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martes, 1 de julio de 2008

para qué serviría el "revocatorio" fijado para el 10 de agosto? hugo bilbao posesionado del tema nos ofrece el fruto de sus reflexiones en OPINION

EFECTOS QUE TENDRÍA EL REFERENDO REVOCATORIO
Puntualicemos algunos efectos que tendría dicho referendo en caso de llevarse a cabo:--- La revocación del mandato del Presidente de la República -elegido por la vía plenamente democrática- no cabe, es insostenible por la inexistencia del recall en el país, por lo que resulta un juego forzado de condición netamente política y que de concretarse, colocaría al Estado en un “vacío de poder”, dislocaría la regularidad del aparato administrativo e imposibilitaría el llamamiento a elecciones por el Presidente como curiosamente prevé esa arbitraria norma, ya que habría perdido competencia constitucional, resultando una aberración pretender que una autoridad despedida pueda continuar con las potestades de suprema autoridad nacional, particularmente para llamar a elecciones.--- El actual mandato del Presidente y Vicepresidente de la República, proviene de una elección general plenamente constitucional, en cambio su presunta ratificación por un referendo revocatorio inconstitucional, pondría en tela de juicio la legitimidad de ambos, toda vez que dicha consulta anulatoria de mandatos no se ajusta al ordenamiento fundamental vigente.--- La ley de convocatoria a este referendo no especifica cuáles son las graves razones de fondo para llevar adelante el mismo. El tema plantea la interrogante: ¿qué se ganaría en el caso de que ninguna autoridad fuese revocada en sus funciones?, el país sólo habrá gastado una millonada de dinero inútilmente, y siendo un acto lesivo a la economía nacional, acarrearía responsabilidades futuras para quienes lo prohijaron y ejecutaron.--- La situación de los prefectos es aún más compleja, por cuanto no se conocen las causales - verdaderamente razonables- por las que serían revocados. A este respecto la doctrina y la legislación comparada enseñan de manera clara y contundente que para el recall (previsto en las Constituciones), es necesario demostrar ante el electorado los motivos reales y jurídicos, por tratarse de un asunto de interés público. En el referendo revocatorio propuesto, el hecho de que sólo se pregunte “si la población está o no de acuerdo con la gestión de cada prefecto” es tan simplista como ambiguo y anodino, además de contener una visible carga política y como tal puede ser motivo ulterior de demanda ante Tribunal Constitucional.--- Históricamente, en Bolivia nunca hubo revocación de ese carácter porque esa figura cercena la voluntad popular, tiene efectos económicos imprevisibles, más aún en un momento inflacionario tan agudo como el que vivimos, paralizaría en seco la normalidad de la sociedad e induciría a nuevas y onerosas elecciones nacionales y regionales antes de tiempo, todo lo cual conlleva a un abuso de la sufrida población, además de un cúmulo de problemas colaterales al parecer no analizados debidamente por el Gobierno.--- Hay que señalar también que en la ley de convocatoria al referendo de marras no hay equidad jurídica para unos y otros, pero al margen de ello, el absurdo de realizarlo es aún más patente en cuanto a los prefectos, teniendo en cuenta que si son ratificados, lo serían apenas por un año ya que el período de todos ellos concluye precisamente el 2009. Nada más innecesario, absurdo y dispendioso.--- Pero lo más triste que nos puede pasar a los bolivianos es que en el actual momento tan difícil por el que pasa el sufrido pueblo en general, se hubiese preferido por esta mala salida del referendo revocatorio en lugar de trabajar patrióticamente por la superación de la crisis política, económica y social. El Gobierno debiera ser el primero en marcar la pacificación nacional, empero está orientando el ahondamiento de los conflictos ya que siendo aquel referendo producto de una mera coyuntura política es seguro que colocará al país en una anarquía mayor con consecuencias que nadie puede columbrar.--- En un régimen democrático el pueblo no debiera ser arrastrado por impulsos apasionados de los que gobiernan o de los opositores, cuyo rol moral primordial, por esencia, es la búsqueda de la paz, la tranquilidad, estabilidad, gobernabilidad y solución de la grave coyuntura económica que vivimos, lindante con el hambre, por la que atraviesa nuestro pueblo, todo ello para unir a la sociedad boliviana, hoy escindida, perfeccionar su democracia y procurar el bienestar de los bolivianos antes de efectuar ensayos deformadores de esa misma democracia que sólo nos muestra ante el mundo como un país con una formación cultural embrionaria, incapaz de una pacífica convivencia y la conducción del Estado por la vía de la paz, factores estos negativos que viene justificando ante la vecindad del mundo que nuestro estancamiento y desarrollo social cultural obedecen a nuestra incuria y desunión permanentes. Frente a ello corresponde a todos los actores en conflicto en esta grave etapa histórica de nuestro país meditar una y mil veces, con afán sinceramente autocrítico adonde estamos yendo, con el peligro de mayores confrontaciones entre bolivianos lo que sólo puede evitarse superando los odios ancestrales o discriminaciones de casta, el sectarismo y la mala interpretación que hacemos de lo que es y debiera ser Bolivia como país unido para cumplir aquella vieja utopía que todos cantamos: “Bolivia unida jamás será vencida”.Hugo Bilbao La Vieja A. es abogado y ex magistrado. (El texto se publicó en Opinión de Cochabamba y la foto es de la Galería de Prefectos de Cochabamba. Nota del Editor)

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