es un error de análisis. Cuando el gobernador Bremer disolvió el ejército iraquí, este último ya no existía. Sus hombres habían preferido la deserción a la rendición. El caos no fue consecuencia de la decisión de Bremer sino del derrocamiento del Estado, lo cual era el objetivo de guerra del movimiento sionista. No queda más remedio que repetir aquí que, si se cometió algún error, este no residió en la acción de la coalición sino en la interpretación de dicha acción por parte de la prensa.
Para los árabes, el balance de la guerra se compone de sufrimientos y destrucción: 1 millón de muertos y 4,5 millones de desplazados y refugiados; decenas de miles de hombres, mujeres y niños detenidos sin juicio en prisiones estadounidenses o iraquíes; regiones enteras irradiadas y contaminadas hasta convertirlas en lugares inhabitables; los vestigios de las civilizaciones urbanas más antiguas del mundo saqueados, devastados, incluso sepultados bajo el asfalto. Del lado de los occidentales, el balance es el derrocamiento de las democracias por la mentira y el oscurantismo, el regreso a los crímenes coloniales y a la barbarie y la completa transformación de la economía de Estados Unidos en economía de guerra.
Pero, luego de haber tomado conciencia de esa negra realidad, lo que se impone, más que las lamentaciones y los arrepentimientos, es la necesidad de reflexionar sobre la futura evolución de dicha realidad y sobre nuestra propia capacidad para cambiar lo que está pasando.
¿Y ahora?
¿Qué va a pasar ahora? La renuncia del almirante William Fallon exacerbó el conflicto entre los oficiales superiores estadounidenses [6]. Por un lado, el general David Petraeus se felicita por los resultados de su propia estrategia. El aumento de la cantidad de soldados desplegados coincidió con la disminución de la violencia. El general exige, por consiguiente, que se mantenga en Irak una fuerza de 140 000 estadounidenses. Por el otro lado, el general Mike Mullen, inquieto debido al excesivo despliegue y el cansancio de sus tropas, trata por todos los medios de retirarlas para evitar una inminente ruptura logística, seguida de una previsible derrota.
El 8 y el 9 de abril Petraeus comparecerá ante el Congreso, que tendrá que tomar una decisión. Los partidarios de la ocupación están haciendo todo lo posible para que el general esté acompañado sólo por sus más fieles subalternos mientras que los partidarios de la retirada tratan de introducir en la audiencia la presentación de algún testigo acusatorio, ya que la decisión de los congresistas y el sentir de la opinión pública dependerán de la percepción que tengan de la continuación de la aventura.
Contrariamente a lo que afirma David Petraeus, la mejoría securitaria no tiene mucho que ver con los 30 000 soldados estadounidenses que recibió como refuerzo. El general ordenó reducir la cantidad de patrullas en las ciudades y limitar lo más posible las salidas de los cuarteles. Si está tratando de mantener un cuerpo expedicionario tan numeroso es porque necesita hombres para realizar, ocasionalmente, operaciones punitivas de gran envergadura. Lo hace sobre todo porque necesita mantener esa cantidad de hombres en la zona para pasar después a la segunda fase: el ataque contra Irán que, aunque ya no aparece en la agenda, tendría que ser descartado definitivamente si se retiran las tropas.
Los resultados del general Petraeus son en realidad fruto de una estrategia que elaboró su consejero australiano, David Kilcullen. La idea de base consiste en «desmenuzar» la resistencia, convertir este movimiento nacional en una multitud de grupúsculos desarticulados. Los kurdos se mantuvieron en calma mientras creían en las promesas que Washington venía haciéndoles desde hace 16 años: si cooperan tendrán, algún día, un Estado independiente con un subsuelo rico en petróleo. Los chiítas se calmaron cuando los británicos convirtieron a sus líderes en dirigentes asociándolos a la administración regional y luego a la nacional y porque Irán exhortó a los más irreductibles a contenerse. En cuanto a los sunnitas, estos pusieron fin a sus ataques cuando se logró identificar a los jóvenes más rebeldes y se les trató como a delincuentes, no como a idealistas, o se les empezó a pagar 10 dólares diarios a unos 80 000.
El general David Petraeus no tiene ninguna intención de explicarle eso al Congreso porque sabe que no podrá seguir mucho tiempo por ese camino. Su estrategia de contrainsurgencia al alcanzado su límite: se está haciendo incompatible con los objetivos de sus jefes, el tándem Bush-Cheney, que goza del apoyo de las transnacionales del petróleo y de la fabricación de equipos. Y su «plan B» no es nada halagüeño.
El principal objetivo de la Casa Blanca en este momento es obtener, en primer lugar, la adopción por parte del parlamento iraquí y la posterior ratificación por el gobierno de una ley que autorice las compañías petroleras estadounidenses a explotar los recursos del país en condiciones extremadamente onerosas para este último [7]; y después, la firma y ratificación de un acuerdo de seguridad Irak-EE.UU. que posibilite la instalación de bases militares estadounidenses con prerrogativas extraterritoriales para los próximos siglos.
Para alcanzar dichos objetivos, el vicepresidente Cheney viajó esta semana a Irak y recorrió la región. Obtuvo la promulgación de una nueva ley electoral, bloqueada desde febrero. Sobre esa base, el 1º de octubre habrá elecciones legislativas de las que saldrá un nuevo parlamento, más dócil. Durante mes y medio, se orquestará una luna de miel entre Bagdad y Washington para dar tiempo a que pase la elección presidencial en Estados Unidos. Después, en cuanto se concreten la ley sobre el petróleo y el acuerdo de seguridad, habrá un nuevo incendio de escala nacional contra la ocupación. La única forma de garantizar la victoria para el futuro consiste en reducir desde ahora el potencial de la resistencia. Ese es el «plan B».
La Casa Blanca ha decidido recurrir por el momento al apoyo de los sunnitas, con ayuda de Arabia Saudita, contra los demás pueblos iraquíes. La nueva ley electoral ha sido concebida para fortalecer la representación sunnita en el seno del parlamento. Por otro lado, se ha enviado un mensaje claro a los kurdos, a través del ejército kurdo. Falta erradicar las milicias chiítas antes de que se rebelen. Eso es lo que tratará de hacer el general iraquí Mohan al-Furayji durante los próximos 6 meses.
El almirante Fallon, que acaba de dimitir del Central Command, estimaba que ese «plan B» estaba condenado al fracaso. Fallon, que era el último alto oficial que estuvo en la guerra de Vietnam, había advertido sobre los combates que habría que librar en el sur de Irak, ya no en el desierto sino en los pantanos de Al-Basra. En segundo lugar, Fallon anticipaba que una guerra contra los chiítas iraquíes desestabilizaría inmediatamente el vecino Kuwait, y a más largo plazo Bahrein y Arabia Saudita. En tercera, Fallon consideraba que neutralizar a los combatientes sunnitas pagándoles 10 dólares diarios es la garantía de que se vuelvan en cuanto puedan contra Estados Unidos, y con las armas proporcionadas por EE.UU.
En todo caso, Petraeus y Kilcullen siempre dijeron que evitarían ese problema regularizando al cabo de cierto período a sus combatientes-asalariados, o sea integrándolos a las fuerzas iraquíes de seguridad. Pero no se ve cómo podrían estas últimas absorber instantáneamente una masa de 80 000 hombres sin que se produzcan infiltraciones provenientes de la resistencia. Por el momento, parece que 49 unidades ya se pasaron al otro bando con todo su armamento y que 38 más amenazan con hacerlo si no se regulariza inmediatamente la situación de sus hombres [8].
Como yo mismo señalé la semana pasada en estas columnas, William Fallon había negociado exitosamente con Irán para pacificar la región. La confirmación del acuerdo tuvo lugar durante una reunión secreta en la que participaron el presidente iraní Mahmud Ahmadinejad y el jefe del Estado Mayor conjunto de Estados Unidos, Mike Mullen, el pasado 2 de marzo, en Bagdad. Pero fue desautorizado por la Casa Blanca y no se cumplieron los compromisos adoptados a nombre de Estados Unidos. Cosa que tampoco podrá explicar David Petraeus ante el Congreso. La ruptura unilateral de ese acuerdo secreto condujo Teherán a la adopción de medidas de respuesta, en primer lugar a estimular la rebelión entre radicales chiítas iraquíes.
Además, como China y sobre todo Rusia estuvieron asociadas a aquellas negociaciones y no pueden aceptar un dispositivo que constituye una evidente amenaza para la integridad de Irán, ambas potencias también tomaron medidas de respuesta. La discreta visita del general Leonid Ivashov a Damasco, seguida de un viaje oficial del ministro ruso de Relaciones Exteriores Serguei Lavrov, abrió el camino a una transferencia masiva de armas a la resistencia en Irak, Líbano y Palestina.
Si alguna enseñanza se puede sacar de los cinco primeros años de la guerra de Irak es que algunos de sus protagonistas nunca aprenden de sus propios errores. Los líderes kurdos, como siempre lo han hecho desde hace un siglo, llevaron a su pueblo a un callejón sin salida [9]. El Pentágono hizo con sus asalariados sunnitas lo mismo que en Afganistán y tendrá que afrontar las mismas consecuencias: entrenó y armó a truhanes hasta convertirlos en incontrolables señores de la guerra. En cuanto a la Casa Blanca, esta se obstina en anteponer los intereses de un grupo de empresas (en este caso Bechtel, BP, Chevron, ExxonMobil, Halliburton, Shell, etc.) a los intereses de los propios Estados Unidos y cree, contra toda lógica, que la corrupción y la violencia permiten controlar cualquier situación.
El general Leonid Sajin, un hombre que por haber vivido la muerte de la URSS concibe sin dificultad la de Estados Unidos, declaraba el martes en Moscú: «La guerra de Irak, que dura desde hace 5 años, tiene prácticamente exhausto al ejército estadounidense, que se consideraba hasta ahora como el más poderoso del mundo. Sólo la desesperación puede llevar ahora a Estados Unidos a desencadenar una guerra contra Irán. Una guerra de ese tipo significaría el fin de ese ejército.
Afectado por la recesión económica y teniendo en cuenta la baja moral de sus militares, Estados Unidos no aguantará». Nosotros podemos agregar que Estados Unidos tampoco sobrevivirá a una guerra en los pantanos iraquíes contra Irán, representado por las milicias chiítas.

domingo, 23 de marzo de 2008

Oscar Ortíz joven político que ocupa la Presidencia del Senado ha formulado trascendentales declaraciones a Los Tiempos

La revista semanal OH!, con textos de Mónica Oblitas y foto de Jorge Landaeta, publica la entrevista que reproducimos in extenso:
El Presidente del Senado, Oscar Ortíz, no es optimista respecto de la situación que vive el país. De acuerdo a su percepción, el gobierno del MAS se ha enfrascado en una lucha política enmarcada en la perpetuación en el poder, abandonando las prioridades que deberían regir la agenda del Poder Ejecutivo. En esta entrevista con ¡OH!, el tercer hombre de Bolivia, identifica los obstáculos que se han impuesto para lograr un diálogo entre oficialismo y oposición, alerta acerca de la necesidad de enrumbar la economía y advierte que la Constitución Política del MAS, sólo traerá la división entre los bolivianos.
¡OH!: ¿Qué sucedió exactamente el día del cerco al Congreso?
Nosotros estábamos con el Vicepresidente, a las 10.30 de la mañana, discutiendo los principales puntos sobre los cuales hay diferencias para poder tener una Constitución Política de consenso. Estábamos en un trabajo de detalle acerca de los planteamientos que hubieron en la Asamblea Constituyente de parte del oficialismo y la oposición, las diferencias conceptuales que hay alrededor de las autonomías. Alrededor de la una de la tarde, el Vicepresidente se levantó sin decir nada y no volvió.
A las 2 de la tarde se nos informó que el Congreso estaba cercado. Suspendí la sesión y le pedí a Edmundo Novillo, Presidente de la Cámara de Diputados, que pudiéramos reunirnos con el Vicepresidente para plantearle la preocupación por lo que sucedía, y solicitarle garantías para todos los parlamentarios para poder participar en la sesión o de lo contrario que esta se suspenda. El señor Novillo me dijo que en unos minutos más tendríamos la reunión con el Vicepresidente, pero éste nunca vino. A las 15.30 desaparecieron tanto el señor Novillo como todos los jefes de bancada del MAS. Luego vino lo que la opinión pública conoce, que considero ha sido un atropello grosero porque se quebró toda norma relativa a la libertad de participación que debe tener un parlamentario. Habían parlamentarios de Podemos en la sesión a los cuales el Vicepresidente no les dio la palabra. ¿Cómo puede justificar eso? Hubieron parlamentarias como Ninoska Lazarte y Marisol Aban, que trataron de ingresar y fueron agredidas. Yo, que soy Presidente del Senado, convoqué a la policía para que me dieran la seguridad de llegar al Congreso, pero me indicaron que habían recibido órdenes superiores de replegarse al interior del Congreso. Lo peor de todo es que después hemos recibido información de que hay una serie de unidades policiales alrededor de la plaza Murillo, que son las que tienen que resguardar este entorno, y todas ellas recibieron la instrucción de retirarse, de parte del Jefe de la Casa Militar, que no hace nada si el Presidente no lo ordena. Los que quedaron fueron los guardias del Congreso que en el interior trataron de proteger a los parlamentarios de oposición que estaban dentro, pero no tenían las mínimas condiciones para hacerlo.
¡OH!: ¿Qué va a suceder con las leyes aprobadas durante ese 28 de febrero?
Esas leyes no tienen cómo ir adelante. Primero por lo que han hecho siempre, que es habilitar de forma irregular a los senadores suplentes sin que los titulares hayan pedido licencia, tomando en cuenta que los titulares estaban en La Paz pero no se les permitía ingresar al Congreso. Segundo, que las leyes tienen un procedimiento y tienen que ir a cada comisión, tiene que haber un informe de estas comisiones, y eso no se hizo. Se trajeron leyes y sin ningún informe, las dieron por aprobadas. Tercero, estas leyes no se pueden aprobar en una sola sesión de Congreso, hay una sola ley que se puede aprobar en una sola sesión y es la ley de convocatoria a la Asamblea Constituyente. Para todas las otras leyes hay un procedimiento constitucional, se aprueban cámara por cámara. La ley del referéndum por las autonomías departamentales se ha aprobado primero en la Cámara de Diputados y luego en la de Senadores, por dos tercios. Las leyes interpretativas también se aprueban por dos tercios, cámara por cámara. Aprobaron una ley tratando de limitar el referéndum por las autonomías departamentales, pero reglamentando una ley interpretativa anterior, que fue la que permitió la elección del prefecto por voto popular y que fue aprobada cámara por cámara. Por eso que hasta la misma Corte Nacional Electoral (CNE) en su comunicado indica que no hay bases de constitucionalidad suficientes, porque son tales los atropellos que se han cometido que no tienen cómo arreglarlos.
¡OH!: ¿Qué análisis hace de la decisión de la Corte Nacional Electoral de suspender los referéndums?
La Corte se ha convertido en un apéndice del gobierno. El señor Exeni está destruyendo más de 18 años de institucionalidad y confiabilidad de la CNE en pocas semanas por lo que hace ante la imposibilidad de organizar los referéndums aprobados ilegalmente, entre los cuales se comete un nuevo atropello porque la ley de ampliación de la Constituyente dice que primero debía haber un referéndum dirimitorio y meses después uno aprobatorio, pero los ponen para el mismo día.
Ante la imposibilidad de hacer los referéndums, lo que el señor Exeni dice es que si no se pueden hacer los del gobierno, tampoco se puedan hacer los de los departamentos. Es muy llamativo. Él estuvo reunido dos días en Cochabamba con las Cortes Departamentales; saliendo de esa reunión inmediatamente hace una conferencia de prensa y presenta estos proyectos de resolución que no había discutido durante esos dos días con las Cortes. Esto demuestra la falta de transparencia con la que actúa el señor Exeni y su absoluta dependencia del gobierno. La independencia de la CNE ha desaparecido rotundamente.
¡OH!: ¿Tienen validez esas resoluciones asumidas por la Corte?
No tienen validez porque al mismo tiempo que dicen que las leyes aprobadas el 28 de febrero no tienen base de constitucionalidad suficiente, basan la resolución en esas mismas leyes. Siendo consecuentes con el principio de legalidad y respeto a la Constitución, no podemos aceptar que el señor Exeni pretenda asumir un rol de suprapoder, él no tiene atribuciones ni competencias para decirle a los prefectos que no pueden convocar a estos referéndums ni competencia para decirle al Congreso el plazo que tiene para dar unas leyes. Él ha querido reemplazar al Tribunal Constitucional, lo que excede desde todo punto de vista a sus atribuciones.
¡OH!: ¿Cómo queda la demanda de autonomía en este escenario?
Creo que tenemos que reconocer la realidad que estamos viviendo. Hoy hay un movimiento por las autonomías departamentales que es nacional. Si hay algo que está garantizando la unidad nacional hoy, es el movimiento por las autonomías departamentales. No es poca cosa que cuatro departamentos estén con fecha para sus referéndums, que también Cochabamba y Chuquisaca hayan iniciado procesos de recolección de firmas, y que en Potosí también se está empezado un movimiento para impulsar la recolección de firmas, entonces ¿dónde está la división si la mayor parte del país está con este proceso? En La Paz misma se está preparando un proyecto de estatuto autonómico.
El gobierno tiene que dejar que estos referéndums se hagan en paz, tiene que dejar de tensionar al país tratando de inviabilizarlos porque las autonomías tienen legitimidad y legalidad. Hubo un referéndum anterior que el MAS no respetó en la Asamblea Constituyente y hoy, más allá de la discusión jurídica que el gobierno ha atropellado desde todo punto de vista, el Congreso va a tener que jugar un rol porque en algún momento los bolivianos vamos a tener que sentarnos a conversar. Podemos pensar diferente, pero tenemos un sólo país y en él tenemos que caber todos. Mientras más tardemos, mayores serán los costos.
¡OH!: ¿Cuáles son las condiciones que se le han puesto al gobierno para iniciar el diálogo?
Le hemos pedido al gobierno antes que nada mirar la realidad del país. Si usted le pregunta a la población quiénes están preocupados por la Constituyente y la Constitución, no pasan del 2%. La primera preocupación del ciudadano común es económica, empleos, salarios, los alimentos que suben de una forma increíble. Si no le damos importancia a la situación económica, vamos a tener un gran drama social en Bolivia. En lo que va del 2008 hay alimentos, que ya habían subido el año pasado, y que ahora cuestan el doble. Para la inmensa mayoría de la población que tiene salarios reducidos, el mayor gasto son los alimentos. Cuando el MAS subió al gobierno se compraban cuatro panes con Bs. 1, hoy se necesitan Bs. 2 para comprar esos cuatro panes, eso significa que muchas familias están comprando menos alimentos y eso sí que es aumentar la pobreza. Cuando comenzamos el proceso de debate que hizo el Vicepresidente, le dijimos que pareciera que estamos en otro país porque la preocupación y el debate es cómo el Congreso le da respuestas a estos problemas concretos. Parece que nos hemos olvidado que estamos en una situación de desastre nacional, ¿qué impacto va a tener eso en el empleo? Siempre miramos el drama humanitario de hoy pero y esas familias ¿dónde van a trabajar después? Esos deberían ser temas esenciales, pero estamos discutiendo el tema de la Constituyente solo porque el MAS la ve como el único camino para lograr consolidar un proyecto de poder que ya no es un proyecto de país, es de perpetuación al poder de un grupo político.
¡OH!: ¿Cómo explica esa obstinación por parte del partido oficialista?
No es la primera experiencia de fracaso en nuestro país ni en otros países. Fíjese lo que pasa en Venezuela, donde la gente está asaltando supermercados por alimentos en un país donde en teoría les sobra dinero, pero es que la economía ni las sociedades funcionan así. La crisis política causa también crisis económica. Este gobierno se ha olvidado que fue elegido para administrar el Estado, no para trabajar sólo en función de sí mismo. Lamentablemente los gobiernos autoritarios cometen tantos abusos que se vuelven dependientes del poder.
¡OH!: ¿Y qué va a hacer la oposición ante este autoritarismo?
Más que pedir garantías personales para los parlamentarios al iniciar un diálogo, que es algo que vamos a exigir, estamos haciendo la denuncia ante la comunidad internacional porque los atropellos del poder ejecutivo a los otros poderes del Estado, marcan una ruptura del proceso democrático boliviano. En Bolivia hay un gobierno que fue electo democráticamente, pero que no actúa en el marco de la democracia. Si al Congreso lo vamos a dejar para que apruebe las leyes relevantes por parte sólo del oficialismo porque se hace un cerco, o como se hizo en la Asamblea Constituyente que el texto lo redacte sólo el oficialismo, no se puede afirmar que hay una plena democracia en el país.
Creo que son las principales condiciones para el diálogo en un escenario en el que se ha perdido la confianza y los interlocutores, porque me pregunto ¿con quién del gobierno se puede conversar? Y eso es un problema grave: un gobierno sin interlocutores confiables. El último que quedaba era el Vicepresidente pero es algo inaudito lo que ha pasado el 28 de febrero, por eso es que nosotros hemos planteado que va a ser necesaria la mediación de la Iglesia Católica a través del Cardenal, que conoce nuestra realidad y los actores, pero voy a insistir siempre en la necesidad de la mediación también internacional. Al interior del país el MAS atropella las leyes y afuera se muestra como una víctima; es importante que esté presente la mediación internacional para que observen en vivo y directo si realmente el MAS tiene compromiso con el diálogo, si quiere o no actuar dentro del marco de la democracia.
¡OH!: ¿Cuál ha sido la respuesta de la comunidad internacional al respecto?
Se han reunido con el gobierno y van a seguir sosteniendo esas reuniones. Yo voy a ir al exterior a hablar con los Congresos de otros países para explicar la situación que está viviendo nuestro país. La comunidad internacional le ha planteado al gobierno que el proceso y la institucionalidad deben ser plenamente respetados. La conclusión de la Cumbre de Río ha sido de respeto y apoyo al proceso democrático boliviano, a la institucionalidad, no al gobierno de Evo Morales, sino al proceso democrático, al conjunto de la institucionalidad democrática, a la plena vigencia de la instituciones democráticas y eso comienza por los tres poderes y respeto a todas las autoridades electas. La democracia es el conjunto, no sólo el Presidente de la República.
¡OH!: Si se pone en vigencia la Constitución Política del MAS, el tercer hombre del país sería el Presidente de la Cámara de Diputados, Edmundo Novillo...
Esa Constitución es ilegal y no va a poderse aplicar, es inviable, sería la Constitución de la división entre los bolivianos. No garantiza un balance y un equilibrio democráticos. Como dice la Iglesia, no constituye la base de un pacto nacional. Es una Constitución en la cual se divide a los bolivianos por raza, no ofrece las bases para hacer un acuerdo nacional a largo plazo porque es una Constitución que se la puede reformar en cualquier momento por una ley de simple mayoría de votos. El concepto de los dos tercios, como necesidad para lograr consenso, desaparece. Es una Constitución que crea tantas autonomías (indígenas, regionales, etc) que en el fondo lo que hace es volver a centralizar todo. Incluso actuales atribuciones en las cuales hoy las Prefecturas participan, volverían a ser centralizadas. Y es una Constitución que establece una economía comunitaria que llevaría a este país al atraso y al empobrecimiento absolutos.
¡OH!: ¿El tema económico está considerado en su verdadera dimensión dentro de la agenda del Gobierno?
El MAS nos ha llevado a una discusión que básicamente es una disputa por el poder; el ciudadano está completamente abandonado y el país está destruyendo sus bases y sus estructuras económicas. Llevamos varios años con las inversiones prácticamente en cero, nosotros mismos estamos perdiendo los mercados internacionales. Las bases del empleo en Bolivia se están destruyendo, peor con las políticas de este gobierno de prohibir la exportación y abrir la importación; es lo más absurdo que puede haber. Le aseguro que en unos meses va a haber tal problema económico y tal drama social que la gente va a mirar todas estas discusiones como una burla a su realidad y a su sufrimiento. Este gobierno tuvo dos primeros años en medio de un auge económico internacional que no se había visto en los últimos tiempos y ha habido una suerte de piloto automático en la economía. Hoy comienzan los problemas y no hay respuestas. Las que hay, empeoran los problemas.
¡OH!: ¿Y en cuanto a la ley que han aprobado respecto del aumento salarial? Algunos indican que no se ajusta a la realidad que vive el país...
El gobierno dice que ha ofrecido 10%, nosotros hemos aprobado una ley de incremento salarial que busca tomar en cuenta la inflación del año pasado que fue prácticamente de un 12%. Creemos que es un concepto de política muy importante porque por lo menos hay que darle a la gente la posibilidad de recuperar el poder adquisitivo. Para el salario mínimo planteamos tres puntos adicionales para darle una compensación a una inflación que sigue avanzando. La inflación no se va a solucionar congelando salarios, se la va a solucionar buscando las causas. El gobierno debe lograr un entendimiento con los sectores productores de alimentos, si sigue en una guerra con ellos, si en el país no hay derechos propietarios claros, no hay inversión. Crece la población, pero no la producción, que ha bajado en todos los rubros. Nos engañamos diciendo que aumentaron las exportaciones, pero lo que aumentó es el valor porque los precios en algunos casos se triplicaron. La Constitución del MAS dice que todas las concesiones se van a tener que adecuar y no hay la mínima condición de seguridad para invertir en este país a mediano plazo.

martes, 18 de marzo de 2008

Thierry Meysan autor de "La Gran Impostura", periodista francés de la Red Voltaire

acaba de ofrecer al mundo su percepción de estar los EEUU armando otra acción de guerra esta vez en el Líbano desplazando a las fuerzas de la OTAN a la región. recordar que Hizbollá derrotó en 2006 a las fuerzas israelitas por primera vez desde 1948, obligándole a una retirada apresurada no sin dejar más de mil muertos en las proximidad de Beirut. En la foto el alto jefe de OTAN Fitzgerald.

El anuncio por parte de Washington del envío del USS Cole a las costas del Líbano, el 28 de febrero de 2008, provoca el surgimiento de numerosas interrogantes en el Medio Oriente. ¿Qué nueva maniobra está preparando el Pentágono con el envío de ese destructor, último grito de la tecnología militar estadounidense, equipado con el sistema de radar Aegis, con un sistema de tiro vertical y con sistemas avanzados de lucha antiaérea y antisubmarinos así como con misiles de ataque del tipo Tomahawk?
Según un «alto responsable de la administración Bush, que prefirió mantenerse en el anonimato», «Estados Unidos estima que una señal de apoyo resulta importante para la estabilidad regional. Estamos muy preocupados por la situación en el Líbano. Ha durado ya demasiado tiempo (…) Nos parece que el nerviosismo se acrecienta, con las amenazas del Hezbollah y la impresión general de que no hay avance hacia una solución». El envío del USS Cole, prosiguió, «es parte de una serie de medidas que adoptamos nosotros y otros miembros de la comunidad internacional para expresar nuestra inquietud en cuanto al comportamiento de los sirios» [1].
Como siempre, la prensa libanesa comentó estas declaraciones de forma febril, dividida entre su deseo de informar a sus lectores y sus sentimientos hacia cada una de las partes. Los diarios y canales de televisión de la mayoría popular temían una nueva agresión militar contra un país que viene sufriendo constantes ataques desde hace 60 años. Por el contrario, los que apoyan a la mayoría parlamentaria aplaudieron la llegada de sus salvadores, convencidos de que Washington está finalmente dispuesto a aplastar a «la oposición» y a acabar con el apoyo logístico proveniente de Siria.
En vez de sumarnos a ese falso debate en el que las simpatías de cada cual sustituyen a los argumentos, analicemos los hechos y volvamos a la declaración que citamos al principio de este mismo artículo. ¿Qué trata de decirnos la administración Bush? Describir el envío de un destructor como «una señal de apoyo importante para la estabilidad regional» significa que la marina de guerra estadounidense no tiene la intención de atacar sino de disuadir al Hezbollah en cuanto a la ejecución de sus amenazas contra Israel. Subrayar que la crisis política libanesa dura desde hace demasiado tiempo y que no avanza hacia una solución significa, en boca del principal organizador de dicha crisis, que no hay intenciones de ceder pero que tampoco se desea que los adversarios saquen provecho de dicho período. Algo más extraño: declarar que ese despliegue «es parte de una serie de medidas que adoptamos nosotros y otros miembros de la comunidad internacional» indica que el envío del USS Cole no se debe interpretar por sí solo sino en relación con otras medidas, de otros Estados. Finalmente, la estigmatización del «comportamiento de los sirios» tiene como objetivo justificarse en el plano jurídico atribuyendo a otros la responsabilidad por la internacionalización de la crisis. De no hacerlo así podría acusarse a Estados Unidos de recurrir a la amenaza del uso de la fuerza para abrirse mercados [2].

domingo, 16 de marzo de 2008

Manuel Freytas es periodista, investigador y analista, especialista en inteligencia y comunicación estratégica hoy sobre los perros de la guerra.

(el apasionante artículo sobre la privatización de las guerras, lo puede leer en su integridad en www.iar-noticias.com del que hoy les ofrecemos la parte final)

En territorio estadounidense existen por lo menos treinta corporaciones transnacionales que se dedican a la prestación de servicios militares y de seguridad privados. Algunas, como es el caso de Blackwater USA, se especializan en contraterrorismo y lucha urbana.
Según la revista norteamericana Monthly Review, "las corporaciones privadas del capitalismo siempre han estado implicadas con la promoción de la guerra, pero su acción directa ha sido tradicionalmente limitada". Lo preocupante -señala la revista- es si estas multinacionnnales ingresan a una distorsión capitalista y, atendiendo a la ley de la oferta y la demanda, deciden ampliar sus lucros aprovechando sus excelentes contactos con los jefes políticos y militares que deciden la guerra.
La "veta de negocios" de los ejércitos privados incluyen servicios de custodia a empresas privadas, operaciones de seguridad, programa de interrogatorios (torturas), espionaje y entrenamientos militares, o ejercitación de escuadrones especiales (de la muerte) que operan en la clandestinidad.
También pueden ser contratados para tareas como recolección de cadáveres, investigación de secuestros, custodia de pozos petroleros, controles fronterizos, protección de importantes directivos, o para cuidar las espaldas de los periodistas y ejecutivos de los consorcios mediáticos que construyen la "información oficial" de la situación en Irak.En Irak y Afganistán estos consorcios privados de la guerra han desempeñado un papel esencial para el ejército estadounidense, complementando a su personal cuando necesitan refuerzos y haciendo los trabajos "sucios" que los propios militares estadounidenses prefieren no hacer. Investigaciones realizadas sobre las torturas de prisioneros demostraron que en la prisión de Abu Ghraib los interrogatorios los realizaban contratistas privados utilizando ex integrantes de servicios de inteligencia.
A raíz del escándalo por los abusos a prisioneros en la cárcel iraquí de Abu Ghraib, los investigadores estadounidenses concluyeron que contratistas privados estuvieron presentes en más de un tercio de los casos probados.
Irak se ha convertido en la meca comercial de los ejércitos privados. Halliburton (en la cual tiene intereses el autor del plan privatizador, Dick Cheney) a través de sus subsidiarias figura como una de las empresas más favorecidas.
Entre las aproximadamente 40 corporaciones que operan en Irak se encuentran MPRI, SAIC, Armor Group, Blackwater, Erinys, Vinnell, Global Risk Strategies, TASK, Ariscan y DynCorp, Kroll Security, entre otras.
Una de esas empresas, Titan, un ejército de mercenarios privados, tiene base en San Diego y en su sitio en Internet se describe como "un proveedor líder de productos de información y comunicación, soluciones y servicios para la seguridad nacional".
Se estima que los 30.000 "perros de la guerra" que operan en Irak, contratados por unas 40 empresas militares privadas, reciben salarios entre mil y 50 mil dólares mensuales, pero, a su vez, individualmente, subcontratan a miles de iraquíes armados para que realicen los trabajos más riesgosos.
Según la publicación Monthly Review estas corporaciones privadas de la guerra "ganan 100 mil millones de dólares al año, es decir, una cuarta parte de la gigantesca suma de los más 430 mil millones de dólares que EE.UU. está invirtiendo en el campo militar".
La casi totalidad de esa cifra citada por Monthly Review es facturada por los consorcios que operan en la órbita de decisiones del lobby de negocios controlado por Cheney y Rumsfeld desde la Casa Blanca y el Pentágono.
Según los expertos, la conversión de la "guerra contraterrorista" de conquista en "industria privada" guió el objetivo central del plan de negocios del lobby conducido por Cheney Rumsfeld en la Casa Blanca.
En su planificación de "guerras futuras" el Pentágono estudia extender la privatización a más áreas de la ocupación militar, y las corporaciones militares privadas ya han comenzado a intercambiar información orientada a fusionar sus servicios en rubros determinados, a fin de competir con mayor posibilidad en el logro de próximos contratos.
Los ataques y "guerras preventivas" agendadas para lo que resta de la gestión de Bush (Irán, Siria, en primer lugar), además de sus objetivos geopolíticos-militares, buscan que la "integración del negocio bélico" alcance cada vez a más consorcios privados y que las guerras futuras se conviertan en una empresa privada financiada por el Estado imperial norteamericano.

miércoles, 12 de marzo de 2008

Eudoro Galindo líder empresarial, político, diplomático, participa activamente en el debate sobre temas nacionales

a continuación les ofrecemos su reciente artículo BOLIVIA CAMBIA publicado en los medios.

Al cerrar del Siglo XX la democracia boliviana alcanzó notables avances en su fortalecimiento institucional, luego de dos décadas del progresivo perfeccionamiento de su sistema electoral, unánimemente reconocido por su ecuanimidad e independencia. Las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional cumplían a cabalidad su rol constitucional. El Banco Central manejaba con sanos criterios la política monetaria, por lo que la inflación era sólo el recuerdo de un pasado traumático. A pesar de los bajos precios internacionales de las materias primas de esa época, Bolivia había logrado captar importantes inversiones que permitieron el hallazgo de grandes reservas de gas natural, las mismas que ofrecieron al país recursos cuyos beneficios se tradujeron en el Bono Sol, los fondos de pensiones y programas como el SUMI (Seguro Universal Materno Infantil). La Participación Popular abrió oportunidades para las economías locales en los municipios del país, deprimidos y postergados durante medio siglo de políticas centralistas. Se hablaba con optimismo de los corredores interoceánicos cuando la nación boliviana comenzaba a integrarse mediante carreteras, poliductos, redes de energía eléctrica y conexiones satelitales, en tanto que los centros urbanos comenzaban a acceder a redes domiciliarias de gas natural. La propiedad privada estaba garantizada y la fe del Estado había recuperado la confianza de la comunidad internacional. La libertad de prensa gozaba de su mejor momento en la historia nacional. Un respetado intelectual Aymará llegó a la Vicepresidencia Constitucional de la República. En breve, Bolivia disfrutaba de la democracia más vigorosa de su historia, y del mayor desarrollo económico alcanzado desde su fundación. Sin embargo, a pesar de sus éxitos, el sistema democrático boliviano continuaba imperfecto, puesto que en contramano a los anhelos de vastos sectores postergados que avanzan lentamente para mejorar su educación, salud o acceder a un empleo, la corrupción, arrogancia e indiferencia social campeaban en ciertos círculos de poder. Encandilada por sus éxitos electorales, la miope conducción política no entendía que la desinformación y falta de conocimientos de los sectores empobrecidos eran caldo de cultivo para gente inescrupulosa, que sacando ventaja del clima de libertad, se hallaban empeñados en destruir reputaciones y demoler las instituciones republicanas. Beneficiándose de las garantías consagradas en la Constitución Política del Estado, grupos de la periferia política vinculados a actividades terroristas y postulados extremistas, financiados por poderosos patrones transnacionales, a la par de desestabilizar al gobierno legítimamente constituido, sembraron descontento en el campesinado y sectores insatisfechos de las ciudades con promesas populistas. Empero, desde el primer día que accedieron al poder se ocuparon ya no solamente de agredir a sus adversarios, sino a desmantelar las reglas de la democracia y del Estado de Derecho, que les habían permitido llegar al gobierno. Desde entonces, lejos de fortalecer la democracia y crear una patria unida en su diversidad, el Movimiento al Socialismo -MAS- viene incitando al suicidio nacional con su doble discurso y prédicas de odio entre bolivianos. Las arengas de Evo Morales exacerban violencias de inhumana crueldad contra gente indefensa e inocentes animales, cuando incita a linchamientos salvajes a nombre de "justicia comunitaria". El MAS ha desestabilizado la economía al frenar las inversiones, ha acentuado el desempleo y ha inducido la emigración de cientos de miles de bolivianos. A nombre de "nacionalización" ha expropiado los recursos del pueblo boliviano para favorecer a sus parciales, mientras dispara un peligroso proceso inflacionario al margen de otras averías como nuevos hechos de corrupción que exhiben la miseria moral de la oligarquía masista. Como si lo anterior no fuese carga suficiente, por causa de la presunta aprobación de un texto constitucional apócrifo, la democracia boliviana y la unidad del país se encuentran en riesgo mortal, en vísperas de sucumbir atropelladas en manos de una dictadura con pretensiones de perpetuarse en el poder. ¡No es éste el cambio que deseamos los bolivianos!

jueves, 6 de marzo de 2008

Guillermo Bedregal político, legislador, preclaro hombre público de indiscutida integridad explaya en el texto valioso concepto de Nación Boliviana

Fluye en el proyecto de Nueva Constitución del MAS una corriente de nueva vida democrática? El vocablo Estado es monopólico en la chapuza del texto cuartelero y pretende sustituir a la República, la Nación, la “sociedad política”; el Estado Nacional, para identificar y destacar una forma de poder político autoritario y tramposo. Esa Constitución es una abstracción subjetiva y voluntarista carente de tradición; peor aún, se esmera en repudiar la realidad republicana y, por lo tanto, ignorar la historia y ante todo negar a la Nación boliviana. La Nación no es sinónimo de Estado. Es una categoría ontológica, es decir, el ser mismo de la presencia de las y los bolivianos en la historia hace más de 180 años. El Estado es un elemento instrumental, es decir, adjetivo al ser de la Nación. La confusión que se difunde encierra una verdadera conspiración sobre la esencia republicana de la Nación boliviana y ante todo cuando se habla de plurinacional y se “inventan 36 naciones” dentro del Estado boliviano. Se atenta y amenaza la vigencia, la existencia y el contenido ontológico de Bolivia en la historia. Esta confusión va más allá de lo etimológico para transformarse en un asunto controversial, porque la Nación, para ser tal, es única y no puede compartir con ninguna otra “nacionalidad” evocando un tribalismo antihistórico que pretende dividir en el orden institucional del poder a la Nación boliviana, como si fuera uno más de los 36 grupos que se pretende autocalificar como “naciones” dentro del Estado, lo que es una aberración conceptual y práctica, y una falacia histórica insufrible. La Nación boliviana es única, y si no fuera así, sería inexistente como realidad material, antropológica y política. El Estado boliviano, cuya estructura es adjetiva a la categoría de Nación boliviana, configura una absoluta radicalidad incompatible entre lo estructural axiológico (la Nación) y lo adjetivo instrumental (el Estado). A lo largo del texto no aparece la expresión Nación boliviana; se la omite mañosamente estableciendo un texto constitucional reducido al Estado. Cuando aparece la palabra nacional y/o Nación expresa una adjetivación reduccionista del Estado, hace figurar implícitamente a la Nación boliviana como si fuera una entidad inexistente o, en el mejor de los casos, del mismo nivel que las llamadas naciones o “nacionalidades originarias campesinas”. Se repite temáticamente el concepto “campesino originario” como elemento central del Estado que estaría al servicio de esos humanos cuyo origen precolombino se exalta hasta el delirio para alentar dentro de lo plural la noción gelatinosa de “movimientos sociales”, los cuales no alcanzan ningún nivel institucional. Parece que esa penumbra jurídico-política se la sitúa así para hacer de ella un instrumento de violencia y opresión. El partido de la Revolución Nacional es ante todo nacionalista y revolucionario. Su origen se remonta en la realidad de una nación incoada, aún no realizada. Abril del 52 es el cimiento moderno para formar la Nación soñada por los libertadores y los patriotas que al crear la Nación Boliviana configuran un Estado, un poder político para hacer de Bolivia “una Nación de Verdad” (Paz Estenssoro), la cual, a su vez, sólo puede ser tal si practica y vive la Democracia del voto universal y el desarrollo para la justicia social. Las grandes realizaciones nacionalistas están en la nacionalización de las minas, la Reforma Agraria y el voto universal, que afirma al boliviano excluido dentro del concepto y la práctica de la plena propiedad agraria. La Nación construye con el poder al Estado y no al revés como pretenden instrumentar los descuartizadores de la Patria.

lunes, 3 de marzo de 2008

Ensalada de opiniones a consecuencia del inaudito atropello al Parlamento Boliviano por milicianos aleccionados por el MAS

El grave atropello cometido por la milicia a sueldo del MAS. (observadores de la prensa vieron que se repartía entre los allí reunidos unas 300 personas fichas de asistencia que luego en los locales del Partido cambiarían por efectivo) cuando impidieron el ingreso de senadores y diputados al Parlamento cuando se abría la sesión que terminaría aprobando leyes a la chacota, fuera de agenda y jamás consensuadas, ha dado lugar a una poderosa campaña que de modo espontáneo surge por toda la nación. Antes de conocer parte de los textos publicados en todo el país, y que concluyen con la explícita comunicación de los empresarios vamos a citar dos ejemplos de la historia que tienen que ver con la brutalidad del oficialismo de todos los tiempos: “la mazorca” de las hordas que cercenaron la democracia en Argentina y el triste final de Zacarías Plaza. (Ambos textos van en páginas separadas)


El Angel Exterminador de Centa Reck
Evo: manda, decide, anula, perdona, permite, instiga, obliga, exige, acusa, determina, domina, evade, atropella, denuncia, condena, confisca, prohíbe, elimina, anexa, emplaza, da, quita, somete... y la lista se puede tornar interminable en la cascada del poder que el señor Morales se ha arrogado y detenta a su paso por la presidencia del país, aprovechando la crisis política que le permitió llegar a la primera magistratura.
La crisis política de Bolivia es tan profunda, que Morales, se ha atrevido a tratar de convertir el poder terrenal en mandato divino, utilizando para ello el embalaje indigenista, resabio de una memoria histórica, que vuelve a hurgar el viejo meollo del origen racial, tal como lo hicieron antes otras dictaduras que llevaron a sus pueblos hasta el holocausto de millones, verbigracia Hitler.

Opinión. El gobierno desorganiza a la sociedad.

El Gobierno que ahora tenemos, parecía la culminación pacífica de la gran transformación política. Económicamente no era, como no lo es ahora, sensato, pensar en la implantación del socialismo, cada etapa de la historia surge por evolución de todos los factores que forman parte de la civilización humana. El Gobierno, cuya misión era reconceptualizar la organización del país dando el lugar que corresponde a las nuevas fuerzas sociales y productivas, lo que hace realmente es desorganizar la sociedad y no logra o no puede concebir y menos instaurar el nuevo orden.La última experiencia en el Parlamento es la confirmación de la parcialidad, de la imposición, de la verticalidad y del simplismo. En pleno Siglo XXI, esa conducta que antes podía atemorizar, reducir, totalizar el poder a favor de los grupos dominantes, hoy puede generar resultados imprevisibles, los gobiernos supuestamente más fuertes se han caído por no haber comprendido que el sino de este tiempo es la universalidad, la participación democrática. El Parlamento que por lo menos teóricamente es un poder articulador, un intermediario entre la cúpula y la base, ha cometido un grave error, sus leyes adolecen de fallas fundamentales para tener la categoría de disposiciones obligatorias para todos. Por sus errores, los legisladores dominantes han perdido la representación del Estado y se han puesto en el nivel en que todos pueden cuestionarlos.


El Diario: los enemigos del estado de derecho.
Los atropellos al Congreso constituyen la prueba más palpable de que existen activistas y agitadores que se infiltran en las organizaciones civiles y gremiales para cumplir sus oscuros objetivos, porque son enemigos del Estado de Derecho, de la concertación y el respeto a sus semejantes. El respeto a la discrepancia y la libertad de opinión son pilares fundamentales para la convivencia pacífica y el desenvolvimiento de las personas, resultando la mejor fórmula para llevar adelante proyectos y planes, sin recurrir a los atropellos para imponer lo que no está bien.
En ese sentido, tienen que ser sancionados los responsables del repliegue de la Policía del edificio del Legislativo y de las inmediaciones de la plaza Murillo, por dejar sin resguardo a los legisladores de la oposición, los que fueron víctimas de atropellos y agresiones, como es el caso de una diputada a quien no solamente la agredieron sino que le impidieron ingresar a la sede de sus funciones, por no apoyar al partido de Gobierno. Otro hecho irregular es el ingreso de mineros e integrantes de los denominados “ponchos rojos” al Palacio Legislativo, los que se apostaron en la planta alta para exigir la aprobación de los dos referendos cuestionados, lo que puede dar lugar a un desacato nacional, porque cinco departamentos han hecho conocer que no cumplirán con lo que mandan los documentos aprobados el pasado viernes por los legisladores del MAS. En lugar de paliar la crisis, los militantes masistas y los movimientos sociales están colocando obstáculos en el camino de la gobernabilidad y esto es sumamente peligroso.

Flagrante contradicción de Choquehuanca. Todos los medios.
En flagrante contradicción, el Ministro de Relaciones Exteriores sostuvo la víspera estar profundamente preocupado por lo que calificó estrategia de la oposición destinada a aislar internacionalmente al país y derrocar al presidente Evo Morales, sugiriendo enseguida que esa misma facción escuchase el llamado de la comunidad internacional para el reinicio del diálogo, aparte de anunciar que el Jefe del Estado había invitado al Cuerpo Diplomático a un almuerzo mañana a objeto de conversar sobre la crisis política interna, además de haber cancelado su viaje al exterior con miras a la prosecución de la búsqueda de soluciones junto a sus adversarios. Lo hizo a propósito de una reunión entre embajadores acreditados y dirigentes de Podemos, oportunidad en la que estos últimos denunciaron los sucesos del pasado jueves en la ciudad de La Paz y pidieron a los representantes extranjeros que sus gobiernos revisaran su relación con el régimen del Movimiento al Socialismo, lo que para el Canciller significaría una solicitud de ruptura.
Los Tiempos: Lo más increíble es que EM todavía convoque al diálogo. C.S.
Está visto que con este gobierno no puede dialogarse porque no le interesa hacerlo; tiene los instrumentos de presión para conseguir lo que desea y eso basta. Y es que el equilibrio de fuerzas que están atrincheradas, no se alcanza tomando posición al medio, porque sino se promulgan leyes de la naturaleza ilegal e ilegítima como las rubricadas por el Presidente de la República. Lo he dicho hasta el cansancio: el MAS utilizará todos los medios legales e ilegales para imponer la bazofia de 411 artículos aprobado en detalle en Oruro y para quedarse en el poder los siguientes 50 años vía reformas constitucionales parciales. Pero si ni los linchamientos merecieron del Presidente Morales un pronunciamiento de rechazo (uno de los periodistas relató que uno de los policías llegó a decir: "papito por favor no me mates, soy del MAS" ), entonces ¿qué podemos esperar más adelante frente al hipotético caso que la CPE del MAS sea impuesta? Un gobierno que asume una postura pusilánime frente a los linchamientos porque su tan mentada justicia comunitaria anda en entredicho, no merece respeto alguno. ¿Y saben lo que es más increíble?, el Presidente Morales ha convocado a referéndum constitucional por el sí o por el no cuando aún resta que la AC apruebe el texto final de la CPE. Dicha aprobación, según la ley que amplió su plazo y promulgada por el propio Morales, debió producirse una vez conocido el resultado del referéndum dirimidor, por lo tanto, técnica y jurídicamente es inviable llevar al mismo tiempo los dos referéndums, uno se contrapone con el otro. Es así, los chicos del MAS cada día nos sorprenden, tienen una habilidad para patentar ilegalidades que no nos resta más que decir ¡Dios salve la Patria!

El Deber: Vale todo para salir con su capricho. C.Ll.
Son las mismas comparsas con distintos directores de baile. Allí, en La Glorieta, era Silvia Lazarte. El jueves, en La Paz, Álvaro García Linera. Con una ventaja en el último episodio: a García Linera se le cayó el engañoso velo de la virginidad dialogante y apareció el de verdad. Álvaro García Linera es el Silvia Lazarte del Congreso, ¡sin la excusa de la ignorancia! Por lo demás, no deja de ser ventaja saber que eso de la doble moral gubernamental --diálogo por un lado y palo por otro--, no había existido realmente. Hay una sola moral: el vale todo para vencer.
el gobierno ha consolidado un nuevo escenario con una norma explícita: todo se define fuera del orden (por eso no puede extrañar la ausencia policial). Se trata de un escenario en el que, además, no importa para nada la gestión: lo único que importa es la política. De ahí que resulte una ingenuidad reprocharle el desastroso manejo de la cosa pública. No importa la inflación, no importa el desastre de YPFB, no importa el incumplimiento de compromisos internacionales, no importa el desgarramiento de lo legal --¡seis linchamientos en una semana!--, no importa el pan, la carne o el pollo. Lo único que importa es aferrarse al poder. Para justificar el estrepitoso fracaso de su gestión --incluyendo sus espionajes de cocina--, basta con echarle la culpa a los empresarios y, desde luego, a los gringos. ¡Si ahora resulta que el embajador de Estados Unidos había sido poco menos que entrenado en Kosovo para venir a desintegrar Bolivia!

Los Tiempos: Ninoska Lazarte valiente mujer cochabambina! Fco. Rico Toro
Y es que a fuerza de prebendas, petrodólares, chantajes, extorsiones, amenazas o embustes (según se trate de empresarios, militares, alcaldes, políticos o dirigentes cívicos, respectivamente) los del MAS están nomás llevando a cabo su proyecto de REFUNDICIÓN del país, apoyados, como no, en las presiones de sus hordas. ¡Cuánta pena e impotencia sentí al ver por televisión a la valiente Ninoska Lazarte, mancillada por un grupo de antisociales, perfectamente avalados, y hoy elogiados, por el gobierno! ¿Por qué ella tiene que soportar lo que soportó, y a cambio de qué paga? A pesar de las obvias diferencias, no pude dejar de pensar en Christian Urresti (que Dios lo tenga en su Gloria) y preguntarme si no habrá muerto en vano.

La Prensa: Quién querrá invertir en Bolivia? F. Mirabal
Ante este panorama, ¿quién en su sano juicio querrá invertir en Bolivia? Morales acaba de llegar de una reunión, la “Cumbre del Gas”, de la que no salió muy bien parado. Planteó que no podía garantizar los niveles comprometidos de abastecimiento de gas, contratos firmados por él mismo, y quiso “redistribuir” entre los dos países los niveles que ahora exportamos. El ministro brasileño de Relaciones Exteriores, Celso Amorim, rechazó cualquier reducción del suministro de gas natural desde Bolivia y, por otro lado, Petrobras informó que no aceptaría ni una sola molécula de reducción de las exportaciones de gas natural de Bolivia. El presidente Morales tal vez “no entienda” por qué la Inversión Extranjera Directa y la privada presentan bajos niveles desde principios de esta década. La respuesta tiene que ver con dos motivos: por un largo periodo de inestabilidad social y política, cuya expresión fueron los continuos bloqueos de caminos, en la que él tuvo participación activa; y ahora, por las propuestas de su proyecto constitucional que no son más que una camisa de fuerza al desarrollo que él tanto dice buscar. Estas causas distan mucho de ser un “boicot” de las transnacionales y empresarios a su gobierno, como él y su Vicepresidente vienen afirmando.

Hoy Bolivia: Leyes que se despedazan como papel basura. C. Reck
En la Bolivia actual ocurren cosas insólitas, leyes que se despedazan y desechan como papeles sin valor. Poderes del Estado que se dejan vulnerar, se dejan cercar, se entregan, se regalan, se sientan a tomar café con el vicepresidente para que este los encierre y haga de las suyas. Firman convenios que saben que los que gobiernan romperán al día siguiente, se prestan a parodias de diálogos, aceptan títulos de comités y comisiones políticas, civiles, etc, que sólo sirven para darle gusto a la lujuria del poder que no se sacia con comerse a todos, y que aunque no lo crean se los engullirá a ellos también con maletines y promesas incluidas.
Los ogros y los cíclopes sólo pueden ser engañados por los virtuosos, dejemos de jugar a los inocentes, dejemos de jugar a los que no sabemos lo que está ocurriendo, a los que no podemos contra el poder que nosotros mismos estamos otorgando con nuestras acciones.
Nosotros vimos nacer los Estatutos Autonómicos, los vimos crecer, los vimos levantarse como una bandera frente al totalitarismo. Los Estatutos no son un factor de desunión, sino el único recurso capaz de unificarnos como país bajo el principio de respeto y la mesura que debe tener la redistribución del poder. Los que los cuidamos, los regamos y los abonamos con los solazos de los cabildos, también los defenderemos y nos convertiremos en el escudo que no permita que los rinocerontes los pisoteen en estampida.

La Razón: El Congreso sesionó sin quorum.
La cantidad de senadores en la reunión era de 17, pero luego la abandonaron cinco de la oposición, según dijo Tito Hoz de Vila. Por lo tanto, el Congreso sesionó sólo con 12 senadores, es decir sin quórum.
En verdad, el Congreso fue tomado por los grupos de choque del MAS para aprobar leyes que el presidente Morales comenzó a exigir con mucha insistencia después de haberse reunido con sus bases cocaleras en el Chapare, una semana antes.
A la lista de agravios de esa noche hay que mencionar cómo dos diputadas fueron agredidas por los grupos de choque del MAS en las puertas del propio Parlamento, pues la Policía había sido retirada de la plaza Murillo por orden superior.
Las normas de la democracia, del respeto por las ideas, del respeto a quienes representan a miles de votantes en el país se han violado ante la vista de todo el mundo. Sin empacho. Se ha abusado con alevosía del poder del grupo grande —al grito de "Somos mayoría"— que sabe que tiene la fuerza física y no, al parecer, los argumentos. Porque de lo contrario, qué objetivo tendría impedir la participación de los otros.
El Congreso fue violado el jueves por la noche. Unas 500 personas afines al MAS —que en el lugar recibieron viáticos de funcionarios que la prensa no pudo identificar— han logrado que un grupo de diputados del Gobierno apruebe leyes de manera apresurada. Y ahora se espera que el resto de 9,5 millones de ciudadanos bolivianos acepte dichas leyes.

Basta ya! De los empresarios bolivianos
La nota de la CEPB dice:
"La ilegalidad cometida en la sesión de Congreso del 28 de los corrientes constituye una afrenta a todo el pueblo Boliviano. Hemos asistido a la eliminación del Poder Legislativo como primer órgano democrático de la nación. Sin un poder legislativo plural e incluyente, representativo de todos los ciudadanos, no existe democracia. Se asesinó la democracia al capturar y acallar a legisladores, al tomar físicamente la sede del Congreso y al agredir a quiénes no comulgan con unos pocos que detentan el poder. En definitiva, hemos sufrido un golpe de Estado.Con la muerte de la democracia, todos los bolivianos hemos perdido las libertades básicas. No tenemos capacidad de transitar por el país sin el riesgo de perder la vida a manos de excesos bajo la consigna de la justicia comunitaria; no tenemos libertad ni seguridad para realizar actividades económicas a favor del conjunto de la sociedad; no podemos discrepar en ideas sin el riesgo de ser agredidos y no tenemos a quien acudir, puesto que las instancias de resguardo de nuestros derechos han sido descabezadas por el partido de gobierno.El gobierno central y el MAS nos han llevado a un callejón sin salida. Hoy, nuestro país esta en un sendero de división, que a nuestro pesar puede ser irreversible. De ahora en adelante, toda confrontación entre hermanos, será exclusiva responsabilidad de quienes han confirmado un interés político insano, de arrollar con todo, mientras exista la posibilidad de perpetuarse en el gobierno. Es decir, el interés político de concentrar poder, por encima del interés de cada ciudadano de vivir mejor.Mientras se invierte recursos y esfuerzos en la confrontación política, cada día avanza el debacle económico. La inflación y el desabastecimiento han regresado para sumarse al desempleo. Empleo que se pierde es pobreza que se gana, e inflación en escalada es hambre que cunde.Basta ya! Basta de silencio y temor. Tengan seguridad que este proceso de avasallamiento, de vulneración de la ley y de la voluntad de los pueblos, nunca perdurará en el tiempo. No aceptamos perder nuestras libertades ni nuestra patria. No claudicaremos en la defensa de nuestros principios, la libertad, la justicia y el bienestar de todos los ciudadanos bolivianos".