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martes, 30 de noviembre de 2010

Editorial Uno de La Nación que analiza los imprevisibles resultados de la filtración de documentos de Estado de los EEUU

Son aún insospechadas las consecuencias que tendrá la filtración de un cuarto de millón de documentos secretos del gobierno de los Estados Unidos, sobre todo entre sus propios aliados. La impresionante colección, obtenida por el sitio digital WikiLeaks, ha dejado al descubierto facetas de la política exterior norteamericana que, más allá de ser inéditas, no estaba previsto que salieran a la luz por medio de una avalancha de cables diplomáticos, como, por ejemplo, la sospecha sobre el poder real de Vladimir Putin, las actitudes machistas de Silvio Berlusconi o los escasos elogios que recoge Nicolas Sarkozy.

No se trata de la palabra del presidente Barack Obama o de la secretaria de Estado, Hillary Clinton, pero los documentos revelan el intercambio epistolar que el Departamento de Estado mantiene con sus embajadas y, a su vez, las inquietudes que otros gobiernos despiertan.

La mera mención de la presidenta argentina Cristina Kirchner por un pedido de información sobre su estado de salud mental, formulado por Washington a su embajada en Buenos Aires, no necesariamente refleja una sospecha o un juicio, sino una versión que había sido ventilada por la prensa argentina. Otras inquietudes estuvieron vinculadas con la relación del entonces canciller Jorge Taiana con los montoneros, la colaboración en Bolivia, "la ineptitud de los Kirchner en política exterior" y los vanos intentos de Cristina Kirchner de reunirse con Obama.

Las averiguaciones no implican juicios de valor, más allá de que alguno pueda resultar inconveniente. Es normal, en un ámbito de confidencialidad, que los diplomáticos tengan sus propias apreciaciones sobre el país en el cual representan al suyo. La revelación de estos documentos es un episodio serio por el simple hecho de que la información mejor custodiada del mundo ha sido violada con la única finalidad, en principio, de desnudar la trama secreta de las decisiones norteamericanas, empezando por las relacionadas con Irak y Afganistán.

Esta montaña de documentos contiene informes y comentarios de diplomáticos y funcionarios norteamericanos que, en algunos casos, se han prestado al espionaje y, sin ningún pudor, exponen los resultados de sus operaciones entre ellos mismos o dirigiéndose a sus superiores.

Berlusconi desmintió de inmediato que participaba de aquello que se describe en esos cables como "fiestas salvajes", pero ni Putin ni Sarkozy tendrán derecho a refutar aquello que los diplomáticos norteamericanos acreditados en sus respectivas capitales piensan: que uno es el poder real de Rusia y que el otro obstaculiza la política exterior norteamericana. Los cables, a su vez, demuestran el gran despliegue de los Estados Unidos para bloquear a Irán, sospechoso por el desarrollo de plantas de enriquecimiento de uranio que podría derivar en un peligroso arsenal nuclear.

Es increíble que los países árabes teman que ese desarrollo pueda perjudicarlos y, por eso, preferirían que Washington aplique la dureza contra el régimen iraní. En las últimas horas, han sido insistentes las llamadas de la secretaria Clinton a China, Alemania, Francia y Arabia Saudita para mitigar el impacto de los cables, así como las gestiones de las representaciones diplomáticas en otros países no menos vitales, como el Reino Unido, Israel, Italia, Australia y Canadá.

Los 251.287 cables son de los últimos dos años hasta febrero de 2010. El temor no radica sólo en las presuntas ofensas o juicios apresurados, sino en la posibilidad de que material sensible como ése pueda precipitar tensiones en algunas regiones o empeorar la situación en otras, como Yemen o Paquistán, donde está al rojo vivo la guerra contra el régimen talibán.

Si bien los diarios encargados de la difusión ( The Guardian , del Reino Unido; The New York Times , de los Estados Unidos; Le Monde , de Francia, y El País , de España, así como el semanario Der Spiegel , de Alemania) se han comprometido a no poner en peligro a fuentes protegidas, nadie puede evaluar a ciencia cierta el impacto que esta filtración, la mayor de la historia, puede tener entre quienes se sienten perjudicados por la valoración de los firmantes.

Está claro que la difusión de estos documentos es un delito en los Estados Unidos, pero, al mismo tiempo, pone de manifiesto las grietas de un sistema de comunicación que se presumía invulnerable.

Es casi seguro que habrá un antes y un después de esto, así como una revisión mundial de la forma en que los diplomáticos establecen contactos y transmiten información a sus respectivos ministerios. Dentro de lo que cabe, y de lo que se sabe, la presidenta argentina y el líder Muammar Khadafy han despertado curiosidad por aspectos personales.

Nada serio en comparación con determinadas descripciones de algunos mandatarios que, más allá de que en los cables llevaran la sigla Sipdis (Secret Internet Protocol Distribution) o Siprnet (Secret Internet Protocol Router Network), cobraron estado público por una falla que no puede atribuirse sólo a la destreza de los hackers de WikiLeaks, sino, más que todo, a la falta de mayor control de parte del propio gobierno norteamericano, hoy víctima de sus propias palabras.

miércoles, 24 de noviembre de 2010

el turno es de El Deber para lamentar la pérdida de una excelente oportunidad para tratar los temas de la paz y la convivencia por el maltrato de Evo.

Bolivia se convirtió, por pocas horas, en el centro de atención del hemisferio con motivo de la IX Conferencia de Ministros de Defensa de las Américas.
El discurso del presidente Evo Morales, programado por razones protocolares, no fue esperado con mucha atención por las agencias internacionales de noticias, más interesadas en los acuerdos a los que podían llegar los ministros en un momento tan crítico para la región.
Sin embargo, el presidente Morales dedicó su discurso a ofender a uno de los invitados, el ministro de Estados Unidos, Robert Gates, olvidando una elemental regla de la convivencia humana, que manda a los anfitriones olvidar todos los enconos, como dueños de casa. Nadie invita a una persona a su casa para ofenderla.
El Presidente acusó a Estados Unidos, en presencia del ministro Gates, de haber organizado el ‘golpe de Estado’ de 2008 contra su gobierno. Y luego entró a usar terminología de futbolista cuando dijo que Estados Unidos tuvo éxito en el golpe en Honduras, pero que las fuerzas revolucionarias del continente tuvieron tres anotaciones, en Venezuela, Bolivia y Ecuador.
Un lacónico documento entregado por la embajada de Estados Unidos dijo luego que el presidente Morales había perdido una gran oportunidad de tratar temas relacionados con la paz en la región, de interés de los ministros de Defensa.
En efecto, la región tiene en este momento amenazas muy grandes, aunque diferentes de las que existían hace pocos años.
El comunismo ha dejado de ser una preocupación para la región después del derrumbe de la Unión Soviética y la actual crisis que agobia a Cuba, un país en proceso de reinserción al capitalismo.
Una amenaza muy grande para toda la región es el narcotráfico, que tiene contra la cuerdas a países como México, Venezuela, Colombia, Guatemala y Nicaragua, y amenaza a Bolivia y a todos sus vecinos.
Proponer una coordinación de los ministerios de Defensa de la región para enfrentar al narcotráfico podía haber sido el aporte boliviano a la conferencia, permitiendo mostrar al hemisferio que el Gobierno del presidente Morales está atento a ese flagelo.
La oportunidad era propicia, pues la Iglesia católica boliviana está insistiendo en estos días sobre la necesidad de frenar el narcotráfico, que domina amplios sectores de la economía y de la sociedad.
Otro tema que pudo tocar el presidente Morales es una coordinación de los esfuerzos de defensa para combatir al segundo flagelo que aqueja a la región: la pobreza extrema.
O se podía haber planteado alguna estrategia que ponga freno a la plaga de charlatanes y demagogos, convertidos en otro flagelo para América latina.
También hubiera sido pertinente proponer planes conjuntos contra la ignorancia, con planes que favorezcan la educación, otra forma de protegerse de los demagogos.
Pero el mejor mensaje que podía haber producido el Gobierno boliviano hubiera sido uno que muestre al país como un lugar seguro para las inversiones, algo en lo que están muy adelante todos los países vecinos.
Quizá fuera propicio ahora que el Gobierno tenga una instancia para señalar al Presidente la dirección de sus discursos, sobre todo cuando se presentan oportunidades como la que acaba de perderse.

sábado, 20 de noviembre de 2010

Chávez califica a Insulza de "pendejo" y Marcelo Ostria que "es un diablo" en este extraordinario artículo acerca de la presencia del chileno aquí.

Un extraño final de acto siguió a la firma, en el “Palacio Quemado”, de convenios concertados entre el gobierno de Bolivia y la Organización de los Estados Americanos. Los protagonistas: el presidente del estado plurinacional y el secretario general de la Organización regional.

Ahí, José Miguel Insulza volvió a sus viejas andanzas. Muy orondo, dijo: “nosotros admiramos cómo en Bolivia se ha ido transformando la vida, cómo se ha ido permitiendo que la gente viva mejor, viva bien, al mismo tiempo manteniendo su capacidad de diálogo, manteniendo un conjunto de valores que son intrínsecos a la democracia”. Por supuesto no dijo quiénes son “nosotros” porque este personaje sólo es un funcionario de la OEA que lo integran los países miembros a los que, por supuesto, Insulza no los representa.

Pero no es cuestión de formas: Hay en Insulza alineamientos que desvirtúan una condición esencial de su función: la no injerencia –en favor o en contra de la política de un régimen– a la que está obligado por la Carta de la Organización. Pero no es cuestión de formas: Hay en Insulza alineamientos que desvirtúan una condición esencial de su función: la no injerencia –en favor o en contra de la política de un régimen– a la que está obligado por la Carta de la Organización.

Sin embargo, pese a esa regla de prescindencia, por la Carta Democrática Interamericana, el secretario general de la OEA debe denunciar las violaciones al sistema democrático, a las libertades civiles, a los derechos humanos, etc., lo que constantemente Insulza soslaya como cómplice de conductas antidemocráticas. En esta oportunidad Insulza olvidó que él calificó de “inaceptable” la torpe amenaza de un general venezolano, que anunciaba que los militares “bolivarianos” no reconocerán una eventual derrota del “chavismo” en las elecciones de 2012. Ahora, el funcionario de la OEA calla ante la declaración de un comandante militar que alinea a las Fuerzas Armadas de Bolivia en la corriente del MAS ¡dizque socialista!, representada en el llamado “proceso de cambio”. Claro Insulza, luego de una sucesión de cambios de partidos en Chile, ahora es socialista.

Insulza no se quedó corto: “Bolivia –dijo– …es un Estado democrático en plena transformación revolucionaria. Es un ejemplo para el continente y estamos muy felices de poder apoyarlo” –¡nuevamente el “estamos”! ¿Está este sujeto en sus cabales? ¿Se atrevería a recomendar, como expresión de sus resentimientos y desvaríos, que el presidente de Chile, Sebastián Piñera, siga el ejemplo de Evo Morales, y que, avasallando la independencia de poderes del Estado, persiga a sus adversarios, multiplicando juicios especialmente dirigidos contra los opositores que triunfaron en elecciones. ¿O le pedirá al presidente de su país que siga el ejemplo de insultar a la Iglesia cuando ésta señala atropellos e injusticias? ¿O, él mismo, arremeterá –olvidando su origen democristiano– contra el Papa, como lo oyó al presidente de Bolivia?

Esto de las diatribas masistas contra la Iglesia Católica, tiene antecedentes en los “bolivarianos”. Hace poco, Hugo Chávez, desorbitado, insultaba al cardenal venezolano Jorge Urosa; lo llamó "troglodita", "vagabundo", "maleante", "embustero", "obispo indigno", entre otras cosas. (ACI Prensa, 06 Jul. 10). Fue el mismo Chávez que, cada vez que Insulza abre la boca, lo llena de improperios que éste recibe mansamente.

Afortunadamente, Insulza no podrá influir con su inmoral recomendación –“buen ejemplo”, dice– a presidentes democráticos, ni inducirá a que se crea que les asiste la razón a quienes sólo esgrimen dicterios y violencia.

“Vivir bien” parece ser, para Insulza, gozar del poder y de las canonjías de la Secretaría General de la OEA, a la que se ha aferrado, pese a que contribuye a su descrédito y ocaso. En efecto, hay designios de la ALBA para destruirla, e Insulza está en la conjura, pese a que Chávez cree que es un “pendejo” (sic).

Este Insulza es uno de los juntados por el diablo.

miércoles, 17 de noviembre de 2010

los militares están "con el que manda" incluso para reprimir ahora y antes, su lealtad es interesada gozan de prebendas. han sido ratificados, zas!

A nadie debería sorprenderle el pomposo gesto de genuflexión del comandante general del Ejército, Antonio Cueto, quien se declaró socialista, antiimperialista, anticapitalista y fiel seguidor del "proceso de cambio" que impulsa el Gobierno. El hombre acababa de ser ratificado de un plumazo por un año más en el cargo, junto con todo el Alto Mando Militar, hecho que significa no sólo doce meses más de sueldo asegurado, sino una cantidad enorme de dádivas y prebendas que este Gobierno les otorga a los jefes castrenses, de la misma forma que lo han hecho todas las administraciones de la era democrática. Cuando se trata del bolsillo y de la buena vida, los militares son más burgueses que cualquiera.
Tampoco es sorpresivo el supuesto acto de lealtad, porque los militares que hoy ocupan los principales cargos en las Fuerzas Armadas, pertenecen a la misma promoción del ex ministro de la Presidencia, ex capitán de Ejército y actual hombre fuerte de las fronteras, Juan Ramón Quintana, quien gracias a ese factor tiene el control pleno de las unidades militares, que básicamente están ejecutando planes digitados desde Venezuela y otros menesteres como la intervención en las minas de oro. Los amigos de Quintana fueron promovidos de forma irregular ya que la promoción de 1979, a la que le correspondía el ascenso, fue jubilada con anticipación. El favor fue doble, por lo tanto, la retribución tiene que estar a la misma altura.
La lealtad de los militares y la correspondiente retribución pecuniaria de los gobiernos de turno ha sido en los hechos un mal necesario, ya que en 28 años, la democracia boliviana aún no da señales de maduración y fortalecimiento por la vía de la institucionalidad y el respeto a las leyes. Lo lamentable es que ese proceso camina en forma involutiva, justamente durante el Gobierno de mayor legitimidad de estas tres décadas, lo que hace imprescindible el apuntalamiento de las Fuerzas Armadas ante posibles y bastante probables ya, amenazas de inestabilidad. En ese sentido, los militares siempre han estado al lado de los gobiernos constitucionales, en las buenas y en las malas, sobre todo, para reprimir y contener a las fuerzas sociales disconformes. Estuvieron con Goni, con Banzer, con Jaime Paz y con Carlos Mesa, aunque la lealtad se acabó cuando las cosas llegaron hasta cierto límite como sucedió en el 2003 y luego en el 2005.
La declaración de amor de algunos jefes militares no debe entenderse como una actitud del pleno de las Fuerzas Armadas. Recordemos que cuando el Gobierno impuso el dichoso saludo “Patria o muerte..”, el descontento en la tropa fue tal que al poco tiempo el grito de guerra guevarista había sido olvidado y hoy se lo expresa en muy raras ocasiones. Declararse socialistas y seguidoras de todos los lineamientos de este Gobierno es un hueso duro de roer para muchos militares de honor que saben de historia y que se consideran patriotas. Significaría tragarse las loas y homenajes al Che Guevara, por ejemplo, al que ellos siempre han considerado un invasor del territorio boliviano y por otro lado, mantener un silencio cómplice sobre la causa marítima, tal como lo está haciendo la diplomacia miope del oficialismo.

Los militares siempre han estado al lado de los gobiernos constitucionales, en las buenas y en las malas, sobre todo, para reprimir y contener a las fuerzas sociales disconformes.

martes, 16 de noviembre de 2010

con todo el anuncio es interesante...pero resulta "impacto engañoso" si no se dice todo. la deuda al Club subió en mil millones desde 2008. C.Pagni

Cristina Kirchner anunció anoche que el Club de París aceptó negociar la deuda de 7700 millones de dólares de la Argentina sin la intervención del Fondo Monetario Internacional (FMI). Expuesta así, con solemnidad, por la cadena nacional de radio y televisión, la información tiene la apariencia de una novedad.

Sin embargo, ese impacto es engañoso. El Gobierno ya dio esta misma noticia hace más de dos años. En septiembre del año 2008, la Presidenta comunicó que se usarían 6706 millones de dólares de las reservas del Banco Central para salir del default con el Club, suma a la que habría que agregar unos 1100 millones de dólares de punitorios. Ese foro de acreedores aceptaría la propuesta por la sencilla razón de que se pagaría en efectivo, sin negociación de plazos e intereses. Aquel propósito no se concretó: pocos días después de esa decisión se derrumbó Lehman Brothers y en el mundo de las finanzas cambiaron todos los significados.

La pregunta es, entonces, qué hay de nuevo. Para saberlo hay que esperar un pronunciamiento del Club de París. Es decir, las potencias que lo integran tendrán que precisar si están dispuestas a conceder períodos de gracia, cuotas y tasas similares a los que asignan cuando el Fondo garantiza la negociación, es decir, en la mayoría de los casos. Los países del Club son los que lideran el Fondo.

Sobre esta posibilidad existen indicios extraoficiales. Quienes intervienen en la política financiera de algunos estados miembros de esa liga han sostenido siempre que, si no quiere abrirse a la participación del FMI, el deudor no tendrá más ventajas que liquidar la cuenta en un plazo máximo de 6 años. Es, para los usos y costumbres que rigen estas negociaciones, algo parecido a pagar al contado. En caso de cumplirse este criterio, ¿qué costos paga la Argentina por la negativa a negociar con el Fondo? Es una pregunta que ya se formuló cuando Néstor Kirchner, envuelto en la engañosa bandera del desendeudamiento, saldó por adelantado la deuda con el FMI -por la que se pagaban intereses ínfimos-, al tiempo que le convalidaba a Hugo Chávez una tasa del 15% en la colocación de un bono. Ahora la cuestión reaparece con esta otra forma: ¿quién se beneficiará más con un acuerdo sin el Fondo? ¿La Argentina o sus acreedores?

Hasta que no se despejen estas incógnitas, el de anoche fue sólo un anuncio destinado a demostrar que el Gobierno está activo en la gestión económica. Es una señal interesante, sobre todo para una Presidenta que tenía en su esposo fallecido al verdadero ministro de Economía. Ahora bien: ¿qué cambios deben esperarse en la economía si se alcanzara un acuerdo con el Club de París? No demasiados. Para mejorar el clima de negocios y atraer inversiones directas, seguirán haciendo falta iniciativas más relevantes. Por ejemplo: la normalización de las estadísticas o la reducción de la inflación.

Cristina Kirchner aprovechó su discurso para enviar un mensaje al Congreso. Asumió el papel de víctima frente a una oposición que amenaza, según ella, con dejarla sin presupuesto. Siempre propensa a las inauguraciones, dijo que sería la primera Presidenta en gobernar sin ese instrumento. Omitió a Isabel Perón, que tampoco consiguió esa ley, igual que Arturo Illia, Raúl Alfonsín y Fernando De la Rúa en el último año de sus débiles administraciones.

La señora de Kirchner advirtió que si la oposición le niega esa norma, se servirá de otros instrumentos para gobernar. A pesar de ser algo críptica, la frase tiene un significado previsible. La Presidenta sugirió que, si no le aprueban el presupuesto y, con él, los US$ 7500 millones de reservas monetarias para el pago de deuda, ella apelará a los decretos de necesidad y urgencia para ordenar al Banco Central el giro de esos recursos. Según esta línea de razonamiento, la defección del Congreso le daría un motivo más legítimo para utilizar esos decretos que los que tuvo a fines del año pasado, cuando se desató la crisis que provocó la renuncia de Martín Redrado. Excusas para presentar ante los jueces.

Estos argumentos tendrían algún sentido si la discusión presupuestaria quedara empantanada en la Comisión de Presupuesto y Hacienda. Puede suceder, en cambio, que la oposición decida votar en general el proyecto del diputado Claudio Lozano (Proyecto Sur), para después corregirlo en la discusión de cada artículo. Una jugada gemela a la que realizó el oficialismo para la regulación del papel para diarios. En tal caso, la señora de Kirchner se vería obligada a vetar la ley. Pero ya no podría alegar que la dejaron sin ella.

sábado, 13 de noviembre de 2010

quién podría creerlo. Argentina un inmenso país de riqueza agrícola y ganadera impresionantes está sufriendo desnutrición. gente que no come o comemal

Crecer a tasas chinas ?no importa cuánto se vanaglorien de ello los especialistas gubernamentales? no ha resultado ser la prometida panacea que remediaría de manera rápida y eficiente los males de la Argentina. A esa conclusión se llega inmediatamente, cuando cobran amplia difusión en el país las muertes de niños en la provincia de Misiones por causa de la desnutrición.

Desdichadamente, no es la primera vez que este tipo de noticias ocupa a los medios. Basta remontarse a 2002: en esa oportunidad, las muertes de varios niños y recién nacidos desnutridos ocurridas en las provincias de Tucumán y Misiones (también esa vez) tuvieron una amplia cobertura, tanto nacional como internacional.

Esta última noticia de las muertes por desnutrición revela, además, que todas las políticas públicas que se fueron implementando a lo largo de estos últimos años para resolver este grave, doloroso y vergonzoso problema social han demostrado ser insuficientes o estar mal implementadas.

La sociedad argentina debe hacer, por lo tanto, una profunda autocrítica, empezando por su dirigencia política, por no haberle prestado a esta situación la atención y el control permanentes que se merece. El mal ya no está más latente, y no hay justificativos válidos para tanta ceguera y desaprensión.

Decíamos que había que comenzar por aquellos que tienen las máximas responsabilidades en el tema y es lo justo, porque ellos responden ante sus representados por lo que no se ha hecho. No es posible que un gobernador, en este caso el misionero Maurice Closs, haya admitido: "Obviamente, algunos de estos chicos [los 1300 niños desnutridos de su provincia] se nos van a morir porque la mortalidad infantil es un problema; es una realidad". En rigor, en todo 2010, sólo se ha reconocido la muerte de dos niños que padecían graves problemas nutricionales. Pero, como más de una vez ha advertido el doctor Abel Albino, fundador de la ONG Cooperadora para la Nutrición Infantil (Conin) y el gran luchador argentino contra la desnutrición en el país, muchas veces los niños mueren aparentemente por otras causas ?por ejemplo, un paro cardiorrespiratorio o una neumonía? cuando la verdadera raíz del problema está, lisa y llanamente, en la desnutrición que sufren.

Ninguna de las leyes sancionadas sobre el tema alcanzan a los que más necesitan de su aplicación. Todos los recursos que desde la sociedad civil se han elevado a las máximas autoridades de la Nación han sido minimizados o desechados, y hasta neutralizados, como el Plan Nacional de Seguridad Alimentaria El Hambre más Urgente, o la ley Donal (llamada también del buen samaritano) que fue vetada en su artículo 9, por lo cual se la invalidó totalmente.

Además, a las localidades más alejadas de los centros medianamente poblados en las provincias no llegan ni la asistencia social ni las nociones básicas sobre la existencia de planes como, por ejemplo, el denominado Hambre Cero, programa contra la desnutrición infantil que el gobierno de Misiones lanzó en mayo pasado. No hay que engañarse: si muchos argentinos desconocen sus más elementales derechos como ciudadanos, ¿en qué condiciones pueden reclamar, entonces, el acceso a la comida digna que merecen?

Comedores escolares se cierran o dejan de recibir los aportes necesarios para subsistir, y millones de niños y adolescentes se encuentran en tal situación de pobreza económica que quedan al borde de la mortalidad infantil, de la desnutrición o de la deserción escolar y el rezago educativo.

La desidia y la inoperancia generales han llegado demasiado lejos. Mientras tanto, varias generaciones de argentinos jóvenes están perdiendo prácticamente su oportunidad de vivir dignamente en el país que los vio nacer.

miércoles, 10 de noviembre de 2010

los fabriles opuestos a los mineros que apoyan al MAS están de nuevo en las barricadas ante la inflación, la subida de los alimentos y un salario que.

El Gobierno, la inflación y la clase obrera:

Preparemos una lucha salarial para el 2011

1.- La espiral inflacionaria de estos últimos meses, ha llevado a subida de precios de hasta el 30% de varios mercancías de primera necesidad (carne, azúcar, pollo, papa, etc.) y una inestabilidad de precios de varios productos (subidas constantes), ha liquidado totalmente el incremento salarial reglamentado por el gobierno nacional al salario mínimo y al salario básico del año 2010, hasta octubre del 2010 la tasa de inflación acumulada ha llegado a 4,6% (sobrepasando las estimaciones que el gobierno planteo a inicios de año). Esta situación es expresión de la tendencia alcista de la inflación que desde el 2002 azota nuestra economía y que cada tiempo apunta a un peligroso proceso inflacionario.

Desde al año 2002, nuestra economía ha sufrido cambios significativos con relación a la subida de los precios de los productos de consumo, revirtiéndose la tendencia de la caída de los índices de inflación, a partir de esa fecha hemos tenido un peligroso proceso de espiral inflacionaria (“tendencia alcista de la tasa de inflación”), que el año 2008 rompió los límites incluso de las proyecciones del propio gobierno, y que este 2010 plantea la misma perspectiva. El Ministro de Economía y Finanzas, Arze Catacora, mantiene una política mentirosa ocultando esta situación, haciendo malabarismo en el cálculo de inflación manejado políticamente para hacer ver que los precios no han subido significativamente, negando la realidad social de las clases trabajadoras.

2.- Mas aún todos los trabajadores de Bolivia, han cuestionado las pequeñas cifras de inflación que el gobierno reporta a partir del Instituto Nacional de Estadística (INE) o el Banco Central de Bolivia (BCB), las cifras menores al 1% de inflación mensual, para la clase obrera fabril denota el carácter no científico y anti-obrero de los analisis económicos oficialistas, que como lo hicieron en el periodo neoliberal, siguen ocultando la verdad a los trabajadores. Queda claro para los trabajadores fabriles que el cambio de la metodología del calculo del IPC (2008) tuvo como objetivo presentar cifras menores de inflación, dado que dentro de la canasta familiar a ser tomado en cuenta el rubro de alimentos se ha reducido a solo el 39% de toda la canasta familiar.

3.-La situación descrita, ha acentuado la perspectiva a la caída del salario real de la clase obrera. Si los trabajadores sumamos los pequeños incrementos parciales que ha dado el gobierno nacionalista, el salario mínimo nacional legal, desde al año 2006 al 2010 se ha incrementado de un Bs. 440, a Bs. 647 (un incremento nominal de Bs. 207). Adicionalmente el año 2007 y 2010, se ha fijado un porcentaje de incremento sobre el cual cada sindicato tiene que negociar el incremento al salario básico (5%, 10%, 12 y 5% respectivamente). Como se vera estos incrementos al salario nominal, son solo nominal, no se pueden constituir en incrementos al salario real, (la cantidad de bienes y servicios que compramos con nuestro salario), ni siquiera podríamos decir que se constituye en una compensación de la perdida adquisitiva del salario por la inflación.

4.- Desde el gobierno se ha planteado que esta espiral inflacionaria tiene carácter “momentaneo”, “circunstancial” o “transitorio”, se atribuye a problemas ocasionados por el “cambio Climático”, la especulación comercial (inflación importada). Ambas circunstancias no son transitorias o momentaneas, marcan una tendencia clara. Recordamos a los trabajadores fabriles que el capitalismo ha entrado a su cuarto año de crisis.

Esta situación ha establecido con claridad que no existe una relación directa entre el salario y los niveles de precios de los productos (los economistas burgueses, siempre han aludido a esto para impedir que los trabajadores logremos incrementos salariales). Bajo estas perspectivas, la Confederación General de Trabajadores Fabriles de Bolivia, llama a los Comités Sindicales, los Sindicatos de fábrica, a las Federaciones Regionales e Intersindicales y las Federaciones Departamentales, a preparar una lucha nacional, por defender el salario y preparar las alianzas necesarias para luchar por condiciones de vida mas dignas para todos los trabajadores del país.

Como máxima organización de los trabajadores fabriles, estamos comprometidos en profundizar el proceso político que vive nuestro país, pero también evitar que este proceso se desvié o interrumpa. Es en esta medida que llamamos a los trabajadores del país a preparar una intervención política independiente de los trabajadores. Exigimos al gobierno el control de la comercialización de los grandes mayoristas que desvían los productos al contrabando, con medidas duras hasta el encarcelamiento de quienes se hacen ricos con el hambre del pueblo.

La Paz, Noviembre 9 de 2010

CONFEDERACION GENERAL DE TRABAJADORES FABRILES DE BOLIVIA

viernes, 5 de noviembre de 2010

puntual. mesurado y sincero el editorial UNO de La Nación se refiere a la conducta de Obama admirable en muchos sentidos

En raras ocasiones el perdedor asume el traspié, se golpea el pecho con un mea culpa y, por si fuera poco, felicita a los ganadores. Es lo que ha ocurrido en las elecciones de medio término de los Estados Unidos. El gran derrotado ha sido el presidente de los Estados Unidos. Horas después del fiasco de su partido, el Demócrata, por haber cedido el control absoluto de la Cámara de Representantes y haber logrado una ajustada mayoría en el Senado, Barack Obama no tuvo empacho en asumir su responsabilidad: "Esta paliza me deja claro lo importante que es para un presidente salir de la burbuja de la Casa Blanca", concluyó.

No es un mero formalismo que quien se supone el hombre más poderoso de la Tierra, más allá de que en una democracia como la norteamericana el sistema de pesos y contrapesos mantenga bien repartido el poder, admita que, a veces, "la precipitación del trabajo en Washington" le ha hecho "perder el camino, la conexión con la gente que me puso aquí". Tampoco es un mero formalismo que, como político, no haya perdido los modales frente a críticas despiadadas, formuladas desde el movimiento ultraconservador Tea Party, entre las cuales no faltó ni la desconfianza sobre su lugar de nacimiento ni sobre su religión.

Frente a los embates, reconoció Obama que no debió llamar "enemigos" sino "adversarios" a sus rivales de la oposición republicana. Era tarde. Una masa crítica abrumada por los problemas económicos, entre los cuales figura en primer término el desempleo, estaba dispuesta a votar en contra de los demócratas, más que a favor de los republicanos, como una forma de expresarle a la Casa Blanca su desagrado con algunas de sus iniciativas más osadas, como las reformas sanitaria y financiera.

Como Bill Clinton y Ronald Reagan, entre otros, el actual presidente pagó el costo de haber invertido a tontas y locas su abrumador capital político en los dos primeros años de gestión. Tiene ahora, como ellos también, la posibilidad de rectificarse y, sobre todo, de estar más atento a las preocupaciones de su pueblo.

En un gesto de grandeza que ennoblece a la democracia, el derrotado no tergiversa la historia ni busca subterfugios para disimularla. La llamó "paliza" y no se equivocó.

En la Argentina, la Presidenta y su sector dentro del peronismo han pasado por un resultado adverso parecido en las elecciones legislativas del 28 de junio de 2009. Un día después, la primera mandataria se presentó en público para realizar una amañada interpretación del voto y evitó cualquier autocrítica frente a la caída experimentada por el partido gobernante. De no haber intentado reinventar la realidad, como por otra parte se busca hacer con el Indec, otra sería la forma en que los argentinos nos miraríamos a los ojos.

No es el caso y, después de más de un año de aquel fiasco, no hay por qué asombrarse de ese tipo de actitudes. El problema es que se incorporen al tejido social como corrientes y, finalmente, pensemos que un gesto como el de Obama es imposible en otro país que no sean los Estados Unidos. No es cierto. Michelle Bachelet, la presidenta más popular de la historia de Chile, no tuvo prurito alguno en felicitar y apuntalar al vencedor de los últimos comicios presidenciales, Sebastián Piñera. Lo mismo hizo el candidato derrotado, Eduardo Frei. Y, como suele decirse, ni allá ni acá ha pasado nada.

No sólo los norteamericanos están disgustados con la marcha de su país. La diferencia radica en que la gente puede expresarlo por medio del voto, sin desvirtuar su cultura democrática ni dañar las instituciones, y el damnificado, en este caso nada menos que el presidente, no se ve obligado a buscar chivos expiatorios ni excusas baratas para pintar el horizonte nublado con un sol radiante.

Es impresionante, de todos modos, la rapidez con la cual un líder político que se perfilaba como la encarnación del cambio después de los ocho aciagos años de George W. Bush ha sido vapuleado en su ley. Lo bueno, si cabe, es que tomó nota de sus errores y, con una modestia que lo ilumina con luz propia, se propone ser distinto, reinventarse a sí mismo, como Reagan y Clinton, dos de los presidentes más exitosos y queridos de la historia de los Estados Unidos. De necios es, después de una derrota, persistir en el error.

jueves, 4 de noviembre de 2010

compara El Dia la revolución del MNR con las acciones del MAS y le asalta el temor de un retorno a la desintegración productiva y la inflación. será?

Cuando el MNR se propuso crear un verdadero Estado en Bolivia, en primer lugar se dirigió al oriente boliviano, tal como se lo había sugerido el Plan Bohan, buscando la sostenibilidad de este país, cuyo fracaso estaba cantado por el carril de la monoproducción minera. La migración fue el segundo componente, no sólo interna, sino que se viabilizó la llegada de agricultores japoneses, quienes trajeron mano de obra calificada, tecnología y miles de años de cultura basada en el trabajo y en la producción. El tercero fue la vinculación caminera que de por sí acarrea desarrollo y oportunidades para la gente. El último fue el factor de la industria y fue el Ingenio Azucarero Guabirá el puntal de la expansión de una actividad que se ha convertido en el motor de la economía más importante del país.
Pese a que hay quienes tratan de hacer comparaciones entre el MAS y el MNR, proceso que tuvo sus páginas oscuras y muchos desaciertos, hoy se están viendo acciones totalmente contrarias a las que buscaba aquel régimen, que pese a todo, hay que reconocer que tenía como objetivo la consolidación de una infraestructura económica, con producción, con mercado, con exportaciones, empleo y sobre todo, que le ayude al país a salir de un esquema feudal por un lado y un sistema de subsistencia por otro lado, que lamentablemente sigue absolutamente vigente en gran parte del territorio nacional.
Totalmente enceguecido en la búsqueda de la destrucción de sus enemigos políticos, el régimen del MAS ha tratado en estos años de aniquilar el sistema productivo del oriente boliviano que tiene, desde hace más de 50 años, a la caña de azúcar como uno de sus componente básicos. También atacó a las cadenas de la soya y del maíz y hoy se están viendo las graves consecuencias de semejante enajenación.
Nadie hubiera imaginado hace unos años, ni siquiera en el contexto del peor escenario climático, que la gente tenga que hacer fila de varias horas para conseguir un kilo de azúcar, similares a las que se están haciendo en las agencias de distribución de cemento. Hasta el año pasado los ingenios bolivianos estuvieron exportando parte de su producción porque el mercado interno estaba sobreabastecido hasta que llegó la prohibición. Este tipo de determinaciones ejercen un condicionamiento inmediato a la producción, hecho que se pudo notar en la presente zafra, con menor entrega de caña. Con el maíz pasó lo mismo hasta registrar la caída del 75 por ciento de la superficie cultivada. A esto hay que sumarle la sequía y el contrabando que el Gobierno no es capaz de frenar. Para el próximo año habrá que hacer cola también para comprar pollo y muy posiblemente carne vacuna. El Estado Plurinacional, a su vez, tendrá que alistar miles de millones en divisas para importar todos estos alimentos que, si no lo impiden las autoridades, irán a parar también a Perú o Argentina, como está sucediendo en la actualidad incluso con la gasolina, el gas licuado y el diesel que se importan.
¿UDP? Es la pregunta que se hacen todos. No ha habido proceso más destructivo del Estado Nacional que aquel periodo de desintegración del aparato productivo. ¿Estamos yendo por el mismo camino? Las filas para conseguir comida es el primer indicador y la inflación, que tanto se trata de disimular, es el segundo componente. Depende del Gobierno para que la espiral no se extienda.

¿UDP? Se preguntan todos. No hubo proceso más dañino para el Estado que aquel de desintegración productiva. ¿Vamos por el mismo camino?