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lunes, 25 de marzo de 2013

con un fino sentido del humor, el autor "gloriifica las obras de un gran paladín y de su lisonjero Alvaro García" de tal modo que cuando uno empieza a sentir "asquitos por el texto" descubre que había sido al revés! notable Dr. Zuleta


 Walter Zuleta Roncal   
APOTEGMA II                                                                                  
 La decisión de la Asamblea Departamental de rebautizar al Aeropuerto de Oruro con el apelativo de Evo Morales Ayma ha provocado la justa reacción del pueblo orureño en pleno, decidido a sostener el nombre de ”Juan Mendoza”,  verdadero héroe nacional  e impulsor de la aviación boliviana que para demostrar la factibilidad de la aeronavegación en el país realizó, en condiciones precarias, el iniciativo vuelo de quince minutos y aterrizaje en una pampa de la región, el 21 de noviembre de 1921, cuando la Aeronáutica se encontraba todavía en ciernes en el mundo.
Las dos últimas semanas han sido por tanto de gran turbación en el ámbito nacional, por el enfrentamiento entre la noble actitud de orureños y la posición intransigente de empleados públicos, militantes del MAS, empeñados excesivamente en canalizar, desde todos los niveles, lauros a su líder Evo Morales Ayma, posiblemente para exculpar la apropiación de su nombre en un bautizo ilegal de obra pública.
Y por tal motivo, además de todo lo que ya sabíamos acerca de la grandeza e idoneidad de  don Evo Morales Ayma, se nos ha añadido noticias sobre sus dotes de visionario , pues el gran nacionalizador de empresas extranjeras ha pronosticado que nuestra progresiva importación de hidrocarburos y gas licuado generada por el renacido Y.P.F.B. será ya cosa del pasado.  Y que la explotación del hierro del Mutún y la del litio de Uyuni anunciadas hace cuatro años como pilares de la industrialización del país se hallan bastante avanzadas. Y que la creciente importación  de frutas, legumbres y hortalizas –impensable en la República de Bolivia- hoy no significa nada preocupante gracias a la inteligente política agropecuaria de don Evo Morales que ha colocado al país en la condición de primer productor mundial de coca,  ubicación que no pudimos conseguir ni cuando principalmente producíamos estaño.  Y que, del mismo modo, debemos agradecer que su política internacional  haya logrado la despenalización de la hoja de coca, lo que garantiza la inexistencia de daños a la salud de los bolivianos. Y que finalmente para que su nombre  sea honrado en el aeropuerto de Oruro don Evo Morales Ayma ha dejado atrás a Juan Mendoza que el 21 de noviembre de 1921 apenas realizó un vuelo de quince minutos,  en cambio, el hermano Evo Morales Ayma, sin contar sus viajes en aviones comerciales y en los de la FAB, sólo con su reactor intercontinental  Falcon 900 Ex que los bolivianos le obsequiaron,  a partir del 2010 ha debido acumular siquiera unas 10.000 horas de vuelo viajando a todos los países en beneficio del Estado Plurinacional.
Y así este afán deíficador  extremo o “llunkerio” desmesurado –dicho en parla vernacular- se ha afianzado en las últimas semanas en las que dirigentes locales del MAS –a modo de rebatir el pensamiento general de los ciudadanos de Oruro- decidieron enaltecer las actividades del Gobernador Santos Veliz quien a su vez, en representación de sus correligionarios dirigió las mismas y otras lisonjas al Jefe de Estado, sumándose a los halagos de los miembros del Gabinete Ministerial y del mismo hombre fuerte del régimen don Alvaro García Linera, el que entre otros encomios calificó de patriótica la decisión reelectoral de don Evo Morales Ayma.
Y seguramente de modo sucesivo el ensalzamiento generalizado en el M.A.S. alcanzará su más alto grado de melifluidad cuando don EMA se refiera públicamente a su mentor recientemente fallecido en Venezuela o a su “abuelito sabio” todavía vivo en Cuba.
Reconozco que tal retahíla de ditirambos y expresiones empalagosas me dejaron con profundo desaliento.  ¿Es que en Bolivia el juicio recto y el comportamiento ético se han sustituido por la improvisación mediocre y la ordinariez en la convivencia nacional?  ¿Tendremos que admitir acaso que aquellos versos “no hay aplazaos , ni escalafón, lo mismo un burro que un gran profesor” del conocido tango Cambalache se han hecho más evidentes en nuestro país en los casos de asignación de honores públicos?  ¿Habremos olvidado los bolivianos que el endiosamiento de hombre público en funciones, coloca internacionalmente a cualquier país en un alto sitial de mentecatez, en tanto que el favorecido con los elogios resulta a mediano plazo, siempre el mayor damnificado?
Felizmente mi desánimo y desmoralización quedaron desmotivados por la noble conducta del pueblo orureño y la buena pasada que me hizo la memoria al devolverme de improviso el recuerdo de ese aforismo que en todo tiempo se utilizó para identificar y reprobar la adulación exagerada a hombre público: ASINUS ASINUM FRICAT, antigua locución latina que literalmente significa  EL ASNO REFRIEGA AL ASNO.
Barcelona, marzo 2013
Walter H. Zuleta Roncal

viernes, 22 de marzo de 2013

la primera vez que se usó lo de incontinencia verbal fue cuando Evo habló ante las NNUU, duramente criticado por la prensa internacional, aunque ahora Karen se refiere no sólo a EM, sino también a otras "perlas masistas"



AGOBIANTE INCONTINENCIA VERBAL
Karen Arauz

Después de tres semanas de reclamos, la violencia de las últimas horas en Oruro se hizo previsible debido a que encima y,  consistentemente, en los últimos días los orureños han tenido que bancarse una cantidad de declaraciones oficialistas que por insultantes, lo único que van logrando es agregar gasolina al conflicto y la auto -inmolación haciendo un buen boquete en la línea de flotación de su acorazado electoralista.
Una que otra voz sugiere diálogo. Vivimos instalando diálogos que no conducen a nada que no sea la suprema voluntad de los que detectan el poder. ¿Sobre qué base se podría dialogar? El tema es tan sencillo, que resulta absurdo. Oruro tiene un aeropuerto que siempre se llamó Juan Mendoza. Y así desean que permanezca. Y tienen derecho a mantener el nombre como homenaje a uno de sus insignes paisanos y no tienen porqué dejarse agraviar.
Pero claro,  surgen las voces que ven en la resolución de la Asamblea Departamental de Oruro, la oportunidad de dar un tirón de saco que nunca está demás considerando que se aproximan nuevas elecciones y hay que hacer buena letra. Y para tal propósito está el famoso senador, (el que degolló los perros para asustarnos y amenazarnos a todos) y tilda a los orureños de " desagradecidos" como si la construcción de la terminal  del aeropuerto fuese una gentileza y no una obligación y hubiese sido hecha con la fortuna personal del Presidente.  El problema mayor radica en la facilidad de palabra que tienen algunos, sin mínima previa reflexión y sin medir las consecuencias de soltar palabras sin sentido.
A esto se suma la declaración de otro asambleísta (que perdió la pinta al ser correteado por ciudadanos de pocas pulgas en Oruro) fiel a la política comunicacional del gobierno, que descalifica a Don Juan Mendoza, llamándolo "simple mecánico  y nada de héroe". Sería bueno saber con qué solvencia pueden algunos sujetos descalificar personas y hechos históricos. Y todo ello adornado con una actitud de sabihondos que por momentos da risa, pero la incontinencia verbal de los detentores del poder, está llenándonos de vergüenza.  Todos y cada una de estas estrellas fulgurantes y su verborragia, se lanzan ante las cámaras y las grabadoras, con patética solvencia digna de alguien que sí sabe lo que dice.
Sobre el mismo tema, el afamado estalinista ministro Quintana, despectivamente califica el problema surgido en Oruro como un asunto "doméstico" y es fácil adivinar cómo cae semejante aseveración. Llamativo que él que se supone de la más rancia inteligentzia masista, no se aproxime a una evaluación del costo político que este absurdo tan sencillo de solucionar- como una simple declinación presidencial pero claramente fuera de cuestión- les afectará y sin lugar a dudas,  no sólo repercutirá en Oruro.
Por otro lado, el Presidente, muy preocupado por los resultados del último censo y la constatación de que somos menos de los que se suponía, lanza a sus cocaleros sabedor que ahí todo se le aplaude, medio en broma, medio en serio, la necesidad de evitar el uso de preservativos para impulsar una explosión demográfica al estilo chino... Y dejó entrever la envidia que le causa que sean tantos cuando acá los que considera sus súbditos suman cuatro gatos. Claro que la hipérbola utilizada, está referida al crecimiento económico que una nutrida población se supone acarrea. O sea estamos condenados a no progresar porque sólo somos diez millones y pico. Ni Suiza, ni Noruega, ni Suecia llegan siquiera a esa población.
Cuando se oye de boca del primer mandatario del país semejante afirmación, sabemos que varios desarrolladores in extenso de sus ideas, se afanarán y surgirán las genialidades a fin de redondear lo expresado por SE en su papel de siempre listos paladines de lo disparatado.
Pero cuando Marca, si, asambleísta del MAS, dice que se está discutiendo hace rato -sobre todo en La Paz-, la intervención de Impuestos Internos en la cama de sus congéneres y empezar a cobrar impuestos a las mujeres que no se embaracen así como condonar a los padres de familia numerosas, un X porcentaje de sus obligaciones tributarias, ya la capacidad de pasar las cosas por alto,  se tornan peligrosamente intolerables.
En esta era de la comunicación en tiempo real, donde no hay nada que ayude a lavar los trapitos sucios en casa, y todo lo que se dice y pasa se va a la nube, con seguridad que hay miles afuera que se están riendo a gritos de nosotros y otros tantos, están sin comprenden qué es lo que nos pasa.
¿Será que no existe alguien que ponga un mínimo de cordura a esta orgía de dislates? Porque más allá de lo anecdótico que pueda parecer y que brinde jugoso material a los que se dedican a hacer libros sobre estas perlas plurinacionales, no deja de preocupar la liviandad con la que tocan temas que de livianos no tienen nada.  La atrevida confianza en sí mismos, así como una elevada dosis de soberbia, está convirtiendo la imagen del país en una taxativa obscenidad y la investidura presidencial, en una caricatura bochornosa.
Karen Arauz

sábado, 16 de marzo de 2013

el futuro de la libertad continental se decidirá en Venezuela opina Vargas Llosa hoy convertida en "nido de víboras" por la angurria de poder de las fracciones chavistas. Chávez lo tapaba todo ahora se destapa.


Sí, queridos lectores: es de la famosa novela de François Mauriac de donde tomamos prestado el nombre de estas líneas. Porque viene como anillo al dedo a la opereta con fondo trágico que se representa en Venezuela. No cabe duda de que el Comandante se la buscó. Pudo conseguir el consuelo de un final digno para su turbulenta carrera de mal militar y eficiente demagogo. Prefirió llevar al extremo su pasión narcisista por el mando, ceder ante sus odios y aspirar a la pompa mundana de una apoteosis que lo semejara a Bolívar. Pero se va a quedar con los dolores del prócer, sin un ápice de su grandeza. Lo que hay en torno suyo, esa carrera por los restos de la piñata que va a romperse, es lo que tiene merecido su memoria. Los que conspiran en silencio para alzarse con trozos del poder tienen comprometida su conciencia y justos temores por el examen de su conducta. Porque saben que se robaron a Venezuela, que la condenaron a cien años de abandono y que ha llegado la hora de que respondan ante la Historia.
Ese país perdió, porque se la robaron, la mayor bonanza que ha tocado a las puertas de cualquier nación latinoamericana. Tres millones de barriles de petróleo a cien dólares, para simplificar cuentas, montan trescientos millones de dólares diarios, más de cien mil millones de dólares por año. De lo que no hay ni especies náufragas.
Después de 14 años de producir semejante fortuna, a Venezuela no le ha quedado nada. Y eso era lo que tapaba Chávez con su agresividad de “rufián de barrio” y sus maromas de populachero de tercera categoría. Se va con el mérito de no haber permitido que esa pregunta se la hicieran en serio, con lo que se economizó el costo de una respuesta imposible.
Venezuela no tiene un camino, ni un puerto, ni una fábrica, ni un colegio ni un hospital para mostrar como resultado de esa danza millonaria. En cambio, arruinó lo que tenía de industria y lo que producía de comida. Y se gastó hasta el último barril de petróleo, dejando la pesada carga de una deuda que tardará muchos años en pagar.
Nada de eso es enteramente atribuible a la improvisación y a la ineptitud de un régimen comandado por un sujeto clamorosamente incompetente. Descontado ese fardo, surge patente que a Venezuela se la robaron y las víboras sobrevivientes no quieren enfrentarse a la gran cuestión que alguien, algún día, les propondrá a nombre de ese adolorido país: ¿dónde están mis reales?
Los aspirantes a mandar saben todo lo que tienen que ocultar. Y saben que no podrán hacerlo si el poder se les escapa. Un poder judicial digno, una opinión independiente, una Fiscalía decorosa y todo volará en átomos. Lo que no es permisible ni aceptable. Las víboras se lanzarán implacables contra cualquiera que pretenda penetrar en su nido de maldades. La cuestión es de supervivencia, que genera solidaridades feroces, y odios y recelos incontenibles. Chávez era el mago que lo tapaba todo. Muerto Chávez, como está muerto, cada uno se preocupa por lo suyo y lo defenderá a dentelladas.
Los hermanos Castro serán los primeros. Esa cifra que fluctúa entre cinco y diez mil millones de dólares por año, regalo del locato de Caracas, explica que Cuba no haya tenido que rendirse. Y queda lo que Chávez regaló a Nicaragua y comprometió en Bolivia, en Ecuador y en Argentina. Y lo que se alzó la boliburguesía, esa mezcla de militares corruptos y civiles arribistas que mandan y roban en Venezuela.
Faltaría el balance del narcotráfico para medio completar las cuentas. Esas que nadie se atreve a pedir y que todos temen que un pueblo enfurecido llegue a demandar. No se puede robar tanto, tan impunemente. A Chávez le llegó su hora. Sus cómplices temen que la suya también. Y eso explica la opereta y la furia de las víboras.
Se avecina un período tenso, en el que, una vez más, como hace dos siglos, se decidirá en tierra venezolana el futuro de la libertad en toda la América Latina.

martes, 12 de marzo de 2013

muy oportuno el artículo de Walter Zuleta sobre "la coca no es cocaína..." ya que todavía Evo no regresa de su nuevo periplo por Europa propagandeando a la coca, los medios europeos no le dieron ningún relieve a la aburrida declaración de Evo en Viena, medular texto del jurista potosino, que recogemos en su integridad...


LA COCA NO ES COCAINA… SINO TODO LO CONTRARIO

Dejando a  un lado vergüenza ajena, pienso, como muchos, que la proposición en el discurso del Sr. Presidente Evo Morales Ayma ,  en Viena el pasado día 12,
-manifestaciones públicas previas aparte-,  debería haber sido abordada con la seriedad y  equilibrio que corresponde a una auténtica Política de Estado, que por su trascendencia precisaba definirse tiempo atrás con ponderación y verdadero rigor científico y la intervención del mayor número posible de ciudadanos e instituciones y no sólo por los comprometidos con la producción y comercialización de coca y los adictos  a  su consumo.

Creo asimismo que lejos de la crítica simple, hoy atañe una reflexión meditada acerca de aspectos nacionales que permitieron la llegada  del gobierno cocalero cuyos permanentes desaciertos y dislates –como el que nos preocupa- seguimos lamentando.

Desde la fundación de la República, generación tras generación, en algunos períodos más que en otros, los bolivianos hemos soslayado casi permanentemente el estudio idóneo y tratamiento adecuado de los temas  significativos para la supervivencia de la Nación, dejando que estos tomen giros imprevistos, marcados más por el rédito de grupos económicos o por tendencias políticas que en cualquiera de los casos, nunca fueron compatibles con el interés nacional.

Uno de estos importantes asuntos eludidos de nuestra atención y reflexión resultó el cultivo y uso, legal o ilícito, de la coca (Eritroxylon Coca) que desde 1825 venimos consintiendo, en unos gobiernos más que en otros, sin tomar en cuenta sus pavorosas consecuencias en los renglones fisiológico humano, social y cultural, ya que en el económico parece haber satisfecho la expectativa de los implicados. Y de esta manera, durante la República y aún más en el “Estado Plurinacional”, los bolivianos nos hemos adscrito con entusiasmo gregario a las fantasías convertidas en las frases solemnes “hoja milenaria”, “hoja divina” o “la coca no es cocaína”. Falsas verdades que acogimos sin tener certidumbre sobre la época que empezó el consumo cocalero, que pudo datarse en el tiempo de fundación del Imperio Incaico o en el precedente Kollao, ni la definición respecto a la divinidad religiosa a la que podría asignarse el título o la evidencia de un estudio científico que avale la afirmación.

En ningún momento asumimos el desafío de investigar seriamente, si acaso la causa para la derrota de un imperio de 14.000.000 de habitantes frente a 130 aventureros españoles haya sido consecuencia de estados de degradación física o insanía  resultantes de la ingestión de hojas de coca por las élites del incario o por la mayoría de la población, pues no podemos precisar con propiedad si en la primera etapa del Incario fue de empleo exclusivo de la  aristocracia dominante en ceremonias religiosas y oficiales o si, -como es probable-, su utilización se hubiera extendido en los últimos períodos a las clases dominadas. No lo sabemos con exactitud, pues sólo contamos con referencias de verdades a medias de los cronistas de la Colonia, cuya información les vino de terceros y en tiempo posterior. No podemos tampoco confiar en la “comunicación de boca a oídos de padres a hijos” que desapareció hace siglos de la idiosincrasia altiplánica, probablemente anulada por daños fisiológicos como la falta de memoria, cerebración lenta, disminución de la agudeza de los sentidos y muchos otros estimulados por la adicción al cocaísmo.

Tampoco nos preocupó mucho que la coca fuera en la Colonia instrumento de sometimiento y utilización de nativos convertidos en mitayos, ni que los explotadores mineros españoles –pese a algunas medidas de protección de la Corona- obtuvieran incalculables beneficios con trabajadores de vida corta y fácil reemplazo que comían poco o nada y rendían más que nadie, gracias a los poderes estimulantes, analgésicos, antisialogogos y antipruríticos   de las moléculas que proporciona la “hoja sagrada”.
Nos acostumbramos a convivir con tantos obreros, mineros y campesinos adictos al “acullico”, mirando con desinterés los signos de dilatación de pupilas en ojos redondos enrojecidos (Midriasis) o pieles secas por disminución del sudor (Anhidrosis) como indicios de la supervivencia del hombre en medio telúrico adverso o características fisiológicas de la “raza de bronce” cuando en realidad constituían consecuencias irreversibles del consumo adictivo de la “hoja bendita”.

Tampoco pudimos advertir que estos males eran menores en comparación al daño mayor consistente en el bloqueo del mecanismo “estímulo respuesta” del cerebro humano, desencadenando la muerte de neuronas y la pérdida irreparable de la inteligencia.

Desde luego es cierto que intereses económicos ligados a la producción y comercialización de coca influyeron poderosamente en este estado de indeterminación nacional, mediante el proceder de algunos gobiernos de variopinta filiación política.

Así en 1948 el régimen oligárquico de la época, en abierta concomitancia con la Sociedad de Propietarios de Yungas generó una adulterada glorificación de la planta de coca con curiosos argumentos enunciados como “el vigor tradicional de la raza aymara no obstante su alimentación frugal  base de hojas de coca” o “la coca no constituye vicio” y otras lindezas elaboradas en un informe pseudo científico de un desconocido laboratorio norteamericano.
Con este informe ampliamente difundido, el Presidente Enrique Hertzog, -médico de profesión-, en actitud similar a la del Presidente Evo Morales, solicitó al Congreso de Estupefacientes de NN.UU. que la hoja de coca sea excluida de la lista de estupefacientes (opio, morfina, cocaína, dicetilmorfina, egonina, betel, cáñamo índico, etc.) en tiempo que en Bolivia existían 2.500.000 adictos al acullico.  Las NN.UU., en 1950, respondieron negativamente al requerimiento en base al “Informe de la Comisión de Estudio de las hojas de coca” elaborado en 175 páginas por un equipo de calificados científicos. Valioso documento que, como es obvio, nunca fue difundido entre la población boliviana que quedó ignorando absolutamente las implicaciones de la actividad cocalera.

La Social Democracia criolla en 1991-92, acaso bajo impulso de requerimientos electoralistas, tuvo también su parte extendiendo internacionalmente el elogio de la hoja de coca con la difusión  creída por muchos “coca no es cocaína”, que el Presidente Jaime Paz Zamora impulsó desoyendo la opinión autorizada de personalidades que en nivel intelectual eran opuestas  a esta anfibología.  Corresponden al año 1992, por ejemplo, las notables publicaciones del Ing. Mario Figueroa Buitrago, destacado profesional potosino, que me ha recreado releer recientemente, quien usando argumentación médica, química, histórica y sociológica, impugnó la posición gubernamental mostrando que el proceso industrial de elaboración de clorhidrato de cocaína es similar al proceso químico desarrollado en el cuerpo humano, mediante el acullico o cocaísmo. En una casi imposible síntesis de las enseñanzas de Mario Figueroa, puede señalarse que ambos procesos –el industrial y el humano- se surten de hoja de coca secada y triturada, porque ésta es la parte de la planta donde se concentra el alcaloide.

En el procedimiento industrial,  seguidamente se alcanza la maceración de las hojas trituradas en agua pura con el aditamento de un alcalí suave como el carbonato de sodio. Esta fase resulta muy importante porque el alcaloide combinado con carbonato de socio pasa a un estado de solución que permite su filtrado posterior, desechándose el bagazo o pulpa probablemente con contenidos vitamínicos y proteicos.

En el procesamiento humano el masticador o “pijcheador” efectúa igual operación, desmenuza con los dientes y movimientos musculares las hojas de coca y consigue su maceración con la saliva y el añadido de pequeños trozos de “llijta” que proporciona el carbonato de sodio necesario, filtrando luego la solución amarillo-verdosa en su camino al estómago y desprendiéndose del bagazo o “jachu” no siempre de manera circunspecta.

La química industrial recurrió en la etapa final a diversos solventes orgánicos y reactivos para que el producto pueda ser absorbido por el cuerpo humano llegando a acudir al ácido sulfúrico para obtener sulfato de cocaína que resultó altamente  tóxico y peligroso, por lo que el reactivo fue sustituido posteriormente por el ácido clorhídrico obteniendo al final, tras purificaciones y secado sucesivos, un polvo fino de  cristales de clorhidrato de cocaína, que es el producto acabado para dañar en forma irreparable el cerebro de los drogadictos.

En el procesamiento humano, el líquido verdoso saturado de alcaloide, una vez en el estómago combina con el jugo gástrico que, como es sabido, suministra ácido clorhídrico en solución acuosa junto a enzimas, jugos pancreáticos y hepáticos. El líquido alcalino procedente de la boca, convertido en ácido, permite la unión de la parte de cocaína con el ácido del estómago formando igualmente clorhidrato de cocaína. En este estado pasa al intestino delgado donde las vellosidades intestinales y demás mecanismos fisiológicos lo absorben incorporándolo al torrente sanguíneo con destino final, la destrucción del cerebro, aunque en un plazo más extenso.

Como se ve existe similitud entre la fabricación “industrial” y la elaboración humana a través del cocaísmo (acullico) en cuanto a la obtención del producto terminado que es, en ambos casos, el clorhidrato de cocaína que, no está demás repetirlo, es el narcótico que aparte de alterar el mecanismo sináptico, destruye o bloquea diversos órganos humanos y sobre todo mata neuronas cerebrales, afectando gravemente la mente y dejando  muchos individuos en estado vegetativo.

Tal vez la diferencia única entre los dos procesos radique sólo en los volúmenes de producción, correspondiendo al “industrial” la obtención de miles de toneladas de estupefaciente con efectos tóxicos irremediables e incalculables en ámbito y cantidad, mientras que en el “humano” el volumen es comparativamente menor, por lo que sus consecuencias, aunque iguales se manifiestan a un plazo mayor.

De lo dicho se puede colegir que en el país, la cocainomanía es la adicción de aquellos que pueden pagar  el producto industrial, en tanto el cocaísmo (acullico) lo es de quienes4 como mineros y campesinos,  no tienen mayores recursos económicos.

En el presente siglo un GRUPO DE PRESION (La Federación de Cocaleros del Chapare) asumió de modo inédito y directo el gobierno del país e implantó, tanto en la producción como en la exaltación de la planta de coca un verdadero auge. A tal punto llegó el esplendor de la “Eritroxylon coca” en este último período, que el Gobierno, entre las relevantes medidas de protección que ejecuta, viene planificando la ingestión de la “hoja sagrada” por nuestros niños y jóvenes en el “desayuno escolar” dadas sus “potencialidades vitamínicas y proteicas”, probablemente ignorando su componente alcaloideo.

Y así estamos los bolivianos en este siglo. Por un lado una actitud permisiva e indiferente frente al envenenamiento cada vez masivo de la población, lo que implica además nuestro desprestigio internacional, y por otro, la actividad  interesada del  gobierno cocalero plenamente convencido más que de las “bondades alimenticias”   de los beneficios económicos de la planta de coca y por tanto inmerso en incrementar las áreas de cultivo y su comercialización. El gobierno de Evo Morales que por haberse declarado en el ámbito internacional impulsor del acullico y no del proceso industrial en la elaboración de clorhidrato de cocaína, se encuentra en dificultad para justificar el mastodóntico crecimiento del cultivo de la planta de coca, que este año superó las 32.000 Has. cuando es de conocimiento general que el cocaísmo (masticado) también denominado “uso tradicional” regularmente fue atendido, -aún en periodos de mayor requerimiento- con el cultivo de 8.000 Has.


Queda por aclarar -al margen- la evidente dicotomía entre estas dos corrientes políticas. Los revolucionarios de 1952 impugnaron el “masticado de coca” por considerar que constituía un instrumento de explotación de obreros, mineros y campesinos, en tanto que los revolucionarios socialistas del siglo XXI  (MAS) lo propugnan y elogian e incrementan la producción y comercialización de la hoja de coca, suponiendo beneficios  para las mismas clases sociales. ¿Cómo debe resolverse este dualismo?


No obstante este estado de cosas, es probable que si el gobierno decidiera hacer consulta popular acerca de su política y proyección cocalera –aún sin utilizar sus métodos y mecanismos electorales poco ortodoxos- obtendría todavía un grande apoyo.



Pero ¿hasta qué punto es ético instaurar política nacional basada en la adicción masiva de pobladores?. ¿No es de obligación de todo gobierno serio y responsable sostener el bienestar y cuidar la salud de la población así ésta  manifieste inclinación y voluntad contrarias?  ¿No es acaso un deber evitar hábitos malsanos entre los habitantes?



Y estas reflexiones salen a cuento en razón de que la prensa internacional ha trascendido la presencia del mismísimo Presidente Evo Morales en la reunión de la Comisión de Estupefacientes de la ONU, realizada en Viena el 12 de marzo pasado, para “defender las masticación de la hoja  de coca” frente a la prohibición establecida en la Convención Única sobre Estupefacientes de 1961, cual si la tarea de continuar intoxicando y destruyendo neuronas cerebrales en la población boliviana constituyera un objetivo de alta prioridad dentro de los emprendimientos del Estado Plurinacional.

Walter H. Zuleta Roncal
Barcelona, marzo del 2012

viernes, 8 de marzo de 2013

gracias a Luis René Baptista tenemos acceso al art. de García Márquez sobre "los embalsamados", sabroso y que aparece cuando Caracas ordena "embalsamar a Chávez para siempre". al pie del texto ponemos "Corolario sobre Evita" del editor


Como uno de los chismes periódicos que divulgan las agencias de Prensa, ha surgido ahora la versión de que el cuerpo de Lenin que se exhibe en la plaza Roja de Moscú es, en realidad, una estatua de cera. Se dice que un sobrino de Stalin llamado Budu Svakadze reveló el secreto en ufi libro que el KGB no pernlitió publicar en 1952, pero que una copia del manuscrito logró llegar a Israel por correos clandestinos, y desde allí ha sido difundida al mundo por el Jerusalem Post. Todo esto es tan difícil de comprobar, que tal vez el método más útil sea tomarse el trabajo de viajar a Moscú, hacer la cola de tres horas bajo las nieves de enero y entrar en el glacial y denso edificio de mármoles incandescentes para tratar de averiguar con ojos propios qué puede haber de cierto en este folletín trasnochado.Yo lo hice en las dos únicas ocasiones en que he estado en la Unión Soviética -en 1957 y en 1979-, y en ambas tuve la impresión de que el cuerpo de Lenin estaba hecho de su materia natural, aunque es fácil entender que un visitante distraído, o demasiado incrédulo, se sienta inclinado a pensar que es una estatua de cera. La primera vez, el cuerpo de Lenin yacía en su urna de cristal, a la derecha del cuerpo de Stalin, que todavía entonces se consideraba digno de aquella gloria de formaldehído. Lenin había muerto 33 años antes, y Stalin, apenas cuatro, y la diferencia se notaba. Este último parecía irradiar un aura de vida, y su bigote histórico de tigre montuno apenas si ocultaba una sonrisa indescifrable. Lo que más me llamó la atención -como ya lo dije en los reportajes que publiqué en aquella ocasión- fueron sus manos delgadas y sensibles, que parecían de mujer. De ningún modo se parecía al personaje sin corazón que Nikita Jruschov había denunciado con una diatriba implacable en el vigésimo congreso de su partido. Poco después, el cuerpo sería sacado de su templo glorioso y mandado a dormir un sueño sin testigos, y tal vez más justo, entre los muertos numerosos de los patios del Kremlin. Muy cerca de la tumba de Jdhn Reed, el único norteamericano que alimenta las rosas de aquel jardín quimérico.
El cuerpo de Lenin era menos impresionante, porque estaba menos conservado. En efecto, 33 años son muchos, aun para los muertos, y también en ellos se notan, a través del tiempo, los artificios del embalsamamiento. Al lado de la cabeza de Stalin, enorme y maciza, la de Lenin parecía tan frágil como si fuera de vidrio, y su semblante oriental parecía llegarnos de muy lejos. Tal vez buena parte de esa degradación había sido heredada de sus dos últimos años de vida, que para Lenin habían sido de sufrimientos. En 1922 había sido operado para sacarle una bala que le quedó en el cuello del atentado de agosto de 1918, y el brazo izquierdo le quedó sin vida. El año siguiente sufrió varias recaídas, perdió el habla, se redujo a la nada su fabulosa capacidad de trabajo, y el 21 de enero de 1922 murió devastado por la arterioesclerosis cerebral. Su cerebro, extraído para embalsamar el cuerpo, tenía la consistencia árida de una piedra. La inutilidad del brazo izquierdo se notaba aun después de embalsamado, y la erosión general del cadáver, que ya era evidente la primera vez que yo lo vi, lo era mucho más la segunda, cuando ya habían transcurrido 55 años de la muerte. Pero en ningún caso me pareció una estatua de cera, entre otras cosas, porque la cera no tiene la buena virtud de envejecer.
En realidad, lo que mas me estremeció en las dos ocasiones en que vi la momia de Lenin fue la impresión ineludible de que el cuerpo no se conservaba completo bajo las sábanas de la urna, sino que lo habían cortado por la cintura para facilitar la conservación.
Hasta el pecho, en efecto, el relieve del cuerpo era convincente, pero luego se confundía con la superficie del mesón donde estaba acostado, y se dejaba la puerta abierta a cualcluier aventura de la imaginación. No era fácil soportar la idea de que la muchedumbre que desfilaba por el mausoleo le estaba rindiendo tributo a un héroe Partido por la mitad, cuya parte inferior se había podrido y convertido en polvo en algún basurero distinto.
En todo caso, estas suposiciones son posibles por la mala costumbre de conservar cadáveres para ser adorados por la muchedumbre. Nada se parece menos a la imagen que se tiene de un hombre o una mujer memorables que sus desperdicios mortales arreglados como para una fiesta funeraria. Los motivos de los egipcios eran perdonables, porque creían que mientras se conservara el cuerpo se conservaría también el espíritu, y en ningún caso embalsamaban a sus faraones para la exhibición pública. Los católicos, al revés, piensan que la conservación casual del cuerpo es un indicio de santidad, y lo exponen en sus templos para deleite de sus fieles. Pero es difícil encontrar una justificación doctrinaria para la costumbre creciente de los regímenes comunistas, que parecen confundir el culto de los héroes con el culto de sus momias. Es el caso en Bulgaria, donde se conserva el cuerpo de Dimitrov, y el caso de China, donde se conserva el cuerpo de Mao, y el caso de Vietnam, donde se conserva el cuerpo de Ho Chi Min. No se necesita ser un visionario para suponer que Kim II Sum, el presidente de Corea del Norte, que desconoce por completo el dulce encanto de la modestia, debe estar ya ansioso por someter su cuerpo glorioso a los buenos oficios de sus embalsamadores.
Por fortuna, Cuba sentó un precedente ejemplar para este lado del mundo con las manos del Che Guevara,, que fueron cortadas por la CIA para una identificación a fondo por las huellas digitales. Un antiguo funcionario del Gobierno boliviano que desertó de su cargo las llevó después a La Habana, y no faltó quien sugiriera la idea de conservarlas para el culto público. Fidel Castro, que tiene la buena costumbre de llevar estos problemas hasta la última instancia, lo consultó con las muchedumbres al final de un discurso en un acto de masas. La respuesta, que era la que Fidel Castro esperaba, fue unánime y rotunida: nones.
Hay en América Latina otros antecedentes que no son tan consoladores. El general Antonio López de Santa Ana, que gobernó a México varias veces desde 1833, perdió la pierna derecha en la guerra contra los invasores franceses y la hizo enterrar en la catedral, bajo palio de obispo y con todos los honores militares y religiosos, en unos funerales babilónicos presididos por él mismo. Más tarde, el general Alvaro Obregón perdió el brazo izquierdo por una bala de cañón que le disparó Pancho Villa en la batalla de Celaya, y su mano se conserva todavía en la ciudad de México, achicharrada por el formol, en un monumento público, que por razones inescrutables se ha convertido en un sitio de peregrinación de los jóvenes enamorados. El caso más extraño de nuestro tiempo es el del cadáver de Evita Perón, que desapareció de Buenos Aires después de embalsamado y repareció muchos años después en Italia, bajo la responsabilidad del Vaticano. El hombre que la embalsamó era un catalán grandilocuente que montó guardia en la antesala de la enferma durante las largas semanas de su agonía, pues debía proceder al embalsamamiento en el instante mismo de la muerte para una conservación más convincente y duradera. Mientras esperaba, les hacía ver a los visitantes ilustres el álbum de fotos de sus trabajos más notables. Y entre ellos, su obra maestra: un niño de Montevideo que había muerto a los siete años, y cuyos padres lo hicieron embalsamar sentado en una sillita y vestido de marinero. Todos los años, durante muchos, sus hermanos le celebraron el cumpleaños con los que fueron sus amigos, hasta que todos crecieron, y se casaron y tuvieron otros hijos para embalsamar, y el pobre niño embalsamado, en su sillita de madera y con su vestido de marinero, quedó a merced de las polillas y el olvido en un ropero del dormitorio.
Copyright 1982 Gabriel García Márquez-ACI.
Corolario del cuerpo embalsamado de Evita. Se han escrito lacerantes historias que uno quisiera borrarlas de la memoria, especialmente una de un furibundo antiperonista, policía de profesión, recibió todos los poderes de los militares para disponer del cadáver, se cuenta que junto a su despacho policial, con el mayor sigilo dispuso de una recámara en que yacía "evita momificada" con la que practicaba la necrofilia más aberrante hasta que conocida su perversidad fue destituído, enloqueció el hombre y el régimen tapó el pecado, que sin embargo alcanzó la calle y aumentó el escándalo entre los peronistas y algunos militares que se deshicieron de la momia...hasta que años más tarde fue recuperada y entregada a su familia con mediación de la Iglesia que le dió cristiana sepultura en un mausuleo anónimo y secreto. M. Aira.

martes, 5 de marzo de 2013

cambio de Gobierno iletrado, arbitrario y dilapidador de la riqueza. Gobierno nacido del grupo encabezado por E.M., reclama desde Barcelona Walter Zuleta en medular texto que transcribimos.


REELECCION PRESIDENCIAL Y CONSTITUCION

Siguiendo el guión tramado por el Socialismo del Siglo XXI para Venezuela, Ecuador y  Bolivia, el Sr. Presidente Evo Morales Ayma  ha decidido su participación como candidato a la segunda reelección en la Presidencia del Estado Plurinacional en las elecciones del 2014, lo que –como podía esperarse- ha provocado un grande revuelo oral derivado en ruidosa polémica sobre la ilegalidad de tal propósito al tenor del Art. 168 de la C.P.E. , dejando claras posiciones antagónicas entre Gobierno y Oposición,  acerca de la constitucionalidad o no de la actitud presidencial, que probablemente se resolverá mediante la consulta al Tribunal Constitucional Plurinacional.
Lo que la opinión pública no ha logrado aún  discernir es que tan altisonante discusión es para el Gobierno  sólo un método dirigido a “marear la perdiz” sobre el fondo del asunto, en tanto que para los opositores significa cohonestar la vigencia de la C.P.E. del 7 de febrero del 2009 no obstante que su redacción, aprobación y promulgación –aún mediando un discutible referéndum- constituyen  hechos dudables e inciertos, no analizados con profundidad por la ciudadanía  y  que para los gobernantes resulta  valioso instrumento para implantar legalmente una dictadura sui generis.
Se puede prever el resultado de la  insustancial controversia.  Al final el Gobierno Cuadrilátero se saldrá con la suya y don Evo Morales Ayma será candidato el 2014 porque los Poderes Legislativo, Judicial y Electoral no son independientes ni iguales entre sí sino subordinados del Ejecutivo y el Tribunal Constitucional Plurinacional posee la sólida argumentación legal asentada en el ejemplo de las recientes elecciones en Venezuela  y Ecuador.
Por ello pienso que esta inútil “discusión entre  sordos” debía sustituirse por una acción concertada patrióticamente por Partidos Políticos de auténtica formación, con la participación de organizaciones sociales,  culturales y laborales y el importante conglomerado de ciudadanos discrepantes del régimen para, de manera unificada, llevar a cabo el proceso de cambio democrático del gobierno iletrado, arbitrario y dilapidador.
La unificación podría tener como leitmotiv inicial el estudio y debate coordinado sobre juridicidad, alcances y validez de la C.P.E. masista del 2009, cuyo origen espurio no correspondió a la necesidad ni a la voluntad del pueblo boliviano sino exclusivamente a la actitud del grupo político encabezado por Evo Morales Ayma, que transcribió en su redacción los propósitos de su vocación absolutista y aplicó en su aprobación burdas maniobras politiqueras con apariencia democrática.
No obstante que muchos políticos y ciudadanos, incluyendo a profesionales del Derecho, han omitido referirse al tema, para nadie es un misterio que la C.P.E. de Evo Morales Ayma no mereció de parte de los entendidos ni de la gente responsable el tratamiento  de  “marco jurídico que encuadra al fenómeno político” sino apenas el de un contradictorio batiburrillo instrumento de una vocación totalitaria que difícilmente podría constituirse en   guía de la auténtica Nación Boliviana porque aparte de su ampulosidad, confusión idiomática y redacción enrevesada, técnicamente tiene errores, distorsiones y falsedades en los ámbitos jurídico, histórico y político incursos en la mayoría de sus partes, títulos, capítulos y artículos, independientemente de su correspondencia con lo sustantivo o adjetivo de su contenido.  Un limitado espacio como el de esta nota dificulta el listado y enunciación  apropiados de tantos desaciertos, intentaré por tanto sintetizar las observaciones más relevantes de manera sucesiva en oportunidades posteriores, aunque por las mismas limitaciones de tiempo y espacio, estas queden restringidas al rápido análisis de los temas referentes a:  las formas de Estado y de Gobierno,  la creación del Nuevo Poder,  las atribuciones y fines de los cuatro Poderes,  las características de un Ejecutivo tetrágono,  la sustitución de Partidos Políticos por Grupos de Presión,  la implantación de nuevas instituciones  y  la desfiguración de los elementos constitutivos de la Democracia.
En 183 años de consecuencia constitucionalista se pudo mantener el espíritu, el carácter y las instituciones de la Constitución Política del Estado originaria e inaugural de la República de Bolivia de 1.826, producto de la voluntad libertaria y democrática de los bolivianos. Esta Ley de Leyes  tuvo en el mismo lapso 17 reformas parciales que la modificaron  y actualizaron de acuerdo a las necesidades de cada época, mas en todas se cuidó de preservar la estructura original y su misma esencia jurídica, además de las formas  y lenguaje que le asignaron el respeto de  todos los países  y  del  pleno de la población.
El año 2009 Evo Morales Ayma  y  el  MAS  lograron aprobar y promulgar  una Constitución DERIVADA, que sustituyó a la Carta Magna ORIGINARIA con sus reformas incluidas, sin aportar absolutamente nada que pueda enorgullecer al pueblo boliviano.
¿Convendría entonces  hoy  la discusión y una acción al respecto?  ¿Y  por qué no  un retorno a la C.P.E. vigente en el año 2.000?

Walter H. Zuleta Roncal
Barcelona, marzo del 2013

domingo, 3 de marzo de 2013

construye su texto basado en la descripción de los mentirosos, de los políticos que usan la mentira compulsiva sin rubor alguno, maquillan la realidad, creen en sus propias mentiras. el autor previene y aconseja desoir a tales personajes.


JOSÉ PASTÉN BURGOA

También podemos denominarlos mitómanos, que son personas que de tanto mentir tienen confusión de los planos real y ficticio. Y es que los mitómanos mienten para construir una mejor imagen de sí mismos frente a la sociedad, sus amigos o para conseguir lo que desean sin importar cuál sea el objetivo.  Esta breve introducción nos sirve para saltar del trampolín y caer en aguas políticas. El amable lector dirá si dichas aguas son cristalinas o turbias y tóxicas al extremo.
Tenemos mentirosos por doquier. Unos criollos “marqueteadores” (los que hacen marketing) que se desgañitan con explicaciones ambiguas pretendiendo vender el sol por la noche. Otros que defienden lo indefendible, justifican lo injustificable “ninguneando” (quiere decir subestimando o menospreciando) a la población que ya no cree en la cigüeña porque ésta, está en extinción y los bebes son traídos al mundo incluso “sin querer”.
Aquí concurren moros y cristianos, Gobierno y oposición, una pelea entre mastines y corderos.  Ambos con argumentos cuestionados producto de sus “15 minutos de fama” o de la amargura de ser oposición pisoteada y aplastada.  Posiblemente con la única finalidad de justificar su “dieta parlamentaria”, las expresiones van y vienen, poco creíbles, mal hilvanadas bajo la psicosis permanente de que alguien trata de desestabilizar al Gobierno o eliminar a la oposición.
El mitómano o mentiroso compulsivo recurre a esta conducta continuamente sin pensar en las consecuencias, con tal de maquillar la realidad que considera inaceptable. Sabe que miente, pero por repetición, eventualmente termina creyendo sus propias mentiras y es entonces cuando la línea entre la realidad y la fantasía se torna borrosa.
Estos personajes viven en un mundo irreal y utilizan la mentira para conseguir lo que quieren, mienten para construir una mejor imagen de sí mismos y de sus correligionarios  frente a la sociedad y la mentira se convierte en algo cotidiano que no puede evitar.
El político mentiroso compulsivo es una persona convincente, manipuladora y su discurso suele ser verosímil, tiene talento histriónico y sabe actuar, no acepta fácilmente su problema, algunos tartamudean, cambian de tema constantemente y dicen diferentes versiones del mismo tema en diferentes ocasiones y a diferentes personas, pero siguen… siguen… siguen mintiendo.
En su discurso se mezclan indistintamente retazos de verdad con fantasías, aunque son más o menos creíbles: suelen mentir sobre su vida, su trabajo, su salud, historial médico, edad, hazañas de su juventud, grandes logros en el ámbito social, luchas reivindicatorias, renuncias, agresiones, torturas y un sinnúmero de cosas que en realidad no deberían ser maquilladas para ser contadas.
Cuando usted contemple por televisión o escuche por radio a un político de estas características analice si es un mitómano o mentiroso compulsivo y, ojo, cuidado que le esté vendiendo un barco a Venus con escala en Tangamandapio. Y si usted es político en ejercicio o en servicio pasivo por obligación, tenga un mínimo de autocrítica. ¡Deje de mentir!