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martes, 13 de enero de 2009

Israel ya perdió la guerra asegura el experto en análisis de conflictos manuel Freytas en la parte IV de su documento. cualquier variante pierde SION

Informe especial IAR Noticias
Hay una percepción táctica compartida: Los costos superan a las ganancias. En diferentes posiciones de la masacre (uno el victimario y el otro la víctima), Israel y Hamás, coinciden en un mismo objetivo: Negociar antes que la catástrofe los supere. Mientras tanto, en total impunidad, convertida en una "noticia más" en la prensa internacional, continúa la mayor operación militar de exterminio de civiles de la historia. Israel sigue matando pero ya se enfrenta a su peor enemigo: El tiempo.
Israel, en sus tres fases de la operación "Plomo Sólido" lanzada el 27 de diciembre (los bombardeos, la invasión terrestre, y el actual "cerco" a Gaza) ya asesinó a más de 980 palestinos, hirió o mutiló a más de 4400, mató a 280 niños, destruyó en un 70% la infraestructura administrativa de Gaza, provocó una catástrofe humanitaria de magnitudes inéditas, y no consiguió su objetivo de máxima: Destruir los arsenales y la capacidad operativa de los cohetes palestinos que siguen impactando en las ciudades israelíes.
En otras palabras, tras 18 días de masacre militar, y con la total complicidad y la inacción de los gobiernos y de las potencias que controlan la ONU, el Estado judío no pudo conseguir lo que se propuso: Terminar con los cohetes palestinos, presionar e imponer una tregua del "vencido" a Hamás, y conseguir un repliegue "victorioso" de sus tropas en Gaza.
Israel apostó su estrategia al exterminio militar, y utilizó simultáneamente el exterminio aéreo, el exterminio terrestre, y el exterminio económico, como armas de guerra para presionar e imponer una negociación en términos de rendición incondicional a Hamás.
Hoy la estrategia de exterminio israelí se encuentra con un enemigo inexorable: El tiempo.
Al que ahora también se agrega una zona de combate desfavorable.
Israel se encuentra en la periferia de la ciudad de Gaza y sus tropas y tanques ya pelean una batalla peligrosa y de alto riesgo en barrios y callejuelas infectadas de "ataques sorpresa", de francotiradores y de trampas explosivas que les producen cada vez más bajas a los soldados judíos, ocultadas celosamente por el mando militar israelí.
En esa zona de combate, se reduce la capacidad de fuego de los tanques y blindados y el factor humano (el miedo a la muerte) comienza a gravitar sobre la psicología de los soldados judíos.
Simultáneamente, Israel mantiene su estrategia de "terror militar" con bombardeos combinados por aire y por tierra, contra objetivos enclavados en zonas residenciales densamente pobladas, que aumentó en grados notables la matanza de civiles, mujeres y niños en las últimas horas.
La matanza ya es masiva, impune, a cara descubierta y sin que las potencias y los gobiernos del mundo levanten un solo dedo para detenerla, y mientras la tragedia humana de Gaza ya casi ni siquiera ocupa las portadas principales de las grandes cadenas y medios internacionales.
Simultáneamente, y agregada al costo de la masacre militar, la catástrofe humanitaria producida por el bloqueo económico, completa el cuadro de rechazo y aislamiento internacional de Israel.
A las marchas y protestas progresivas en su contra que se multiplican por los cinco continentes, ya se vislumbra un movimiento global orientado a denunciar en todos los foros y espacios públicos el genocidio israelí en Gaza apoyado por las comunidades judías del mundo.
Hasta el propio Mamhoud Abbas, un aliado incondicional del eje EEUU-Israel acusó este martes al Estado judío de Tratar de "aniquilar" a la población de Gaza.
Claramente la estrategia israelí está aprisionada en su falta de resultados concretos que lo lleva a extender en el tiempo la masacre militar.
Desde el lunes los medios israelíes destacan una línea creciente de división en la cúpula del poder judío entre los que proponen avanzar en la línea de exterminio militar, y los que proponen la negociación de una tregua ventajosa con Hamás aprovechando su debilidad política y militar.
En el escenario táctico, y con las agujas del reloj en contra, Israel se encuentra en un círculo vicioso de matar y seguir matando, sin ninguna perspectiva de conseguir su objetivo de máxima (terminar con los cohetes) en el corto plazo.
Paradojalmente, y como ya lo anticipamos en otro informe, el principal enemigo de Israel ya no es Hamás, sino el tiempo que corre en su contra.
Y precisamente de ese factor, el tiempo, se nutre la estrategia operativa de Hamás que no basa el fuerte de su táctica de combate en lo militar, sino en el desgaste politico y psicológico de Israel.
Los estrategas militares israelíes señalan que Hamás elude el combate, y solo ejecuta operaciones aisladas y temporales contra sus tropas, mientras sus comandos permanecen en acecho permanente protegidos y escondidos en los recovecos y callejuelas de la ciudad de Gaza.
Los analistas árabes responden que ese no es un acto de cobardía sino una táctica de batalla orientada a explotar los flancos débiles de Israel, cuyo fracaso se acentúa con el correr de las horas.
Como en Faluya los marines yanquis, los comandos israelíes comienzan en Gaza transitar una etapa donde la "guerra de nervios" impuesta por Hamás supera en intensidad a la acción de los combates callejeros.
Pero la estrategia de Hamás se encuentra con un límite: El tiempo lo mata a Israel, pero Israel mata sin interrupción a sus combatientes y aniquila con misiles y bombas de racimo a la población civil y la infraestructura de Gaza.
El lunes -señalan analistas de uno y otro lado- la situación ingresó en un statu quo que se acentúa este martes: La operación militar "Plomo Fundido" ingresó a un callejón sin salida: Si Israel sigue matando pierde, y si deja de matar también pierde.
En consecuencia, y como señala la prensa israelí este martes, mientras las tropas y armas judías siguen masacrando civiles se extienden las líneas de negociación (con distintos mediadores, entre ellos Egipto) para sentar al estado mayor de Hamás en una mesa de negociación que posibilite una tregua en términos ventajosos para Israel.
Pero Hamás no se "chupa el dedo": Si bien sus dirigentes saben que también juegan con el tiempo en contra y con el peligro de ser "borrados del mapa" por los misiles israelíes, todo indica que están dispuestos a explotar al máximo los flancos débiles de Israel en una negociación de cese el fuego.
Este martes trascendió en la prensa árabe y judía una versión de que Israel está dispuesto a ceder a una una de las exigencias de máxima de Hamás para una tregua inmediata: El levantamiento del bloqueo y la apertura de fronteras.
Según Haaretz, hay un convencimiento acentuado en el poder israelí de que el costo político de la catástrofe humanitaria supera incluso, al de la masacre militar en el plano internacional.
El representante especial de la Unión Europea para el Medio Oriente, Tony Blair, aseguró el lunes que un cese de las hostilidades era solo "cuestión de días" y hasta el primer ministro israelí, Ehud Olmert, señaló que un cese del fuego no estaba tan lejano.
Además de la saturación del costo político de la masacre, hay señales concretas de que el gobierno de Israel está preparando a la opinión pública israelí para la aceptación de una tregua sobre la base de los "daños infligidos a Hamás", como ya destacan Olmert y su gabinete.
La prensa israelí está hablando por estas horas del "duro golpe" propinado a Hamás con la operación terrestre, y los servicios judíos filtran versiones sobre el desmantelamiento de la estructura de lanzamiento de cohetes y de los túneles de contrabando de armas que dejaría a Hamas y la resistencia palestina convertidos en "leones herbívoros".
Pero en los hechos, y según lo que también filtran algunos medios israelíes, Israel no apuesta un desenlace militar sino a una tregua negociada con Hamás que le asegure por un tiempo que los cohetes no caerán sobre territorio judío.
Hay dos razones de peso que apuran el reloj de una tregua con Hamás: Las elecciones de Israel en febrero y la asunción de Barack Obama a la presidencia de EEUU el 20 de Enero.
El lobby judío que sostiene a Obama presiona por una tregua que salve a Obama de asumir con la braza ardiendo de Gaza en pleno desenlace de la crisis económica en EEUU.
Para los expertos, y contrariamente a lo que se cree, la operación "Plomo Sólido" nunca tuvo como objetivo central la destrucción total de Hamás y el derrocamiento de su gobierno que implicaría para Israel tres pasos que no no está dispuesto a dar: A) Ocupar territorialmente Gaza, B) hacerse cargo de su administración y C) contener el estallido social con caos y luchas intestinas que generaría la desaparición de Hamás de la escena.
Las tres fases de la masacre militar solo fueron utilizadas por Israel como herramienta de presión bélica para someter a Hamás y obligarlo a cumplimentar los dos objetivos estratégicos centrales de la operación "Plomo Sólido": La firma de una tregua y de un acuerdo duradero que asegure el final de los ataques con cohetes a las ciudades israelíes.
En el Plan B (ya anticipado por IAR Noticias) hay una opción de máxima y una de mínima. En la de máxima, se contempla una tregua duradera y de largo plazo y un "plan de paz" que ya fue rechazada de antemano por el mando superior de Hamás.
En la de mínima, se contempla una tregua de corto plazo, con detención de los ataques de misiles palestinos a territorio israelí, que le posibilitaría al Estado judío maquillar un "repliegue victorioso" argumentando el "golpe demoledor " que le aplicó a a Hamás.
Formalmente, Hamás exige el levantamiento del bloqueo y un retiro incondicional de sus tropas y tanques de Gaza antes de negociar una tregua.
Pero se sabe, ya es vox populi en los medios árabes y palestinos, que la plana mayor de Hamás en Damasco y Gaza está evaluando una propuesta alternativa: Negociar su permanencia en Gaza mediante una tregua que incluya el levantamiento del bloqueo y un llamado a elecciones con la participación de Abbas y de Al Fatah.
Se trataría de un paso intermedio, donde Israel cubriría las apariencias de un repliegue "victorioso" con la reposición de Abbas (un socio incondicional) en el seno del poder de Gaza.
Y Hamás cubriría las apariencias de una "tregua victoriosa" con el repliegue de Israel y el levantamiento del bloqueo y la apertura de los pasos fronterizos.
Hay otras combinaciones en danza, según las versiones árabes y judías de este martes, pero todas apuntan a una tregua con la permanencia de Hamás y el retorno del "gobierno de unidad" en Gaza.
¿Un empate técnico?
Para nada: Israel ya perdió la guerra.
Por una razón precisa: Cualquiera de las variantes de "tregua" que Israel negocie con Hamás, posibilita a la organización islámica y al resto de los grupos palestinos tiempo para su recuperación política y militar.

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