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sábado, 20 de abril de 2019

jugábamos fútbol con pelota de trapo, en Potosí Bolivia. ambos periodistas. ambos emprendedores. siempre amigos desde más de 70 años. Alfonso Rojas escribe su imperdible testimonio.


Damas y caballeros.

Minutos antes de que comenzara este programa, he tenido el privilegio de saludar a muchas de las personalidades presentes de quienes conozco sus intensas y honrosas actividades profesionales, políticas, académicas y principalmente cívicas, convergentes en los mayores e imprescindibles objetivos -y por eso mismo irrenunciables- dirigidos a lograr el desarrollo regional.

Cada una de estas personalidades a través de las históricas experiencias que han protagonizado, constituyeron el mayor impulso que durante la década de los años 70 y algo más, transformó la parsimonia y resignación con la que se especulaba el porvenir del Departamento, en una actidud disciplinada y exigente, que diseñó con precisión, los proyectos concernientes al desarrollo dentro de un plan estratégico departamental, cuya dinámica fue y sigue siendo constante con el flujo y diversidad de los problemas contemporáneos.

Reclamo pues, por un pronto recuento testimonial de aquella época, o mas bien dicho, de aquellas luchas, para que forme parte de la memoria histórica activa y sea el referente idóneo para continuar actuando en procura de todas nuestras metas.

Distinguidos presentes:

Aquí estoy invitado para ser parte de este momento dedicado a Don Mauricio Aira Flores.

Y voy a aprovecharlo para una breve semblanza en la que quiero que prevalezca nítida no otra condición que la del culto a la amistad, ese intenso, franco e inquebrantable lazo que nos une a ambos. Se trata del tiempo en que se inició nuestro tiempo.

Algo así como siete décadas -perdonen la distancia- desde la escuela y quizá antes, nos juntó la irrepetible experiencia de jugar alborotando el barrio, reunidos con otros changos como nosotros. Podría decir sus nombres, sus apellidos, sus apodos. Podría dibujar los portones y los balcones de sus casas en la calle Bustillos, casi en el mismo centro de la ciudad de Potosí.

Mauricio, con dificultades físicas en los pies, era un integrante puntual del bullicio vespertino, con una voz chillona -como la de todos- apurando el desempeño de cada uno para sacarle el jugo a las horas porque las teníamos disponibles como querríamos.

Mauricio, ten por seguro que eras el más querido de la tojpa. Porque no nos dabas chance para pensar en tu dificultad. Estabas listo para cualquier puesto  y jugar como los mejores. Cuando era fútbol lo que jugábamos, casi siempre era eso, cada cual aportaba sin jactancia, con su pelota propia. Por supuesto pelota de trapo. Cuando con el tiempo pudimos entender el significado de las actitudes, supimos que la tuya se llamaba autoestima.

Empezamos a cambiar la voz, con frecuentes gallos de por medio y las bromas de esa aparentemente larga temporada. Un poco mas que adolescentes en aulas y colegios distintos, transcurrimos edades sintonizados en inquietudes, curioseando novedades y descubriendo aptitudes.

Fue el tiempo de la juventud explosiva. La que quiere transformarlo todo para fundar el mundo de las maravillas. Entonces todo se califica anacrónico, obsoleto, desigual e inútil. Quieres nuevos paradigmas, nuevas visiones. Incluso quieres líderes a los que  llamas “verdaderos”. Quieres gritar desde tu conciencia y quieres convertirte en el ser esencial. En esa etapa ocurrió nuestro encuentro intermedio. En una calle de La Paz: “hola Mauricio” el grave impedimento físico ya no estaba. Sucesivas cirugías incluso en el exterior, lo habían superado al más óptimo de los resultados.

Ver Mauricio así, ha sido la vivencia que con más emoción he recordado y recuerdo hasta hoy como si se tratara de un refuerzo, mejor dicho, un revitalizador de nuestra amistad. Pocos meses después estaría organizando en el centro minero Siglo XX una emisora católica, para inducir y reflejar la espiritualidad de esa comunidad en su convivencia diaria. En mi caso, también pocos meses después, estaría en el centro minero Huanuni, para reflejar la realidad de los obreros y defenderlos de los atropellos del Estado. Los recovecos de la vida profesional en áreas de periodismo y formación de la opinión pública, nos colocaron por entonces en veredas -por entonces- contrarias. Puede ser, que inclusive ahora, no compartamos los mismos principios. Ni siquiera la acción y los procedimientos para alcanzar horizontes en los cuales figuran nuestros anhelos, es decir, las expectitivas de todas las personas que carecemos de poder.

Sin embargo, la presencia casi tangible de una amistad total, es una fortaleza irreductible. En ella están protegidos los mejores sentimientos y la voluntad de que siempre, siempre sean invariables y auténticos. En Mauricio y yo, es una tradición. Proviene del ejercicio constante desde la infancia. Por eso actuamos de consumo hace medio siglo para fundar con otros meritorios periodistas, la entidad sindical máxima de los trabajadores de Radio y Televisión.

Organizamos seminarios de profesionalización en los centros mineros y asistimos a innumerables conferencias y congresos. Aquí en Cochabamba, la faceta cívica de Mauricio Aira, es decir la que tiene que ver con el desarrollo se hizo notable respaldando la Gestión del Dr. Hugo Bilbao La Vieja y de otros líderes, la ardua e inefable actividad de la denominada Junta de la Comunidad, JUNCO, la cual abanderada con y por el desarrollo departamental obtuvo éxitos que son visibles y patentes.

Queda una reflexión: no existe un final en la esencia del verdadero civismo. Aquí cabe la máxima de que se “cosecha lo que se siembra” sin importar quién está o ya no está “para todos, el sol sale cada mañana”. Querido Mauricio: me tomo la libertad de decirte que auí en Cochabamba eres bienvenido, junto a Jenny, tus hijos y nietos. En cuanto a mi familia y mi persona tienes el lugar cariñoso de siempre. Alfonso Rojas Moncayo, julio 16 del 2013. Cochabamba.

 

viernes, 2 de agosto de 2013

un texto imperdible fruto de la exquisitez de espíritu de su autor. de la generosidad de su pensamiento. de su buenhomía de auténtico caballero!

HOMENAJE A MAURICIO AIRA FLORES

Me cumple recibir con un profundo sentirniento de afecto, y por cierto,
con especial elaboraciön reflexiva, a un ser humano que concentra
destacados valores como profesional, periodista, incansable escritor,
destacado cívico y mentado intelectual, el Licenciado MAURICIO AIRA
FLORES.

Le ofrezco la bienvenida a él y a su distinguida familia cuya esposa ocupa
un lugar privilegiado como entrañable amiga, así como los padres
políticos y cuñados ya extintos, que dejaron huella indeleble en e!corazön
de quien los evoca con un sentir de sublime añoranza.
Se aprecia a Edwin Tapia, el homenajeado, el Presidente del Comité Cívico, Peter Beccar y F. Laredo
Gastón Cornejo destaca la tarea cívica e intelectual de Aira Flores




Mauricio, natural de la tierra del Potosf argéntico y legendario, logró en
nuestro valle preeminencia de actuaciones notables y creativas en
diversos campos de la cultura y el civismo. Co-fundador, creador y
parficipe de instituciones fundamentales de Cochabamba como la Junta
de la Comunidad o el Comité Pro Mar, los medios de cornunición, la Cooperativa Boliviana del Cemento, otras sociedades pioneras del cooperativismo regional y nacional. 

Acendrado patriota, por expresar libremente su pensamiento crítico sufriö persecución y larnentable exilio; extrañado de la patria mantuvo lazos de proxirnidad permanente con el acontecer nacional siempre cargado de desencuentros, pesares y esperanzas.

Actualrnente regresa a Cochabamba en un empecinado rescate de afectos
y recuerdos, vuelve a los pasos perdidos de la juventud y la madurez de
los tiernpos controvertidos; a la tibieza y la hurnedad del valle nuestro
donde formó un selecto hogar. Con prontitud también levantará vuelo
para volver a Suecia, el pais que acogió los pesares del exilio inaceptable.
A Gotemburgo donde sembró humanismo y hoy cosecha frutos de
bienestar y reconocimiento.

He dado un enorme salto en el tiernpo para llegar al presente casi
perfumado de rosas para Mauricio Aira Flores y familia. 

Haciendo aún prescindencia de los avatares sufridos, imagino a Mauricio extrañado de la patria en Buenos Aires y por gracia de la bondad ajena logró reintegrarse a su familla en Brasil, todos juntos al nuevo destino, en pos de un futuro incierto.

Dueño de un importante bagaje de cultura se allegó humilde a la lejana tierra de Lineus, de Celsius, del gran Albert Nobel. Fue generosamente admitido por el país nórdico que protegió sus derechos conculcados por la política violenta, absurda e insensata, reciclada en nuestro amado país.

En Suecia hizo suya la riqueza cultural de esa nación lejana, lejana y sin embargo tan próxima a nuestras querencias intelectuales afincadas en los seres que amamos desde la infancia: Axel Munthe, el filántropo vanguardia, el soñador de un mundo perfecto, el filósofo que encontró las respuestas a las eternas preguntas que confronta la humanidad; todo hombre de bien desea construir su San Michele, no en Normandía, sino en la interioridad madura del alma; Pär Langerkvist, el escritor sublime en la indagación de la naturaleza humana con sus hermosas novelas: Barrabás, el Enano, el Verdugo: el doctor Honoris Causa de la Universidad de Gotemburgo donde reside nuestro homenajeado.

Mauricio Aira en sus años maduros, inquieto y venturoso en el país más desarrollado del primer mundo; estudiando y conociendo sus luces y sus som- bras. La pionera Suecia en la eugenesia racial, y la actual postura privilegiada en salud, seguridad social, desarrollo industrial.

Al pensar en Suecia, prontamente todo elogio queda pequeño ante el Instituto Karolinska de Estocolmo; ahí evoco con respeto la intervención del neorucirujano Machiarinni, pionero en la bioingeniería moderna. Y luego de releer recientemente a Stefan Zweig rescato a Fersen, el amado de Maria Antonieta, el paradigma de la fidelidad.

Y ahora Mauricio, en la década del siglo pasado, opositor político en trance de tristezas personales. Persecusión, toque de queda, celdas, detenidos, torturados, interrogatorios infames, agentes de seguridad, sabuesos, Bolivia dominada por fuerzas regresivas de uniforme.

Salió al exilio atormentado de dolor, lo confiesa acongojado, en lágrimas compartidas con su hijo Arturo, en el libro testimonial: "Diario de un exiliado boliviano"; sufre, y siente sufrir a los suyos, el largo destierro, el pago ingrato de la patria que enlutada y violentada aleja a sus mejores hijos ciudadanos preteridos, con perversidad.

Mauricio en trance de dolor se ordenó asímismo: Levanta el ánimo y supera tu destierro! Pidió el mismo gesto de valentía en oración y súplica al hijo, a la familia incrustada en una realidad que no les pertenece. Cita a Jeremías profeta, vuelca repetidamente el pensamiento a la patria, al lar materno, y en su corazón están vivos los recuerdos tensos, siente como un dogal en la garganta la identidad perdida, las relaciones humanas extraviadas.

Junto a la nostalgia, seguramente decantó un grave sentimiento de rencor ante el ostracismo saturado de crueldad, aquel que debió admitir con valentía, controlar con ecuanimidad y superar con firmeza de carácter. Así se sobrepuso valerosamente hasta llegar a la edad de árbol provecto, íntegro y productivo en pensamientos maduros plasmados en artículos de prensa, en innumerables escritos de alto valor y contenido.

Y he aquí a nuestro Cyrano, blanca la testa y el rostro afable, superados los terribles obstáculos de su extendido y arduo camino, como todo nauta empecinado, surcó enhiesto sus mares agitados y hoy se presenta cual gladiador, vencedor de batallas imposibles.

Hoy vivimos la instancia del reencuentro, aquellos que conocen su perfil de varón altivo lo acogen cordialmente para expresarle la necesaria admiración y el aplauso a su exitosa trayectoria. Muy pocos los capaces de llegar a la meta, como él, venciendo innumerables trabas, armados de gran fuerza vital y energía en el corazón, fe en lo sagrado y confianza en el mensaje de Jesús protector, el Hombre-Dios que acompañó su emigración consolando al discípulo herido.

Por todo ello, le abrimos extendidos los brazos, plenos de plurales sentimientos, cálidos e imperecederos; que el presente homenaje la acompañe y le sostenga en lo que aún resta el esforzado caminar. Su pecho llevará una presea simbólica en significado y meritoria en el contenido espiritual.

Mauricio Aira, Jenny y familia; los hijos y nietos de nuestro homenajeado, por mi voz Bolivia y Cochabamba los acoge y agradece. Mauricio, mientras dure el milagro de la vida, continúa blandiendo el sable, la lanza en ristre, contra la injusticia doquiera ella aparezca, que llegue tu mensaje de humanidad y de coraje al seno de los que nos suceden, de los que vendrán mañana, los nuevos seres de alma nívea que esperamos. Dios te bendiga. Dios bendiga a los tuyos.

Gastón Cornejo Bascopé
Presidente de la Sociedad de Geografía, Historia y Estudios Geopolíticos.
Cochabamba, 16 de julio 2013
Salón de Honor del diario Los Tiempos.

domingo, 28 de julio de 2013

Daniel Pasquier retoma la confrontación, el narcotráfico, el olvido de los principios humanistas en el Régimen Masista, puntualiza el narcotráfico “es una lacra” para la sociedad, origen de violencia, crimen y sufrimiento. No hay que ceder a los mercaderes de tanta miseria, solo por dinero o por poder. Se adelanta al debate sobre la legalización de las drogas, sospechosamente puesto en el tapete. Está el sufrimiento del ser humano y allí hay que conducir los mayores esfuerzos: comprensión, tratamiento, rehabilitación, apoyo a las familias. Un programa amplio para el Estado y la sociedad." es que no va con Evo, ese afán por la foto con Francisco, no existe empatía, sólo hipocresía y falsedad

El Estado Plurinacional está entre los países del mundo de escaso impacto, por la dimensión de su economía, significa entre el 0.01-0.02% a nivel mundial; por una historia o cultura sin mayor trascendencia en el período pre Colonial, aun reconociendo su participación en el imperio incaico; quizás la excepción sea el período Colonial, cuando se convierte en uno de los centros más importantes de exportación de oro y plata a los centros europeos de poder, período en el cual también logra un relativo desarrollo y organización social.
Sin embargo, su presidente Evo Morales, ha demostrado un olfato muy sensible para detectar oportunidades de estar en las noticias mundiales, a veces haciendo propuestas de carácter principista en la defensa de los pobres, de los indígenas y de la madre tierra. Propuestas utópicas, algunas hasta descabelladas, para comentarios de humor en todas partes. Evo en el poder ha demostrado su verdadera intención, no es hacer realidad esas iniciativas, sino instrumentalizarlas en función de su imagen diseñada con meticulosidad por sus asesores y para sostenerse en el poder. ¿Hasta cuándo? Si por él fuera, eternamente.
Contrasta la realidad en su pueblo. El divorcio con el movimiento indígena es total. Ha convertido la proclamación de derechos individuales y colectivos de los indígenas en una sistemática persecución a sus dirigentes, que ha unido al fin a los de Occidente con los de Oriente. Los atropellos a los pueblos indígenas consiguen impunidad oficial, el silencio en la justicia. Discriminación racista dentro del propio gobierno.
Discriminación con carácter de género, donde la mujer es la víctima, disimulada con una Ley específica sobre el “feminicidio”, tan inútil en lo académico como para detener la ola de abusos impunes contra la mujer: se dan en un domicilio particular (caso Clavijo, asesinato), en público durante una Asamblea Departamental (caso Chuquisaca, violación), en los cuarteles del Comando Mayor de las Fuerzas Armadas (caso de la enfermera, otro asesinato envuelto con orgía), en toda una ciudad (caso El Alto, hasta 50 denuncias por día) o en la Asamblea Legislativa Plurinacional (caso de la diputada Rebeca Delgado, acoso político por reclamar el derecho a pensar), siendo estos ejemplos de muchos similares denunciados durante estos siete años.
La violencia contra la mujer se ha hecho carne en la cultura nacional. La impunidad durante ésta gestión la alienta la ineficiencia, incompetencia y hasta la corrupción en la administración de justicia. Evo fue el inventor oficial de transgredir la ley como modus operandi. Su famosa frase ha pasado a ser parte instrumental del partido de gobierno: “Si algo me dicen, no es legal, le meto nomás; que arreglen los abogados, para eso han estudiado”. Y así van las cuentas en el país, ¡650 millones de dólares usados sin fiscalización! ¿Quién responde?
La confrontación no afloja. El senador R. Pinto, recluido más de 13 meses en La Paz y al gobierno no le da la gana de darle el salvoconducto para su traslado al Brasil, país que le ha concedido el asilo político. ¿Cuál su pecado?, haber denunciado vínculos de algunos del gobierno con el narcotráfico. Otro, elocuente: el 16 de julio, fiesta de La Paz, hubieron dos actos, uno oficialista y otro con las autoridades de la ciudad (en manos de otro partido). No es capaz de enterrar el hacha de guerra ni unas horas. Esta actitud es una tragedia con tremendas consecuencias para una sociedad ansiosa de trabajar en paz.
¿Algo más alejado del espíritu católico? No es un comportamiento ético. La amoralidad acompaña al ejercicio discrecional del poder. Sin respeto a las leyes, ni a las reglas más básicas de la educación, no se puede hablar de un ejercicio ético en la política ni, por tanto, de condiciones para reconocer un Estado de Derecho. Exigir respeto a tratados internacionales cuando no se respeta lo mínimo en casa, pasa a ser un acto cínico, cuando menos. Pero a la larga tampoco se puede burlar a todo el mundo todo el tiempo.
¿Evo en Río? Francisco es una autoridad religiosa, de visita al país vecino con intenciones pastorales; a fortalecer en la fe a los católicos, con un mensaje para todos los cristianos y personas de buena voluntad para, sobre todo, recordarles la tremenda responsabilidad que tienen en un mundo donde se ha perdido la esperanza, la alegría y la confianza en un futuro mejor. El papa es un peregrino, más que representante del Estado Vaticano.
Apela a la naturaleza humana, a los derechos naturales o fundamentales de la persona, al compromiso con los excluidos. Confía en las fuerzas de los que escuchan y en sus oraciones para empresa tan grande. Para él los pobres no son parte de un discurso para ganar las próximas elecciones, no hay reelección en su carrera; sufre con los enfermos, los abraza y, hasta donde puede, colabora atendiendo hospitales, dispensarios, etc.
Para el papa la ignorancia de Dios es lo primero, pero no se le pasa por alto que la falta de oportunidades en la educación está en la raíz de casi todos los males, y colabora con miles de centros académicos y de investigación a lo largo y ancho del planeta.
Para el papa, el narcotráfico “es una lacra” para la sociedad, origen de violencia, crimen y sufrimiento. No hay que ceder a los mercaderes de tanta miseria, solo por dinero o por poder. Se adelanta al debate sobre la legalización de las drogas, sospechosamente puesto en el tapete. Está el sufrimiento del ser humano y allí hay que conducir los mayores esfuerzos: comprensión, tratamiento, rehabilitación, apoyo a las familias. Un programa amplio para el Estado y la sociedad.
¿Puede hablar con Evo de sinceridad, solidaridad, caridad, de amor al prójimo? El papa representa a más de mil millones de católicos, su influencia es universal; al César lo que es del César. Claro que podrían hablar de muchos temas, pero, ¿están dadas las condiciones, o sería solo una reunión para la foto?

domingo, 9 de junio de 2013

por la información que contiene y la revelación de estarse perdiendo al menos 10 poblaciones originarias, Carlos Mesa vuelve al debate que el Gobierno de Morales debe responder so pena de hacerse cargo de sus efectos

El Ministerio de Justicia (no el de Culturas, ni el Viceministerio de Descolonización) nos ha hecho saber que hay en el país por lo menos 15 pueblos indígenas en peligro de extinción. En otras palabras ¡El 40 por ciento de las denominadas naciones indígenas originario campesinas del Estado Plurinacional de Bolivia corren el riesgo de desaparecer!
La concepción estatal del MAS estuvo desde el principio apoyada en la construcción de un imaginario indígena andino, más que eso, en un núcleo duro aymara. Fue una opción ideológica y sobre todo una decisión de recomponer la lectura de nuestro pasado a partir de una historia reinventada sobre los parámetros de la “aymaridad”. Esa decisión incorporó, por ejemplo, a Tiahuanacu como el referente primigenio de ese pasado, cuando es evidente que no existe vinculación directa entre tiahuanacotas y aymaras. Cada vez queda más claro que el pasado aymara debe establecerse en su presencia en lo que hoy es Bolivia aproximadamente en el 1100 después de Cristo (siglo XI de nuestra era). A pesar de ello, el Estado ha construido la idea de que el pasado aymara se remonta a más de 5.000 años.
Conclusión, las raíces de este proyecto son andinas y el andinocentrismo domina la relación Estado-mundo indígena.
La profunda fractura que se produjo tras las dos marchas del Tipnis subrayó aún más la compleja y contradictoria relación entre un Estado que reivindica como ningún otra la pluralidad indígena, pero que de hecho se ha enfrentado a una de las cosmovisiones más profundas de esos pueblos referidas a la protección de la naturaleza que, dicho sea de paso, es una de las premisas básicas del Suma Qamaña.
Hoy la cuestión trasciende la circunstancia, el momento y los desencuentros concretos, tiene que ver con la existencia misma de esa pluralidad que, salvo los Urus, no por acaso está amenazada en las tierras bajas del Amazonas y el Chaco.
El Ministerio de Justicia categoriza de tres formas a los pueblos indígenas en riesgo de extinción. Aquellos que están integrados al conjunto del país: Yaminahuas, Machineris, Araonas, Morés, Tapietes, Chimanes, Sirionós, Baures, Guarasugwes, Cavineños, Yukis y Urus. Los que viven en aislamiento voluntario: Ayoreos, Pacahuaras y Esse Ejas. Los no contactados: Toromonas, parte de los Ayoreos y parte de los Yukis.
¿Qué es lo que se está haciendo desde el Estado para garantizar el presente y el futuro de estos pueblos? La información que se ha hecho conocer es la oficial del Estado Plurinacional, pero genera algunas dudas, baste mencionar que ya se cuestionó si realmente hay algún sobreviviente del pueblo Toromona. Las últimas referencias de contactos con esta cultura son de principios del siglo XX. ¿Viven realmente los ayoreos en aislamiento voluntario? Otro de los temas en cuestión es el referido a la fiabilidad de los datos existentes.
Suponemos que cuando conozcamos los resultados del Censo despejaremos esas dudas, pero ese registro tiene problemas. Primero, la pregunta sobre los indígenas tiene que ver con la autoidentificación. Segundo, si asumimos que una parte de las comunidades en riesgo viven en aislamiento voluntario o no han sido contactadas, el Censo no nos dará datos fidedignos y creíbles sobre la realidad que el país enfrenta en este tema. Algunas investigaciones antropológicas de mediados de la década pasada nos daban cifras realmente preocupantes, consignan 25 personas sobrevivientes (sí, 25, no 250, ni 2.500) del pueblo Pacahuara, 31 Guarasugwes, 63 Tapietes… de los 36 pueblos reconocidos por la Constitución, 10 tienen menos de 500 personas cada uno. Estamos hablando de una realidad dramática que exige inmediatamente acciones concretas.
No es un tema fácil, pues tiene que ver con un arduo debate sobre los derechos de esos pueblos. Desde quienes creen que no se debe intervenir para nada en sus vidas, respetando su decisión de aislamiento si la hay, hasta quienes creen que si el Estado no interviene y los defiende del avasallamiento cultural, social y económico, no tendrán salvación. El problema es que el tiempo se acorta y si la discusión continúa, cuando sea resuelta y se decida un camino a seguir, varios de esos pueblos habrán desaparecido para siempre, como de hecho se puede prever por simples razones biológicas en comunidades con menos de 100 personas, la mayor parte de ellas ancianas.
Es tiempo de que el Vivir Bien sea verdad para los más desprotegidos, para quienes el Estado boliviano ha sido siempre una entelequia inexistente, como no sea para propiciar su discriminación o su exterminio por diversos métodos.
No hay ironía peor que aquella que construye un imaginario en los papeles que termina siendo una ficción en la vida real. Al paso que vamos las cacareadas 36 naciones que conforman la rica pluralidad de Bolivia se verán reducidas a la mitad. Por eso no cabe más la retórica y la demagogia. El gobierno tiene que ponerse ahora mismo manos a la obra. Salvar a estos pueblos es un imperativo categórico, hoy más que nunca. La nueva denominación del país lo demanda.   

El autor fue Presidente de la República
http://carlosdmesa.com/  

martes, 28 de mayo de 2013

entre contertulios: Cristina perdió por goleadaEl Gobierno de la arg...

entre contertulios: Cristina perdió por goleada

El Gobierno de la arg...
: Cristina perdió por goleada El Gobierno de la argentina Cristina Fernández viene disparando munición gruesa contra los medios de comunica...

miércoles, 22 de mayo de 2013



PROMISCUIDAD


Hay términos que son incomprendidos. No todo significa lo que se supone. Este es un vocablo que usualmente ocasiona seños fruncidos o aspavientos moralistas. Pero, más allá de lo divertido que suene paralgunos, inocentemente puede significar entre otros: embrollo, revuelto, entreverado e impreciso.

Hace un par de semanas, Evo Morales provocó que USAID fuera expulsado con ignominia por la injerencia en la política interna del país y otra serie de acusaciones sobre el protagonismo de los americanos (feos) en cuanto intento desestabilizador amenaza frecuentemente el gobierno según sus propias elucubraciones. Cuando se detenta todo el poder, es claro que se está eximido de presentar pruebas por acusaciones que deben ser tomadas como axiomas más allá de cualquier discusión.

Las cosas no podrían estar peor en el relacionamiento con Estados Unidos, lo que no es óbice para no dejarse llevar por la tentación de que ciertos connotados personajes pongan a Bolivia en el centro de las noticias internacionales y le den a la figura presidencial una relevancia mal calculada.

Es claro que la visita de SE -en compañía del Embajador Delegado boliviano ante el tribunal de La Haya- al ex-Presidente Jimmy Carter -quien es tildado como un demócrata de marcado tinte izquierdista-, ha sido una acción de política internacional del gobierno boliviano, que en circunstancias normales hubiera resultado una estrategia interesante. Sin embargo y pese a que los ex-Presidentes en Estados Unidos son respetados notables, su gravitación en las decisiones del ejecutivo en ejercicio es irrelevante. Como Presidente de la Fundación Carter,  respaldó por ejemplo los resultados de uno de los más dudosos procesos en Venezuela como fue el referéndum de 2004. Ha desplegado acciones de intermediación diplomática en muchos países del mundo en los que no ha ocultado su preferencia por los progresistas y algunos otros que no son precisamente devotos de las virtudes de la democracia que históricamente, profesan tanto Republicanos como Demócratas.

Para quien la democracia es sinónimo de ejercicios electorales casi exclusivamente, tiene que ser muy incómodo el sentirse acorralado por CNN (cuándo no), cadena de noticias que es una de las peores pesadillas de Evo Morales. El por qué accede a darles entrevistas, es una incógnita difícil de resolver.  Lo que sí es evidente, es que está acostumbrado a que la prensa en Bolivia se muerda la lengua en más de una oportunidad para no desatar su ira y ser denostada públicamente. O algo peor. Pero la reacción de SE fue un disparo en el pie. Embarazoso el modo en que perdió la compostura ante el embate de preguntas, que probablemente no estaban calculadas para provocar una evidente  hipertensión presidencial. Una cosa es demostrar en casa quién es el que manda y otra totalmente diferente, es pretender hacerlo ante un medio que no tiene nada que temer y cuya audiencia se siente en absoluta  libertad de formar una opinión.

Al parecer Sean Penn ha sido otro de los que le disparó a un pie. Con la diferencia que fue al pie de otro, más claramente al de Jacob Ostreicher. Apasionamientos aparte, la intención del laureado actor norteamericano ha logrado su objetivo. En un mundo que siente gran debilidad por las estrellas de cine, una noticia como la provocada, ha puesto nuevamente en hora pico el tema de la dudosa administración de justicia en Bolivia en éste y otros casos. Es obvio que la genialidad de usar el ansiado Dakar para lograrlo, ha sido una mala idea y no sería de extrañar que nunca más una película protagonizada por él sea permitida en el país o  provoque un tumulto de corte chauvinista.

Las posibilidades de lograr una especie de indulto presidencial que facilite la exoneración del americano  -aún con arresto domiciliario- han sido enterradas al modo de Hollywood, aunque quede la gran interrogante de cuál es el delito por el que se lo acusa puntualmente. Hay quienes suponen que el principio relativo a que se es inocente hasta que se demuestre lo contrario, es universal. Muy discutible por estas latitudes donde lo común es ser presunto culpable. Sus declaraciones le pueden resultar un tiro por la culata. Es conocido que el  Presidente Evo  guarda rencores y ocultarlo, no es precisamente un rasgo de su personalidad.

Ha quedado claro que no sólo los gringos tienen debilidad por las estrellas. Cuando Penn vino a Bolivia, fue recibido con bombos, platillos y poncho rojo y se llevó bajo el brazo un exótico nombramiento de Embajador. En reciprocidad, creyó que la situación legal de su compatriota sería revisada.

Queda demostrado que no importa cuántos Óscares se puedan ganar ni qué tan taquillero se pueda ser. Para conocer a fondo la idiosincrasia plurinacional boliviana, hace falta realizar un profundo estudio antropológico que no se consigue como libreto de película aunque es probable, que tenga una oda al suspenso como final.

Si los embrollos, revoltijos e improvisaciones continúan dando pie a panoramas como el actual, se trata nomás de promiscuidad, en el mal sentido de la palabra.

Karen Arauz



sábado, 18 de mayo de 2013

Carlos Sánchez Berazaín describe lo que pasa en Venezuela y Bolivia y lo que vendrá en relación a una elecciones fraudulentas para perpetuar en el poder a Evo Morales


Apenas sostenido el fraude electoral en Venezuela, el socialismo del siglo XXI ha puesto en marcha el fraude para las elecciones que deben realizarse en diciembre de 2014  en Bolivia.
El fraude electoral ha comenzado con la pretensión de Evo Morales de ser nuevamente candidato por tercera vez consecutiva, pese a que su propia constitución política (con la que ha destrozado toda la institucionalidad democrática boliviana) no lo permite.
Fraude: de Venezuela a Bolivia por Sánchez Berzain
Para  que la maquinaria de ganar indefinidamente las elecciones funcione, Morales necesita ser candidato, pero como su constitución lo prohíbe, ha puesto en operación a su Tribunal Constitucional pidiendo una interpretación, resuelta rápidamente habilitando al dirigente cocalero para una tercera elección.
El Tribunal Constitucional de Bolivia está hoy constituido por individuos que son resultado de la “reforma judicial de Evo Morales”, con la que terminó de liquidar la independencia del Poder Judicial de Bolivia. Recordemos que Morales con la misma argucia de Hugo Chávez, y Correa al hacer sus constituciones, también cambió el nombre a la Corte Suprema de Justicia de la Nación para dejar cesantes a todos sus titulares (a los que ya estaba persiguiendo) y designar jueces de sus propias filas.
La justicia en Bolivia es hoy sólo un mecanismo más del poder político absoluto de Evo Morales, quien la usa como instrumento de amedrentamiento, represión, persecución política y perpetuación en el poder.  En el caso de la interpretación para que Morales se re-re elija, el Tribunal Constitucional ha ejercido su papel de perpetuador.
El fallo que autoriza la candidatura de Evo Morales dice que con la constitución de Evo se fundó Bolivia y que las elecciones anteriores a dicha constitución no cuentan.  Esto es que en el año 2014,  Morales –según su Tribunal– puede postularse a su “primera re elección”. Así pasó en Venezuela, en Ecuador y ahora en Bolivia. Se repite un hecho que es solamente el primer acto de fraude electoral sin el que estos regímenes no pueden permanecer en el poder.
Los pasos siguientes de fraude son conocidos, pero vale la pena recordarlos para observar su puesta en escena: la Cámara de Diputados y luego la de Senadores aprobarán por votaciones de la mayoría del Gobierno la re elección, siguiendo al Tribunal Constitucional; el candidato ilegítimo se amparará en el discurso de que su candidatura depende del pueblo; los sindicatos cocaleros y las organizaciones políticas vinculadas al Gobierno, proclamarán reiteradamente a Morales, hasta que éste oficialice su candidatura; el candidato oficialista iniciará campaña más de un año antes de la elección, usando todos los bienes y recursos del Estado y controlando todos los medios de comunicación; la cortes electorales del Gobierno pondrán formalmente en marcha el proceso electoral en base a la inscripción de ciudadanos identificados por el sistema hoy controlado por “asesores cubanos” (Evo quitó el sistema de identificación nacional a la Policía Boliviana); los candidatos opositores reales y con alguna opción serán acusados  y enjuiciados por corrupción, genocidio o terrorismo y el sistema judicial volverá funcionar para mandarlos a la cárcel o forzarlos al exilio como ya ha sucedido con muchos líderes políticos bolivianos.
Así, las elecciones de diciembre de 2014 en Bolivia se llevarán a cabo con “voto comunitario” en lugar de voto libre y secreto; prácticamente en sistema de partido único en lugar de sistema plural y libre; en una sociedad con exiliados, presos y perseguidos políticos; con libertad de prensa y de expresión bajo control; sin financiamiento posible para los opositores; con observadores electorales de la ALBA que legalizarán el fraude; y con trampa en las urnas.  (¿Elecciones a la cubana?) ¿¡¡Y el mundo le seguirá llamando a eso democracia!!?
El autor es abogado y politólogo. Ha sido ministro y parlamentario.

sábado, 11 de mayo de 2013

Raúl Prada Alcoreza ha sido uno de los fundadores del MAS, aunque luego se apartó y convirtió en crítico de su accionar. algo larguero Prada, analiza y apoya la actitud de Rebeca Delgado de quién vaticina será víctima de todos los ataques masistas. sus opiniones resultan ilustrativas e interesantes. veamos:


Se sabe que es difícil salir al frente, colocarse en la posición crítica, cuando se está en la bancada oficial. La mayoría de esta bancada, especialmente, los grupos de poder, no lo permiten. Un miembro común de la “mayoría” parlamentaria considera que su labor es ser soldado, obediente, subordinado a las determinaciones de los clarividentes, la cúpula de la dirigencia “partidaria”. Este sentido común de “mayoría” desprecia la crítica, la considera una desmesura de libertad. Considera que el bloque, en este caso la bancada oficial, debe mantenerse unida, monolítica; concibiendo que la unidad se logra por disciplina y sumisión a los mandatos de las direcciones. A este sentido común de sumisión no se le entra en la cabeza que las decisiones deben ser discutidas y consensuadas, que debe haber una construcción colectiva de la decisión política. Están acostumbrados a obedecer sin chistar. Sin embargo, hay excepciones honrosas, que abren rutas a construir una unidad dinámica, no aparente, que sólo se puede generar a través del ejercicio crítico y autocrítico, buscando corregir los errores, en constante vinculación con los movimientos sociales anti-sistémicos, sin reducirlos a simples espectadores y aplaudidores de discursos en las concentraciones.
Rebeca Delgado ha vuelto a salir a la palestra en defensa de la Constitución y del proceso; esta vez lo hace declarando la inconstitucionalidad del fallo del Tribunal Constitucional (TCP) sobre la pretendida re-elección impuesta, sin respetar la norma constitucional. En contra de la algarabía de la cúpula de poder ha dicho que no se trata de estar contra la re-elección, sino de hacerlo como manda la Constitución: reforma parcial de la Constitución y referéndum constitucional. Esta es la única manera de fortalecer la candidatura de Evo Morales Ayma. Lo otro, lo que quiere hacer el llunkirio generalizado, es empujar al presidente a una re-elección inconstitucional, deslegitimada desde un principio, a pesar del fallo constitucional, que es un procedimiento legal, no legítimo. Aunque se diga que su fallo es inapelable; este legalismo, este procedimiento leguleyo, no está por encima de la Constitución, tampoco del pueblo que es dónde se deposita la soberanía. La Constitución se ha pronunciado; no se puede hacer una reelección sin reforma constitucional. Ahora le toca al pueblo pronunciarse.
Seguramente ahora Rebeca Delgado será atacada despiadadamente por los llunk’u. No saben hacer otra cosa. Dirán que se ha pasado a la derecha. No saben decir otra cosa. No discuten. Sólo acusan como inquisidores renovados. Están lejos de entrever que lo que hacen merma la fortaleza del proceso, corroe las fuerzas de defensa del proceso, debilita la candidatura del presidente, lo llevan a la desproporción de una imposición, que lo único que ocasiona es llevar el agua al molino de la derecha. En vez de convocar a las fuerzas en apoyo de una reforma constitucional, buscando consensos en la re-conducción del proceso, acumulando fuerzas perdidas, retomando un discurso legitimo, basado en la estructura de la Constitución. El llunk’u lo resuelve todo adulando al “jefe”, alabando al “jefe”, agazapándose a su figura. Cree que esa actitud indigna es “revolucionaria”. Un líder no requiere de este llunkirio, a no ser que sea vanidoso. Un líder requiere de crítica, pues el gobernar no es tarea fácil, menos cuando el gobernar debe desembocar en transformaciones estructurales.
La política, menos la política que debe ser transformadora, se reduce al canto al “jefe”. Los problemas políticos no se resuelven con salmos. La política es debate, supone el debate, la asamblea, la deliberación, la conformación del consenso, que no es el resultado de la obediencia, sino precisamente de la discusión. En el caso que nos ocupa, que es, en el fondo, la re-conducción del proceso, pues está en crisis, que toca también, de manera particular, el tema de la re-elección, debe haber discusión y deliberación, sobre todo por lo que atinge a la Constitución. No se puede vulnerar la Constitución impunemente, sin traer consecuencias. Lo que ha hecho, primero la Asamblea Legislativa, luego el TCP, es desacreditar la Constitución con sus interpretaciones perversas y adulteradoras de los contenidos escritos del texto constitucional. Al final, la consecuencia es que la Constitución no valga nada, no defina ya nada. ¿No es este precisamente el objetivo de la derecha? El diablo no sabe para quien trabaja.
He escuchado un argumento que llama la atención; se pregunta: ¿Por qué tenemos que respetar las disposiciones transitorias acordadas con la derecha y propuestas por ella? No se trata de respetar algo que ha propuesto la derecha y se ha terminado de acordar con ella, sino se trata de respetar lo que ha quedado en la Constitución aprobada por el pueblo boliviano y promulgada por el presidente. Lo que se tiene que entender es que la Constitución es, al final de cuentas, la construcción dramática del pacto social, incluso después de la aprobación de la Constitución de Oruro.
Aunque los constituyentes debemos desaprobar la intervención del poder constituido, el Congreso convertido en constitucional, el haber vulnerado los atributos ilimitados del poder constituyente, revisando la Constitución aprobada por la Asamblea Constituyente, de todas maneras, ocurrió de este modo el camino a la aprobación y la promulgación de la Constitución. Se revisó el 30% de la Constitución aprobada en Oruro. La Constitución aprobada por el 64% del pueblo boliviano fue la Constitución revisada por el Congreso. Una vez aprobada y promulgada no se puede pedir volver a los artículos modificados del texto de Oruro. Esto implica desconocer la Constitución aprobada. Esta actitud es peligrosa y atentatoria en contra de la Constitución. La responsabilidad política, la defensa del proceso, radica en la defensa de la Constitución aprobada y promulgada. Una actitud distinta, manipular la Constitución a gusto y antojo, destruye la base constitucional del proceso de cambio. Esta destrucción de la Constitución es destrucción del proceso, diga lo que se diga, incluyendo el estrambótico argumento de acudir a la voluntad del constituyente, voluntad que no se respetó en todas las leyes promulgadas, además de no respetar el núcleo estructural de transformaciones estructurales exigidas, como la construcción del Estado plurinacional comunitario y autonómico, como el cumplimiento de los derechos de las naciones y pueblos indígenas originarios, la prohibición de exportar materias primas, la no mercantilización de los recursos naturales, más bien destinados al vivir bien, el pluralismo jurídico, la construcción de la economía social y comunitaria con enfoque sustentable.
Los otros argumentos pergeñados por los voceros oficialistas, asambleístas y funcionarios, y por el TCP, ya los discutimos en otros textos publicados y difundidos[1]. Lo que haremos ahora es dos cosas; primero, apoyar la valiente actitud crítica de Rebeca Delgado, enfrentando al llunkirio generalizado, enfrentando a la cúpula del poder, encaramada, sin legitimidad alguna, medrando de la sombra del caudillo. Poniendo en mesa el insostenible fallo del TCP, ratificando la fatua “interpretación” de la Asamblea Legislativa, que hace malabarismos inconcebibles para dar la vuelta a los artículos constitucionales pertinentes. Lo que pone en mesa Rebeca Delgado es la usurpación de una cúpula palaciega de la representación del proceso, la impostura de este entorno respecto a lo que corresponde a los movimientos sociales, el haberse apoderado del proceso de cambio, que es un producto histórico y político colectivo. También pone en mesa las contradicciones profundas del proceso, así como el haber atentado contra el MAS, contra su competencia a deliberar y a intervenir en las decisiones políticas. Dejando en claro que no está contra la reelección sino contra la forma perversa como se quiere lograrlo. Por otra parte cuestiona la conducción e influencia negativa del vicepresidente, quien sería responsable de esta orientación autoritaria y antidemocrática, además de desconocer la competencia de los movimientos sociales, derivando en una especie de despotismo ilustrado.
Como se puede ver se trata de temas fundamentales relativos a la defensa del proceso. No se pueden soslayar los temas puestos en la mesa por Rebeca Delgado, quien exige un debate a la bancada del MAS. Son temas ineludibles, que no se resuelven con el barato electoralismo al que han caído los del ejecutivo, la directiva de la Asamblea Legislativa, los órganos de poder del Estado y las dirigencias sociales cooptadas. El proceso no se reduce, de ninguna manera, a la compulsión electoral. El proceso es de cambio, de transformación estructural e institucional. La realización del proceso depende de la participación social, de la movilización, de la materialización de la revolución democrática y cultural, que no se puede reducir a la demagogia de los discursos, pues esta revolución se efectúa por la transferencia del poder a la sociedad movilizada. Las organizaciones sociales, los movimientos sociales anti-sistémicos, las organizaciones indígenas, los sindicatos de trabajadores, los constituyentes consecuentes, los intelectuales críticos, las organizaciones feministas, de defensa de los derechos de la mujer y los derechos de las subjetividades diversas, además de otras organizaciones de defensa de las distintas generaciones de derechos constitucionalizados, incluyendo los derechos de los seres de la madre tierra, debemos apoyar a esta voz valiente, que defiende la posibilidad del cambio contenida, como germen, en la Constitución. La crítica de Rebeca Delgado es una convocatoria al pueblo a defender su proceso.
La otra cosa que vamos a hacer es un análisis de coyuntura, lo que se juega en esta coyuntura. La mayoría de los analistas va coincidir que ya se trata de una coyuntura electoral. ¿Es así? ¿Se reduce el acaecer politico de la coyuntura a la dimensión electoral? Déjenos disentir con esta apreciación. Es cierto que ingresamos a la compulsa electoral en lo que queda de los dos años, de aquí y ahora para delante, hasta fines de 2014; también es cierto que el gobierno no dejó nunca de hacer campaña electoral; ha reducido la política al electoralismo. Los llamados partidos de oposición se encuentran en campaña para las elecciones nacionales, esto desde la campaña por las elecciones del departamento del Beni, ganadas por la oposición. Las mismas organizaciones sociales, como la COB, parecen haber caído en la misma compulsión electoral, cuando anuncian formar el partido de los trabajadores, el instrumento político se los trabajadores, empero, lastimosamente orientado hacia las elecciones de 2014. Lo mismo ocurre con el CONAMAQ, que también ha decidido formar un instrumento político; también desafortunadamente pareciendo orientarse a responder a la concurrencia en las próximas elecciones. Aunque en estos dos últimos casos, el de la COB y el de CONAMAQ, el proyecto de instrumento político no pueda reducirse a la coyuntura electoral, de todas maneras está como emplazando a descender hacia el electoralismo, cayendo en el campo gravitacional votante. Sin embargo, todas estas consideraciones no son suficientes como para terminar caracterizando a la coyuntura como electoral.
Estos dos últimos años, hacia el 2014, forman parte de la segunda gestión de gobierno del presidente Evo Morales Ayma. Se trata de dos gestiones que forman parte de lo que se ha venido llamando el proceso de cambio, de la revolución democrática y cultural. Sobre todo la segunda gestión se ha caracterizado por entrar en contradicción con la Constitución, con el proceso, con el pueblo y con las organizaciones indígenas. Se puede considerar la segunda gestión gubernamental, el lapso que le toca, como relativo a la crisis del proceso de cambio, cuando el propio proceso entra en profundas contradicciones. Entonces estos dos últimos años son claves en lo que respecta a la realización del proceso o, de lo contrario, a la experiencia dramática de su periclitación. Por eso, preferimos caracterizar la coyuntura como relativa a la intensificación de la crisis del proceso, a la radicalización de las contradicciones profundas del proceso, al desenlace de los enfrentamientos entre las fuerzas sociales, que resisten a la restauración del Estado-nación – las organizaciones indígenas, desde la perspectiva de la descolonización; las organizaciones de los trabajadores, desde la perspectiva salarial y de la recuperación del llamado salario diferido, la jubilación -, contra las fuerzas mayoritarias estatales y gubernamentales que optaron por el realismo político y el “pragmatismo”, que cada vez más se evidencia como descarnado oportunismo.
Entonces la caracterización de la coyuntura puede asumirse no tanto desde la perspectiva del futuro inmediato, las elecciones, como desde el pasado mediato, el proceso de cambio. Desde esta segunda perspectiva, de más largo alcance, más bien ponderada por las exigencias de transformaciones estructurales e institucionales, se puede evaluar mejor lo que se juegan en el lapso de los dos años que siguen adelante. Se juega, por decirlo de un modo dramático, el destino del proceso, la reconducción del proceso. Si el bloque popular, que ha abierto este proceso, después de seis años de luchas sociales (2000-2005), la movilización prolongada, no logra re-articularse, re-dinamizar su potencia, impulsar nuevamente el desplazamiento de sus fuerzas, re-conduciendo el proceso, retomando los mandatos de los movimientos sociales anti-sistémicos, de las naciones y pueblos indígenas originarios, del pueblo boliviano, recuperando el programa político, inscrito en la Constitución, el proceso terminaría languideciendo en las convalecencia decadente de un electoralismo, postrado en la cama de enfermo terminal, que no es más que la simulación de la democracia. La responsabilidad del bloque popular es reposicionar a los movimientos sociales antes de las elecciones de 2014. Si esta tarea queda en el camino, si, por último, el gobierno “pragmático” termina imponiendo su visión de “realismo político”, sometiendo a las organizaciones sociales por medio del prebendalismo y el clientelismo, habría terminado de clausurar las posibilidades efectivas del proceso de transformaciones, decayendo en la misma práctica política de todas las elites gobernantes, que lo único que hacen es conservar el poder. La estrategia gubernamental se reduce a este vulgar objetivo.

Disyuntivas del momento político

¿Cuál es el estado de situación de las fuerzas en juego? No tanto en lo que respecta a la capacidad de la convocatoria electoral, que de todas maneras hay que hacerlo, sino en lo que respecta a su relación con el proceso de cambio, su relación con las tareas a cumplir, las transformaciones estructurales e institucionales. Comenzaremos con las fuerzas políticas que deberían impulsar el proceso de transformaciones y profundizarlo.
El MAS, la fuerza política mayoritaria, que ha ganado las dos elecciones “nacionales” consecutivas, la de 2005 y la de 2009, que debería ser la fuerza que garantice el cumplimiento de la Constitución, se ha embarcado en una actitud justificadora de todo lo que hace el ejecutivo, incluyendo, claro está, las decisiones inconstitucionales que ha tomado. La fuerza casi incontenible manifestada durante el 2005, llegando a prolongarse hasta el 2009, en todas las elecciones habidas, incluyendo el revocatorio de mandato, la elecciones para la constituyente, la elección de prefectos, primero, y después de gobernadores, atravesando las elecciones municipales, avanzando en las elecciones de aprobación de la Constitución, llegando a las elecciones de 2009, se encuentra mermada en su convocatoria, disminuida en su credibilidad.
El desencanto de la gente se ha evidenciado en la complicada experiencia de la segunda gestión de gobierno. La derrota sufrida por el MAS en la elección de magistrados, frente al voto nulo, mostró que el partido de “mayoría” ya no era una mayoría. La derrota sufrida en las elecciones para la gobernación del Beni, a pesar de la encuesta de IPSOS que le daba la victoria, duplicando el voto del adversario, también muestra que el MAS no logró ser mayoría en este departamento amazónico, a pesar de los ingentes recursos desplegados y esfuerzos inmensos emprendidos, incluso poniendo al propio presidente en la campaña. El descrédito generalizado, sobre todo en las ciudades, particularmente del occidente, ha disminuido grandemente la confianza de la gente, des-cohesionando la capacidad organizativa en los barrios. Las organizaciones sociales de influencia, como las de los trabajadores, la de los mineros, de los cooperativistas, además de los gremios y otras asociaciones, han tenido conflictos con el gobierno. La percepción positiva de que se trata de “nuestro gobierno” ha cambiado. Ya no se piensa así. Se tiende a acercarse a la opinión negativa de que se trata de un gobierno parecido a los demás gobiernos. Es posible que esta no sea la situación en el área rural, donde más bien se nota una tendencia a seguir afirmando una percepción positiva. Sin embargo, en este caso, faltaría hacer un mapeo más detallado. En resumen, podemos decir que el MAS ya no es el partido o movimiento incontenible que parecía serlo a un principio. Estos vestigios no pueden ser sustituidos por la propaganda y la publicidad desmedida, a la que se empeña el gobierno, queriendo cambiar la situación, con la pujanza ilusoria de los medios de comunicación.
En resumidas cuentas, el MAS, que no llegó a ser nunca un instrumento político de las organizaciones sociales, que se convirtió más bien en un instrumento electoral del ejecutivo, no es, lastimosamente, una garantía para continuar y profundizar el proceso, a pesar de su todavía significativa convocatoria electoral. Pasando del MAS a las organizaciones sociales, ¿qué pasa con lo que fue la base orgánica del proceso de cambio, del proceso constituyente, y de la defensa del proceso, qué pasa con las organizaciones sociales?
El Pacto de Unidad se ha roto con el conflicto del TIPNIS, las organizaciones campesinas apoyan al gobierno, y las organizaciones indígenas se colocan en posición crítica. La COB se encuentra movilizada por reivindicaciones salariales, en defensa de una jubilación digna, que no es otra cosa que salario diferido, en contra los métodos monetaristas de transferir la solidaridad a los trabajadores, desentendiéndose el Estado de apoyar con un fondo adecuado en la perspectiva de una jubilación digna para todos. Revisando las posiciones de las organizaciones campesinas, las llamadas “trillizas”, la CSUTCB, la CNMCIOB “BS”, las “bartolinas”, la confederación de mujeres campesinas, y la CSCIB, los colonizadores, llamados ahora interculturales, no es posible encontrar allí una garantía para la profundización del proceso. Lo que se tiene, en vez de esto, es un apoyo incondicional al gobierno. Puede que las bases, las comunidades campesinas, los sindicatos de base no estén de acuerdo con este posicionamiento de la dirigencia; empero, esto no se puede saber, a ciencia cierta, hasta las elecciones de las nuevas dirigencias, en los Congresos postergados.
Este panorama nos muestra que las fuerzas de la re-conducción del proceso son todavía escasas, como para acometer la tarea de envergadura que se propone. Lo que se ha mostrado es franqueza crítica, una compresión perspicaz de los peligros en los que se bate el proceso. Esta perspectiva crítica se ha manifestado en varios documentos, declaraciones y pronunciamientos de movilizaciones. El documento de re-conducción del Pacto de Unidad, acordado en Cochabamba, el Manifiesto de re-conducción de intelectuales críticos, dirigentes y el CONAMAQ, la plataforma de lucha de las VIII y IX marchas indígenas en defensa del TIPNIS, los pronunciamientos de distintas movilizaciones regionales, que ponen en el tapete los problemas del proceso, así como las plataformas reivindicativas de los trabajadores asalariados. Empero, esta razón, así lo diremos, no es suficiente para re-conducir el proceso. La razón no es fuerza de por sí, requiere convocar, requiere realizarse en movilización, en alianzas de fuerzas, en articulación del bloque popular, en fuerza política, en el sentido de la acción y la incidencia. ¿Cómo se logra cambiar esta correlación de fuerzas?
Las otras fuerzas políticas y sociales, que no están con el proceso de cambio, aunque hayan terminado de pactar con el gobierno, como los empresarios privados, tienen su propio proyecto, que, en términos sintéticos, llamaremos el de terminar con el proceso de cambio. Están los llamados partidos de oposición, a excepción del Movimiento sin Miedo (MSM), que no podemos decir que está contra el proceso, pues ha participado en un momento, como aliado del MAS, tanto en el proceso constituyente, así como en las dos elecciones “nacionales”. Tiene su propia perspectiva del proceso, que llamaríamos más bien institucionalista. No vamos a discutir aquí la interpretación que tiene el MSM del proceso; esto lo dejaremos para otra ocasión. Lo que interesa ahora es anotar dos cosas; una, que lo que llamamos derecha está interesada en conformar un frente amplio de oposición para hacer frente al MAS; la otra, que el MSM está interesado en conformar un frente alternativo de centro. Por lo que toca a la primera opción no se puede esperar otra cosa que la terminación del proceso (Termidor); por lo que toca a la segunda opción, en el mejor de los casos, se puede esperar la institucionalización constitucional de lo que hasta dónde ha llegado el proceso; sin embargo, es muy difícil esperar su profundización. Una perspectiva radical no se encuentra en la visión del MSM.
¿Podrá la derecha conformar un frente amplio? ¿Podrá este frente amplio contar con la convocatoria electoral como para ganar las elecciones al MAS? Es muy difícil saberlo ahora. A lo que apunta la derecha es a beneficiarse con el voto en contra, con el desencanto de la gente, sobre todo de las ciudades, no necesariamente de apoyo a sus partidos, a su frente amplio. Tal como va la marcha de las cosas, si continúa el deterioro del gobierno y su descrédito, sobre todo en las ciudades, puede llegarse a una situación parecida a la que busca la derecha. ¿Hará algo el MAS para parar el deterioro de su imagen y la descomposición de su credibilidad? Para tener la posibilidad de hacer algo por lo menos hay que ser consciente de lo que pasa; empero, si, en vez de atender a una evaluación objetiva, se insiste en la ilusión de la propaganda y la publicidad, entonces la propia posición de autosatisfacción presumida se convierte en un mecanismo en contra, en la navaja del haraquiri. Sin embargo, no hay que olvidar que, para nosotros, ya no se trata de ganar las elecciones, aunque sea por un margen exiguo, pues de este modo tampoco no se resuelve el problema, la crisis del proceso. Tampoco se trata de perderlas, sino definitivamente de otra cosa: de la re-conducción del proceso antes de las elecciones de 2014. Pues se trata de realizar y materializar las transformaciones contenidas en la Constitución.
Volviendo al tema, a la relación de las fuerzas con las dinámicas del proceso, vemos que el mayor peso de las fuerzas se inclina por desentenderse del proceso mismo, dejando que éste siga su propia espontaneidad, que a estas alturas ya es la de su caída. A estas mayoritarias fuerzas lo que les interesa es o conservar el poder, en un caso, o recuperar el poder perdido, en otro caso, o, si se quiere, institucionalizar lo que hay, en un tercer caso. ¿Cómo se puede recrear el campo popular para que pueda re-conducir el proceso?
Primero, tiene que darse un sentido compartido de que la tarea es la re-conducción, pues no va haber otro proceso en mucho tiempo; el proceso “real”, existente, es éste, que vivimos, con todas sus dramáticas contradicciones. No basta que algunos críticos estén convencidos de esto. Segundo, es indispensable la renovación de las dirigencias campesinas, la convocatoria a Congresos de las organizaciones sociales, donde, además de las delegaciones representativas, se debata ampliamente las perspectivas del proceso y las responsabilidades en la coyuntura. Tercero, re-articular el bloque popular, ampliando incluso su convocatoria a los pequeños y medianos empresarios, buscando consenso de los sectores medios, que se han mantenido reacios al proceso. Cuarto, intervenir el gobierno, formar un gobierno provisional revolucionario, encargado de la re-conducción, acompañando esta medida con movilizaciones generales, en la perspectiva de la revolución cultural, obligando al Congreso a cumplir con la Constitución, re-encauzando la legislación hacia la elaboración participativa de leyes fundacionales. Logrando de esta forma un reposicionamiento del bloque popular. Quinto, deben ser las organizaciones sociales, el conjunto del bloque popular, las que debatan y decidan que se hace para las elecciones de 2014.
En conclusión, si bien la coyuntura aparece aparentemente como electoral, el fondo de su espacio-tiempo, de sus dinámicas moleculares, la malla que sostiene las significaciones políticas puestas en juego, es la que tiene que ver con las tendencias encontradas del proceso. El reducir el proceso a la compulsión electoral, el reducir la defensa del proceso a la defensa del gobierno, el reducir la continuidad del proceso a la re-elección, además de la forma grotesca, impuesta, manipuladora, como se la quiere efectuar, vulnerando la Constitución misma, es ya un síntoma de la enfermedad crónica. Esta actitud reduccionista nos muestra que no se ha comprendido el sentido histórico-político del proceso; se lo ha interpretado como una simple toma del poder, con la consecuente pulsión de conservación del poder. Esto denota, en el mejor de los casos, como un cambio de élites, es decir, como si se tratara de ocupar el lugar del otro, el lugar del patrón, en vez de demoler con la estructura de poder y dominación heredada. Esta concepción avara de la política se complementa con la concepción mercantil de la política[2].
La disyuntiva en la coyuntura es dejarse arrastrar por el punto de convergencia, las elecciones de 2014, o lograr hacer emerger el substrato de la coyuntura, que es el proceso mismo, por lo tanto la responsabilidad con el proceso. Si ocurre lo primero, como hemos dicho, el proceso muere, aunque gane el MAS; se hace más evidente si pierde. Si ocurre lo segundo, se abre la posibilidad de re-conducir el proceso, por lo tanto de continuar por la única vía posible de la continuidad, la profundización y radicalización del proceso. Empero, como el desenlace no depende de los buenos deseos sino de la incidencia de fuerzas, entonces el desenlace estriba en la direccionalidad de las tendencias, de las capacidades, de la disponibilidad, del sentido de las fuerzas. ¿Para modificar la correlación de fuerzas del momento, qué tendrían que hacer las fuerzas que apuntan a la re-conducción? Convencer a las fuerzas más próximas que este es el camino. Estamos entonces en un momento crucial del debate; empero, cuando las fuerzas “mayoritarias” no quieren debatir, descalifican el debate, se tapan los oídos y cierran los ojos, se hace más difícil la tarea. Por lo tanto, como condición indispensable, se trata de romper este monopolio de silencio impuesto.
Otra ilusión gubernamental es creer que por medio del control total se puede modificar e incluso invertir esta tendencia de desgaste y deterioro político. Este control se desplazaría en distintos planos; control de los aparatos de Estado, de los órganos de poder, principalmente del Congreso; control de las organizaciones sociales, a través de la cooptación de las dirigencias; control de la opinión pública, copando los medios de comunicación de masas, no sólo estatales, sino privados, a través de su compra; control del partido y de la militancia, también de los funcionarios, exigiendo lealtad y sumisión, comprometiéndolos por medio de circuitos prebéndales y redes clientelares. Lo que hace el control es, unas veces, retrasar el desgaste y el deterioro, otras veces, incluso lo apresura, pues radicaliza las contradicciones. El control supone vigilancia y censura, incluso puede desencadenar la represión, en el peor de los casos; acompañando a la subordinación de los dispositivos institucionales, que deberían ser democráticos e independientes; buscando de este modo el cumplimiento celoso de la voluntad del ejecutivo. Sin embargo, el control no sustituye la experiencia de la gente, sus ánimos, sus predisposiciones, sus percepciones; lo que hace es poner en duda, montarse artificialmente en los ánimos de la gente, tratando de incidir en ellos, buscando inducir otros estados de ánimo. La incidencia del control no arraiga, a no ser que se dé en lapsos prolongados de largo plazo; incluso, en este caso, el arraigo no es profundo, cualquier crisis puede desprender sus efectos, entonces la gente puede salir del estupor. Por eso, el optar por el control total es una ilusión del poder. Ante el deslizamiento del desgaste, deterioro y descomposición política, lo mejor es corregir los errores, atender las causales de la corrosión, tocar las raíces de los problemas; no ocultarlos.
[1] Ver de Raúl Prada Alcoreza La constitucionalidad a la deriva. Horizontes nómadas; La Paz.

sábado, 27 de abril de 2013

Daniel Pasquier puntualiza que la mentiras del Régimen Masista como el caso Chaparina cuando Cecilia Chacón desafía la versión oficial reconociendo su valentía. también las mentiras en Venezuela. texto aleccionador!

En un Estado de Derecho términos como miedo, mentira, cinismo, persecuciones políticas, corrupción, y otros pasan a segundo plano, detrás de integración, solidaridad, transparencia, justicia, derechos humanos. Tan irresponsable es mirar para otro lado, como ser indiferentes ante una realidad a la que urgen cambios en serio y en muchos frentes.  Hay que huir, por cobardía, de la mentira, eludiendo la verdad. La CIDH subraya que hay “uso excesivo de la prisión preventiva”; trabajos responsables nos muestran “dilapidando la fortuna de los abuelos”; o, cuando se trata de “meterle nomás” ¿también en el caso de la “re-reelección”?

El caso Chaparina se va imponiendo la verdad. La exministra C. Chacón desafía la versión oficial y complica al gobierno a máximo nivel. Se le agradece por su valentía. No  desvirtúa achacarle “interés político”; porque de eso se trata, de política. Pero, política con ética.   Los regímenes atropelladores tarde o temprano requieren complicidades  para ir tapando detalles de su gestión. Pero la democracia es posible solo con gobernantes e instituciones aferrados a la ley, con la que la confianza ciudadana ha ido dotando al Estado. Fuera de esto la revolución ni la democracia es posible.

Salida a la venezolana  o a la cubana, no es deseable. No son salidas democráticas. N. Maduro, aprehende 259 jóvenes por “pedir el recuento de votos”, forzándolos a decir “Maduro es nuestro presidente”.  ¿Y el fraude? Nirling Carolina Morán Portillo, falleció el 2001 y aparece votando el 2013 (V-17.288.018). Por si fuera poco, nombra ministro a un sospechoso  de ser autor material del complejo  asesinato de Danilo Anderson, el fiscal que investigaba a 400 personas por “crímenes contra el Estado y el pueblo venezolano”  en 2002;  y el diputado opositor Wilmer Azuaje, desaparece, y el principal sospechoso de dar la orden es Adán, hermano de H. Chávez.

Una sola mentira basta para poner en duda todas las verdades.  El gobierno difunde el informe del PNUD, 2013 para mostrar al país creciendo por encima de la media Latinoamericana, lejos de los primeros y estancado en el puesto 108 según el IDH. Son los precios externos, jaloneados por los BRIC, los impulsores de las mejoras en todos los países exportadores de materias primas.  Hay que reconocer esta realidad, esas economías seguirán creciendo y mantendrán los precios altos, mientras sigan sosteniendo políticas de desarrollo donde la libertad económica juega el papel fundamental.

Largas explicaciones no convencen.  Se mencionan datos sobre “pobres”, como si fuera lo mismo en un país rico o en vías de desarrollo. El pobre en EEUU, por poner un ejemplo (Vanderbilt University 2012), tiene asegurada alimentación todo el año, vivienda (casi el 50% en casa propia y  los otros alquilan), 2/3 con aire acondicionado; es general tienen Tv, internet,  reproductores de video y  música, heladera y  coche propio (uno o dos), ese ícono sagrado en la cultura norteamericana; se entiende que no le falta  salud ni educación pública.  Detrás de estas cifras se esconde una gran mentira. En las capitales de Bolivia puede darse este tipo de “pobreza”, pero ya son “clase media alta”,  no se refiere al liberado,  por los bonos y subsidios estatales, de la franja de un dólar por día y  sin poseer nada.

Shakespeare dijo “el ladrón ve en cada sombra un policía”; como el boliviano, todo inseguro, o seguro, según cómo se lo plantee: seguro te roban, seguro te engañan, seguro te la charlan, seguro vas preso sin juicio y peor si sos un yesca.  A 24 horas de tener a los presuntos autores del atentado terrorista en Boston aquí el ministro quiso demostrar similar eficiencia y mostró con cámaras de Tv a un “sicario” como autor del asesinato a sangre fría en el Parque Urbano de Santa Cruz; el sospechoso, ya condenado, clamó por su inocencia, pero el emperador se mantuvo impasible. Para su suerte, pocas horas después apareció  otro sospechoso, este ya con más evidencias; no hubo show y, todos respiran tranquilos, no se aplicó la “ley fuga”. Si no, un inocente estaría en el cementerio y el asesino continuaría suelto.

Con patriotismo se acompaña a la Comisión con la demanda contra Chile. Bolivia comete  un error “acudiendo a La Haya” (M. Bachelet), obvio, son chilenos. ¿Amiga del presidente Evo, la diplomacia de los pueblos? En las monarquías se estiló resolver disputas en el dormitorio o mediante amigables componedores. En general, es mejor confiar en los respaldos legales y la diplomacia. Pero es criticable la imagen proyectada enviando una comisión con un Canciller autor de acusar a los indígenas de “secuestro”, falso; otro, que no resuelve el negociado de las barcazas chinas; un embajador implicado en el caso de represión y violación de derechos humanos, delito de lesa humanidad; una  ministra señalada de estar involucrada con redes de extorsión, por lo que presentó renuncia; y, un embajador plenipotenciario enjuiciado (caso misiles chinos) por el mismo gobierno,  ¿de manera injusta? que ahora le encomienda defender la soberanía de Bolivia.

Según tradición, los que opinen, ¿serán perseguidos? Rige el “prohíbo pensar”.  ¿Qué hacer con este  cúmulo de datos? Ejercer derechos constitucionales, ¿dentro de la revolución democrática? El 2014 queremos elecciones transparentes, con veedores nacionales e internacionales, nada de “entre nosotros” (UNASUR,  ALBA), podría estar también el “resultado automatizado”.

El 2014 queremos elecciones limpias, transparentes, con veedores nacionales e internacionales, nada de “todo automatizado”, pues la duda crece, ¿también el resultado está automatizado?  Según A. Hitler, con condiciones, “si quieres realmente ocultarle algo a la población engáñalos con una mentira TAN GRANDE que aunque la descubran no la podrán creer”.  Podemos continuar viviendo de la ilusión, por un cierto tiempo, pero con la seguridad de estar construyendo una democracia con cimientos de barro: sobre la mentira, nada.